Sociedad
REPÚBLICA MARADONA

Un emocional fanatismo de querer que todo se llame Maradona

En las redes, los trabajos y las charlas familiares todos proponen a que rutas, avenidas, autopistas o instituciones debería denominárselas Maradona

¿A que calle, edificio público o privado, monumento o ciudad la llamarías Maradona?

Dicen que a quienes se los conserva en la memoria colectiva para siempre, no mueren nunca.

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Una inspiración en esa línea está atravesando por estas horas al pueblo argentino y a gran número de seres humanos alrededor del mundo.

Diego Armando Maradona está llamado a convertirse en leyenda. Mito ya lo era.

Nunca podrá ser canonizado como santo por ninguna Iglesia, y la maradoneana ya lo adoraba como a su Dios, aún cuando estaba vivo.

Tampoco podrá ser ubicado como prócer de la Patria porque no protagonizó ninguna gesta independentista que nos modificara el status de país colonial a país soberano.

Pero existe ese lugar indefinido por el que muchos humanos se transforman en seres iluminantes y gestores de amores eternos sin ser santos ni próceres, sólo por el amor del pueblo.

Maradona es de entre los ídolos surgidos del deporte, el más alto exponente de nuestros poco más de 200 años de historia.

De ese racimo de estrellas en donde brillan Fangio, Pascual Perez, Ginobili, Vilas, Monzón, De Vicenzo, Di Stefano y aún con recorrido por delante, Messi, Diego Maradona es por mucho, el más trascendente.

En todos los ámbitos ya circulan teorías o propuestas de cual construcción existente o a construirse debería llevar su nombre.

En vida fue el estadio de Argentinos Juniors, en donde debutó como jugador profesional, el lugar mas emblemático que hace tiempo decidió homenajearlo poniéndole su nombre... ¿Y ahora?

Ya habiendo pasado Diego a la inmortalidad, ¿que otros sitios deberían ser objeto de tributo al "genio del fútbol mundial", como lo bautizara Víctor Hugo Morales cuando tenía Maradona solo 25 años?

Las redes, los periodistas y el pueblo maradoneano ya se lo plantea.

Unos hablan de la calle Corrientes, por ser de las más transitadas, cruzar el símbolo porteño más tradicional como es el Obelisco y en honor a Don Diego, oriundo de Esquina, en la provincia de Corrientes.

Otros proponen la Avenida Rivadavia, por ser la más larga de Buenos Aires y llevar el nombre de un personaje no demasiado querido de la historia argentina, quien le hiciera la vida imposible a San Martin (otro correntino), hasta llevarlo a su exilio en Francia.

También algunos sugieren que su descanso final no sea sólo con una placa sobre el piso, como se estila en los cementerios modernos sino que necesita un mausoleo en un lugar céntrico y de fácil acceso para todo el pueblo que lo siguió, sigue y seguirá para siempre.

Se ha tirado la idea de cambiar el nombre de Fiorito.

Ya se le puso Maradona a la copa de la liga Profesional de fútbol, pero ¿qué otras propuestas se lanzarán en los próximos días, semanas, meses o años?

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