La llegada de Mauricio Macri a la ciudad bonaerense de Dolores, a 175 kilómetros de La Plata, para declarar ante el juez federal Martín Bava, en el marco de una causa que investiga el espionaje ilegal contra familiares de las víctimas del submarino ARA San Juan, provocó una movilización de militantes que apoyan la causa de Cambiemos y que denunciaron que hay una “persecución judicial” contra el expresidente.
La movilización fue menor de la esperada: se hablaba de micros contratados desde la Capital Federal que finalmente no llegaron. El propio Macri lo justificó aduciendo que hubo controles “extra” en la Ruta 2, algo que fue desestimado por fuentes consultadas desde este portal.
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Lo que faltó en cantidad abundó en calidad. Hasta Dolores llegó la plana mayor del PRO, encabezada por Patricia Bullrich, Cristian Ritondo y la mayoría de los dirigentes que no está en campaña. También reaparecieron otros que acompañaron a Macri en su gabinete: Nicolás Dujovne, exministro de Hacienda; Jorge Triaca, de Trabajo; Hernán Lombardi, secretario de Medios y organizador de la movida dolorense, entre otros.
Hubo famosos identificados con el PRO como el bailarín Maximiliano Guerra, que advirtieron sobre la imperiosa necesidad de que el Poder Judicial deje de ser instrumento político y abogaron por la inocencia de Mauricio Macri.
Dolores: Maximiliano Guerra en defensa de Mauricio Macri
También causaron furor por las calles de Dolores un grupo de mujeres identificadas como la generación de 50, que no dudaron en ponerle el cuerpo y la voz a los reclamos macristas.
En las primeras horas del día y por las altas temperaturas, la plaza Castelli, en el centro de Dolores y frente a la municipalidad, lucía prácticamente vacía. Apenas policías, funcionarios y empleados municipales se dejaron ver, aunque estaban al reparo de la sombra de los árboles. Más tarde, durante el acto central, el número de asistentes creció pero no colmó las expectativas generadas en la previa.
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