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Palabra por palabra: así fueron los discursos de María Eugenia Vidal en 2016, 2017 y 2018

María Eugenia Vidal abrirá esta tarde el año legislativo con un discurso que promete abordar temas conflictivos, como la discusión con los gremios docentes. Pero los antecedentes marcan que también puede haber una arista electoral. Qué dijo en los tres anteriores, según la lupa de INFOCIELO.

El discurso del 1 de marzo de 2016

En su primer discurso de apertura de sesiones, María Eugenia Vidal marcó diferencias respecto de su antecesor, Daniel Scioli. INFOCIELO trazó una radiografía que marcó que Vidal empleó 5.331 palabras y cerca de 50 minutos, contra las 3.607 que empleo su antecesor en su última alocución ante la Asamblea. 

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Un análisis cualitativo y cuantitativo más pormenorizado revela, en la columna "coincidencias", que “Provincia”, como sinónimo de Buenos Aires, fue la palabra más utilizada por ambos (47 veces Vidal, 41 veces Scioli). También fue parecida la cantidad de veces que se refirieron al Presidente o Presidenta, por su nombre o por el cargo, y al Gobierno nacional (13 Vidal y 9 Scioli).

Las diferencias dan mejor cuenta de lo cualitativo. A comienzos de 2015, Daniel Scioli, en plena campaña presidencial, empleó en varias ocasiones términos como “desarrollo” (13 veces) y “futuro” (11 veces), dos marcas discursivas que le pertenecen, tanto como a Vidal, o más bien al PRO, otras como “vecinos” (16 veces), “juntos” (12 veces).

Otros rasgos del discurso revelan datos de la personalidad y uno y otro, así como sentimientos respecto de la Provincia. Scioli utilizó “nuestro/ nuestra/ nuestras” 29 veces. Vidal empleó en esa cantidad otros términos como “trabajar” o “hacer”. También encuentran coincidencias en términos como “salud” (Vidal 6 veces, Scioli 5), “seguridad” (4 veces Vidal, 8 Scioli), “educación” (5 veces Vidal, 4 veces Scioli). Y diferencias enormes en otros, como “obras” (Vidal 11, Scioli apenas 1) o “municipios”, un término que, sorprendentemente, MEV nunca usó, contra las ocho menciones de DOS.


El discurso del 1 de marzo de 2017

En pleno conflicto docente, María Eugenia Vidal empleó 6.300 y párrafos verdaderamente intensos para hablar de la educación. Fue un año electoral y no olvidó incluir un pedido explícito por el voto que no había tenido lugar en la primera apertura. “Yo, como ciudadana y como parte de Cambiemos voy a hacer todo lo posible para que el cambio avance. Y por eso voy a trabajar para que la gente nos siga acompañando con su voto”, anunció.

El modelo 2017 del discurso de Vidal tuvo 26 referencias a la Provincia, 14 a los bonaerenses y 16 al Estado. Las obras hicieron su debut con 22 menciones, más que la Seguridad, con 12; Educación, con 11. El año pasado, las referencias a Buenos Aires fueron el doble y los temas específicas tuvieron la mitad.

En cuanto a lo más específico y característico, hubo una disminución notable de las referencias al “dolor”. En 2016, con un discurso que giró constantemente alrededor de la herencia sciolista, empleó esa palabra 11 veces. “Señores Legisladores, hoy la Provincia duele”, había expresado el año pasado. Hoy, ese mensaje cambió: “elegimos crecer, y crecer, a veces, duele”. El análisis cuantitativo revela otro dato notable: la fórmula “vamos a”, que fue empleada casi 70 veces el año pasado y esta vez se redujo a la mitad.

El discurso del 1 de marzo de 2018

En su última apertura de sesiones, Vidal habló durante 43 minutos y empleó 4.928 palabras. Los puntos más calientes fueron cuando abordó la problemática de la educación, para la que asumió un tono firme y elevado, que se encontró con algunos gritos y abucheos por parte de la oposición y desde los palcos.

El análisis del discurso revela que habló 18 veces de “chicos” y de “escuelas”, 11 veces se refirió a los “docentes”, 4 veces a educación y otras 4 a las clases. En tres ocasiones se refirió a los salarios y en otras tres mencionó a la inflación. Dos veces dijo “paro”.

Diez veces se refirió al trabajo y otras cuatro a los “trabajadores”. Una vez a los jubilados y una sola vez a los gremios, para celebrar el “diálogo” alcanzados con algunos de ellos. Sólo dijo un puñado de nombres propios: el de Marcelo Balcedo, el del Pata Medina, dos sindicalistas presos, y el de Mateo, un joven estudiante dedicado a la tecnología.

 

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