Política y Economía
ACUERDO HISTÓRICO

Acuerdo  Mercosur – Unión Europea: ¿una oportunidad o un “ALCA silencioso”?

Los dos bloques regionales firmaron un acuerdo histórico, tras dos décadas de negociaciones. A pesar de que el anuncio fue celebrado por el oficialismo, en la oposición advierten por sus efectos sobre la economía del país.

El gobierno de Mauricio Macri  celebró con bombos y platillos el arribo de un acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, que derriba las barreras arancelarias entre los dos bloques regionales y favorece el intercambio de bienes y servicios. No hay, sin embargo, un criterio unánime respecto de qué implica su firma.

El Centro de Economía Política Argentina, CEPA, que habitualmente pone la lupa sobre los anuncios económicos del Gobierno, se animaron a compararlo con el Área de Libre Comercio para las Américas que promovía hace 15 años la administración de George Bush y que tuvo su tumba en Mar del Plata.

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El informe señala como contraindicación que el acuerdo “no reconoce en ningún tramo el concepto de asimetría entre las partes”, a pesar de que la UE “quintuplica en PBI al Mercosur, registra casi 10 veces más patentes al año, y más que duplicó sus exportaciones a la región en los últimos diez años”.

Es más, remarcó que ese bloque viene obteniendo “un sinnúmero de concesiones en materia de desgravación de bienes, reglas de origen, compras públicas, servicios y establecimiento y propiedad intelectual, entre otras”. Ese esquema lleva a “consolidar una especialización productiva en donde nuestro país se limitará a funcionar como un proveedor internacional de materias primas”, mientras facilita a Europa “el acceso a sus productos industriales, ampliando su participación en el suministro de productos y servicios intensivos en capital y tecnología”.

Entre las condiciones que preocupan al CEPA se incluye la liberalización del 90% de su comercio bilateral con la Unión Europea. Así, por ejemplo, el Mercosur aceptó remover aranceles para TODAS las autopartes procedentes de la Unión Europea, mientras que la UE aceptó sumar apenas 29 mil toneladas de carne bovina a la ya exigua cuota de 70 mil ofrecida en el último intercambio de ofertas.

También habilita el acceso para que europeas participen entren en el negocio de la obra pública en las mismas condiciones que proveedores locales, habilita criterios flexibles que permitan que mercadería ingresada en la eurozona desde otras regiones (principalmente de Asia) y que pasen por procesos mínimos de terminación en Europa, puedan ser certificadas como producto europeo e ingresar a los países del Mercosur generando competencia desleal.

Además flexibiliza los plazos de protección permitiendo a los laboratorios extranjeros gozar de la exclusividad de comercialización de nuevos medicamentos por 5 años y de agroquímicos por 10 años más. Además retrasa la entrada al mercado de medicamentos genéricos.

Por último, y siempre según el informe del CEPA, la UE demanda la exclusividad sobre los nombres idénticos a las Indicaciones Geográficas (IG) europeas o sus traducciones como así también cualquier término, gráfico, dibujo o emblema que “evoque” dichas IG (p.ej, Vino Toro o queso parmesano).

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