HISTORIAS BONAERENSES

La contadora de Mar del Plata que escaló al sitio arqueológico más alto del mundo

María Paula Piñero es una contadora oriunda de Mar del Plata que subió al sitio arqueológico más alto del mundo, a 6.739 metros de altura, en la provincia de Salta. Conocé su historia.

Con solo ver las montañas no le es suficiente, ella necesita caminarlas. María Paula Piñero es una montañista oriunda de Mar del Plata que recientemente escaló el Cerro Llullaillaco en la provincia de Salta, donde se encuentra el sitio arqueológico más alto del mundo a más de 6 mil metros de altura.

María Paula tiene 41 años, es contadora pública y se desempeña como empleada administrativa del Ente Municipal de Deportes y Recreación de General Pueyrredón. Pero su verdadera pasión es el montañismo y dedicar tiempo de su vida entrenando y capacitándose para afrontar nuevos desafíos.

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Su vínculo con las montañas comenzó realizando trekking en distintas sierras de la provincia de Buenos Aires, como el Cerro Tres Picos o Sierras de Saavedra. Luego, junto a un grupo de amigos, realizó el trekking del Camino del Inca en Machu Picchu, Perú. Sin embargo, en 2013 comenzó a agarrarle el gustito a las alturas y se animó a subir montañas que implicaban un esfuerzo mayor.

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María Paula Piñero es un contadora de Mar del Plata que se dedica al montañismo desde 2013. 

María Paula Piñero es un contadora de Mar del Plata que se dedica al montañismo desde 2013.

Fue así que escaló el Cerro Tronador en Bariloche, el Volcán San Francisco y Bertrand en Catamarca y dos montañas de 5 mil metros de altura en el Himalaya de Nepal. Aunque llegar a la cima del Monte Everest es, probablemente, la meta máxima de cualquier montañista, María Paula piensa que es un desafío que no se atreve a realizar.

"Las montañas que son muy comerciales no me atraen. Incluso el mismo Aconcagua, se ha comercializado tanto y está tan lleno de gente que la verdad se pierde la idea que yo tengo de montaña. A mi me gusta estar sola en la montaña o con mis compañeros. Siento que esa conexión con la naturaleza y escapar un poco de la ciudad y la vorágine de la vida no lo encontraría en esas montañas tan comercializadas", expresó María Paula en diálogo con INFOCIELO.

¿CÓMO ES EL ENTRENAMIENTO PARA ESCALAR MONTAÑAS?

Cuando empezó a subir cerros y sierras, la contadora comenzó a participar de grupos de entrenamiento de montañismo en Mar del Plata. Al estar lejos de las montañas, el entrenamiento se dificulta un poco más pero no impide que puedan estar preparados para dedicarse a esta actividad.

"No hay mejor entrenamiento que caminar la montaña misma. Pero acá en Mar del Plata nosotros subimos muchas escaleras y hay muchas lomas así que las utilizamos para correr y para entrenar", contó María Paula. "Después, un entrenamiento funcional y nada más. Pero hay cuatro cosas que hay que tener: flexibilidad, equilibrio, resistencia y fuerza", detalló. A su vez, para los deportistas es importante que carguen peso ya que en la montaña deberán llevar una mochila de hasta 20 kilos.

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Por otro lado, la altura y las condiciones climáticas adversas son determinantes. "También te tenés que adaptar. Lleva tiempo aclimatarse y no todos los organismos lo hacen en el mismo tiempo. Hay personas que ni siquiera llegan a aclimatar", agregó.

En tanto, María Paula sostiene que es una actividad riesgosa, la cual hay que realizar con una serie de recaudos para pasar una experiencia agradable. Por lo tanto, es importante realizar cursos y capacitaciones para informarse acerca de las características de cada expedición.

"Cuando las condiciones son adversas, tenés que tener la humildad de decir: 'No se puede' y bajar. Porque muchas veces cuando uno ve que pasan accidentes es porque no estaban dadas las condiciones para hacerlo y lo hicieron igual", explicó.

LLULLAILLACO, EL SITIO ARQUELÓGICO MÁS ALTO DEL MUNDO

Durante el mes de marzo, María Paula junto a otras 14 mujeres participaron de "Universo Llullaillaco", una expedición artística, cultural y deportiva al sitio arqueológico más alto del mundo, ubicado en la provincia de Salta.

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Este desafío nació de la mano de Mujer Montaña, un proyecto creado por la periodista y fotógrafa Griselda Moreno, que promueve y difunde la práctica del senderismo, escalada en roca, alta montaña y deportes de aventura en mujeres de todas las edades, creando espacios de intercambio deportivo, social, cultural y medioambiental a lo largo de toda Sudamérica. .

El volcán Llullaillaco tiene 6.739 metros de altura y, cerca de su cumbre, en 1999 fueron hallados tres niños Incas congelados junto a su ajuar ceremonial. Hacía 500 años atrás estos pequeños fueron ofrendados a sus dioses en esta montaña. En la actualidad, sus cuerpos se encuentran al cuidado del Museo de Arqueología de Alta Montaña en Salta.

Al anoticiarse de esta hazaña, María Paula no dudó y se contactó con Mujer Montaña para ser parte de ella. "El proyecto que tiene Griselda me gustó y esta es una montaña que la tenía vista. También me atraía mucho el tema de los Incas y de los niños que habían encontrado allá en la cumbre. Al principio un poco me acobardé, porque no había subido una montaña tan alta", sostuvo.

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A pesar de sus miedos, Griselda la convenció y María Paula pudo vivir una de las experiencias más maravillosas de su vida. La travesía tuvo una duración de 12 días, en los cuales visitaron distintos pueblos de montaña de Salta, como Santa Rosa de Tastil, Mina La Casualidad y Tolar Grande. En la montaña estuvieron ocho días, seis para ascender a la cumbre y dos para descender al campamento base.

Las jornadas de ascenso duraban entre cuatro y cinco horas. Si bien tenían un horario estipulado para emprender nuevamente camino, podían ascender cada una cuando quisiera ya que todas lo conocían, siempre y cuando respetaran los tiempos del sol.

Además del desafío deportivo, en la montaña realizaron distintas actividades artísticas como un taller de la palabra, un poema colectivo que dejaron en la cumbre y plasmaron sus emociones en cuadros con acuarelas. A su vez, al no conocerse entre ellas, pasaban mucho tiempo charlando. Como así también, tenían tiempo de ocio para leer o escribir acerca del viaje.

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Aunque gran parte de la expedición fue una experiencia gratificante, también tuvieron que enfrentarse a varias dificultades. Tal vez el mayor reto fue el clima. Las temperaturas en la montaña llegaban hasta los -15°. "Cuando está el sol no sentís tanto frio. Si bien estás con ropa técnica para soportarlo, cuando baja el sol, tipo cinco de la tarde, ya no podes estar afuera y tenés que estar en tu carpa", contó.

"Ahí nos hacíamos la merienda o ya nos cocinábamos para cenar temprano. Antes de eso teníamos que proponernos buscar la nieve, derretirla, convertirla en agua y después ponerla entre medio de nosotras en la bolsa de dormir porque sino se volvía a congelar. Todo se congela en la montaña", relató.

EL MONTAÑISMO COMO UNA LECCIÓN DE VIDA

Para María Paula llegar a la cumbre es solo un instante, lo importante es el recorrido. "Si llegas, bien y sino, no importa. Todos tenemos nuestra cumbre, llegando a donde llegues. Siempre venís con algo de la montaña y te queda para toda la vida", remarcó.

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El viaje empieza mucho antes que estar en la montaña y termina cuando llega a su casa y procesa todo lo vivido. "Es muy enriquecedor a nivel personal porque también tenés que resolver cosas y pasas malos momentos. Tenés frio, te duele la cabeza, te falta el aire, te pesa la mochila, estás cansado y tenés que seguir. Juega mucho tu voluntad y la capacidad de sobrellevar todo. Pero vas a poder seguir y eso también es un aprendizaje de uno mismo", agregó.

El montañismo es su terapia. Cada vez que vuelve de alguna expedición, siente como si hubiera realizado una gran meditación, llena de paz. "A mi me da serenidad para afrontar después la vida. Empiezo a darle más importancia a otras cosas. El hecho de volver a mi casa y tener agua caliente lo valoro más, porque en la montaña no me puedo bañar. Comenzás a darle valor a las pequeñas cosas de la vida cotidiana y a ver las cosas de otra manera", concluyó.

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