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Maradona es despedido por Macron con la carta más perfecta

La carta define a Maradona como "indiscutido soberano de la pelota que tanto aman los franceses". Dice de Diego que era "un artista más que un atleta"

"Diego se queda", con esa frase terminó la carta más sentida recibida hasta el momento de cualquier país de la tierra. Fue publicada por el sitio oficial del gobierno francés y reproducida esta noche por miles de sitios en todo el mundo. La carta está rubricada por el presidente francés Emmanuel Macron, a Diego Armando Maradona, de quién subraya su genio imposible de clasificar y que deja atrás a "millones de huérfanos".

Aquí se reproduce el texto completo de la carta Oficial de la Presidencia de Francia

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La mano de Dios había puesto a un genio del fútbol en la tierra. Nos lo acaba de quitar, con una gambeta imprevista que ha engañado a todas nuestras defensas. ¿Quería, con este gesto, zanjar el debate del siglo: es Diego Maradona el mejor futbolista de todos los tiempos?

Las lágrimas de millones de huérfanos le responden hoy con dolorosa evidencia.

Nacido en un barrio pobre de Buenos Aires, Diego Armando Maradona hace soñar a su familia y su barrio con pases de pierna que pronto crucificarán a los mejores defensores europeos. Boca juniors y los legendarios clásicos lo revelan en el fútbol mundial. Fue el Barcelona quien ganó el diamante, creyendo que finalmente había encontrado al sucesor de Johan Cruyff para dominar una vez más el fútbol europeo.

Pero es en Nápoles donde Diego se convierte en Maradona. En el sur italiano, el pibe de oro encuentra la desmesura de los estadios de Sudamérica, el fervor irracional de la afición y lleva al Nápoles por la ruta del Scudetto, sobre los tejados de Europa. El mezzogiorno se toma la revancha de la historia y es sólo el refuerzo de Platini lo que permitirá a la Juventus volver a pelear en igualdad de condiciones con su histórico rival.

Jugador suntuoso e impredecible, el fútbol de Maradona no tenía nada que decir al respecto. Con una inspiración siempre renovada, constantemente inventaba gestos y golpes de otros lugares. Un bailarín com botines, no solo un atleta, más que eso, un artista que encarnaba la magia del juego.

Pero aún tenía que escribir la historia de un país devastado por la dictadura y la derrota militar. Esta resurrección tuvo lugar en 1986, en el partido más geopolítico de la historia del fútbol, ​​los cuartos de final de la Copa del Mundo contra la Inglaterra de Margaret Thatcher. El 22 de junio de 1986, en la Ciudad de México, marcó su primer gol con Dios por un compañero. El milagro fue discutido, pero el árbitro no vio nada: el sentido del brouffe de Maradona arrebata el punto. Vino “el gol del siglo”, que convoca las almas de los más grandes gambeteadores del fútbol: Garrincha, Kopa, Pelé unidos en una sola acción. Más de 50 metros, en una carrera alucinante, sobrepasó a la mitad de la selección inglesa, eludió al arquero Shilton antes de lanzar el balón a las redes y la Albiceleste a los cuartos de final del Mundial. En el mismo partido, dios y diablo, marca los dos goles más famosos de la historia del fútbol. Había un Rey Pelé, ahora hay un Dios Diego.

Con la misma gracia, la misma soberbia e insolencia, se acerca sigilosamente a la final que marca con el gesto más bonito del fútbol: el pase decisivo, el gol de los número 10. Cuando levanta el trofeo, se crea nace un mito. "Le enfant terrible" se ha convertido en el mejor jugador del mundo. Y el Mundial va para Argentina: esta vez es la del pueblo, no la de las generales.

Este gusto de la gente, Diego Maradona también lo vivirá fuera de la cancha. Pero sus expediciones a lo de Fidel Castro como a lo de Hugo Chávez sabrán a derrota amarga. Fue dentro de la cancha que Maradona hizo la revolución.

El presidente de la República saluda a este indiscutible gobernante de la pelota redonda que tanto han amado los franceses. A todos los que ahorraron su dinero para completar finalmente el album de figuritas de Panini México 1986, a todos los que intentaron negociar con su pareja para bautizar a su hijo con el nombre Diego, a sus compatriotas argentinos, a los napolitanos que dibujaron frescos dignos de Diego Riveira con su imagen, a todos los amantes del fútbol, ​​el Presidente de la República envía su más sentido pésame. Diego queda.

Hasta aquí el texto íntegro de la carta, traducido por INFOCIELO

Un país con el cual Maradona nunca tuvo contacto directo, le escribe la carta más emotiva y sentida, marcando sus diferencias políticas con él, pero resaltando su genio incomparable.

Quizás a partir de esta carta, otros estados del mundo se animen también a expresar sus condolencias a la partida del futbolista que despertó mas admiración en todos los tiempos.

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