Sociedad
¿SON LO MISMO?

Croissant y medialunas: De La Plata a París, pasando por Palermo

En Argentina durante años muchos creíamos que "croissant" era la manera refinada de llamarle a las medialunas en francés. Como siempre Palermo en el debate

Lejana y saldada la discusión bonaerense/ porteña sobre si las medialunas son "dulces y saladas" o de "manteca y de grasa", de acuerdo a la denominación de cada región por su uso y costumbre, ahora surge otra discrepancia que provocó encendidos debates, alguna denigracion a Palermo (el barrio de CABA) , y búsquedas en Google que refrendaran las posiciones de cada bando.

¿Son las croissant lo mismo que las medialunas pero dicho de un modo "cheto" afrancesado de Palermo para hacerse el importante? ó ¿haberlas llamado así fue un error que "quedó" por años y es tiempo de corregirlo?

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Todo se inició con un tweet de la famosa cuenta que asesora sobre temas legales llamada "derecho en zapatillas", que en algún momento de distensión de su "metier" específico lanzó este mensaje: "

" Recién en Palermo, mesa de al lado
—Hola, un café con leche y medialunas
—Solo tenemos croissants"

Lo hizo en tono de burla como diciendo "que bruto póngale cero", tal como erróneamente el Chavo le pedía al profesor Jirafales para con Ñoño, sin advertir que el equivocado era él mismo.

Allí surgieron decenas de respuestas que defendían una y otra teoría.

Una afirma que las croissant son medialunas con tono francés, y la otra vertiente que son dos productos totalmente distintos y que sólo los argentinos confundimos históricamente para darnosla de europeos y "hacernos los franchutes".

Pero entonces ¿cuál es "la verdad de las medialunas"?

Es el momento de apelar a los gastronomicos pasteleros, quienes de verdad pueden aclarar si el mozo de Palermo hizo bien o no en diferenciarle a su cliente y negarle de plano tener medialunas por solo tener croissant.

Que tengan forma similar, estén elaborados a base de harina, manteca, leche, levadura y sal y se disfruten más o menos en los mismos momentos, no indica que no haya diferencia entre croissants y medialunas.

Ambos llevan masas laminadas que se obtienen al intercalar capas de esa masa y manteca; ambos se cortan en triángulos y se enrollan para hornear.

Las medialunas se doblan para darles su forma típica y los croissants originalmente también, aunque ahora se los encuentra rectos, como un vigilante.

Aun así, no son lo mismo.

Hagamos un enfoque particular en todas sus características.

Las típicas medialunas de manteca argentinas

Son esos ejemplares gorditos y brillosos que se exhiben en los mostradores de las panaderías y confiterías: están hechas, como se dijo, con una masa laminada que es enriquecida con huevo y azúcar.

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Otra diferencia es que las medialunas se pegan en el horno (incluso en Palermo...) , la croissant, no.

Otra diferencia es que las medialunas se pegan en el horno (incluso en Palermo...) , la croissant, no.

La clave para distinguirlas: son amarillas, están pintadas con almíbar y están encadenadas unas con otras (se “tocan” en el horno y hay que luchar con la pinza para separarlas del resto).

Tradicionalmente, el almíbar es saborizado con piel de naranja, aunque cada panadería tiene su técnica.

¿Cómo se sienten en boca? Son tiernas por fuera y por dentro, en ellas no hay crocancias porque al ser embebidas en almíbar pierden el efecto del laminado.

El resultado es una pieza de "bollería", y por eso se cree (aunque no hay documentos al respecto) que nuestras medialunas son una adaptación de la masa danesa, la clásica masa de panadería que lleva huevo.

¿Cuándo una medialuna es de mala calidad?

Cuando se reemplaza la manteca por margarina y se utilizan colorantes para lograr ese color amarillo característico del huevo. ¡No comprarlas! Ni en la Provincia de Buenos Aires ni en Palermo.

Aquí corresponde entonces responder la pregunta principal...

¿Pero entonces la diferencia entre croissant y medialuna dónde está?

Monsieur croissant

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La croissant no lleva almíbar ni huevo y es más hojaldrosa

La croissant no lleva almíbar ni huevo y es más hojaldrosa

¿Un croissant es amarillo? No. ¿Por qué? Porque no lleva huevo.

¿Un croissant es brilloso? No, porque al salir del horno no se embebe en almíbar ni nada que se le parezca. Justamente esta es la razón por la cual conserva el laminado y el resultado es bien crujiente por fuera y, por dentro, se aprecian perfectamente las capas de hojaldre.

¿Un croissant debe ser despegado de otros croissants? No, sus bordes no se “tocan” en el horno. Son solos, aislados, derechitos (no en forma de medialuna) y resultan una delicadeza en boca.

Además, se trata de una masa neutra en sabor, por lo que pueden ser dulces o salados según el relleno. Un clásico de la viennoiserie francesa es el croissant de almendras, que sí o sí se hace con un croissant del día anterior.

¿Dónde, cuándo y cómo nació el Croissant?

Claramente no fue en Palermo.

El origen de su creación tiene distintas versiones, aunque la más difundida es que fue en 1683, cuando los turcos sitiaban Viena, que los panaderos y pasteleros vieneses escucharon, por trabajar de noche, cómo los turcos cavaban túneles para entrar en la ciudad.

Dieron la voz de alarma y así evitaron el asalto.

Cuando los otomanos fueron vencidos, Juan III Sobieski otorgó a los panaderos el honor de fabricar un bollo que inmortalizara el acontecimiento.

Así nació el Hörnchen (“cuerno pequeño”, en alemán), en alusión a la luna en cuarto creciente que adorna la bandera turca.

María Antonieta, que era austríaca, lo llevó a Francia cuando se mudó a la corte en 1770 y hoy es un emblema de los desayunos franceses de norte a sur.

¿CÓMO HACER CROISSANTS?

¿Y qué pasa con las medialunas de grasa?

Parece que son una especie en extinción.

De hecho pedir una en Palermo suele ser algo fuera de contexto. Dicen los expertos que cada vez se elaboran menos porque su preparación es mucho más costosa (no sólo en procedimiento, sino en términos económicos). Esta medialuna más chatita y compacta se hace a partir de una masa elástica que tradicionalmente se empasta con grasa vacuna. “Debe ser finita, con patas o puntas largas”, dicen los panaderos.

La masa y la grasa tienen sal, de ahí su clásico sabor salado. Para que sean dulces, es necesario pintarlas con almíbar.

Fuente: vinómanos

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