Política y Economía
HUGO ALCONADA MON 

Periodista platense fue a Malvinas a "pegarle" al kirchnerismo

El redactor de La Nación está en Puerto Argentino. Cuenta la mirada inglesa del conflicto, a 40 años de la guerra de Malvinas, y castiga al kirchnerismo 

El artículo que el platense Hugo Alconada Mon escribe desde las islas Malvinas para el diario La Nación asombra aún hoy, a más de un siglo de conocerse los intereses que defiende, defendió y defenderá el periódico fundado por Bartolomé Mitre.

Poniéndose prácticamente en la piel de un inglés habitante de las tierras reclamadas por Argentina desde hace casi 190 años, Alconada Mon estructura una bitácora de su periplo en las islas, con motivo de cumplirse en unos días más las cuatro décadas de aquel inicio del conflicto que enfrentara al país con el imperio británico.

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Algunos párrafos merecen ser resaltados, aunque no por su calidad literaria, sino más bien por el tono lacayo de sus expresiones.

Buscando golpear al kirchnerismo el periodista de La Nación se ubica definitivamente del lado rival, reproduciendo sus posturas, dando crédito a mentiras históricas, y convalidando hechos falaces, que los habitantes ilegítimos de aquellas islas repiten como "mantras" para instalar en las nuevas generaciones que no vivieron la contienda bélica.

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El periodista platense del diario La Nación se encuentra en las islas Malvinas a 40 años de la guerra

El periodista platense del diario La Nación se encuentra en las islas Malvinas a 40 años de la guerra

No es descabellado, ni escapa a las políticas comunicacionales de guerra y post guerra, que los ingleses lo hagan... Pero ¿Es necesario que un enviado de La Nación reproduzca esa propaganda como válida en un medio argentino?

"EL QUE NO SALTA..."

Bajo el título: "Malvinas: cómo nos ven los isleños a 40 años de la guerra", el periodista del diario La Nación, Hugo Alconada Mon, toma una postura que le impediría, por ejemplo, sumarse con pequeños saltos en un partido de la selección, o cualquier equipo argentino, en el cual se entonara el clásico cantito "el que no salta es un inglés".

Porque después de leerlo, podría sospecharse que con sus palabras 'juega' más a favor de los intereses de Gran Bretaña que para las políticas argentinas ante el diferendo.

Si bien la nota de La Nación fija el lugar de escritura en "Puerto Argentino" (como para no quedar tan en evidencia), cuando despliega su texto ya esa denominación queda instantáneamente atrás porque afirma: "Somos Rusia. Así nos ven en las islas Malvinas, a las que nadie aquí llama de ese modo. Son las Falkland Islands y siquiera verbalizar la palabra “Malvinas” resulta “altamente ofensivo” en las calles de esta pequeña ciudad que todos conocen por “Stanley”. Llamarla “Puerto Argentino” también es un insulto. Aquí fuimos los invasores y aquí todavía hoy somos vistos como una amenaza latente, el grandulón del barrio que arrastra infinidad de problemas, pero prepotea al más pequeño en cada oportunidad que puede".

Nótese como engloba a todos los argentinos llamándonos "somos", "fuimos", "invasores", "Rusia", "Grandulón", "amenaza latente", "prepotentes", es decir que acertivamente y sin ponerlo en cuestionamiento, da vuelta el argumento y víctimiza a los ingleses retratando su parecer de como ellos nos miran a los argentinos.

Bajo la apariencia de describir, en realidad Alconada Mon se para en la vereda de enfrente y resalta (sin objetar) lo que él cree que sucede, sin siquiera citar un solo testimonio.

Porque al momento de sustentar esos calificativos que esgrime, se confiesa (por vergüenza profesional), que no puede colocar esas opiniones en boca de ningún kelper porque afirma: "Esta es la opinión mayoritaria entre los isleños, aunque no la verbalizan ante la prensa argentina, a la que tratan de manera educada, pero con un límite claro. No quieren hablar", párrafo con el cual justifica que no consiguió desde que llegó a las islas un solo testimonio real, sino que basa sus palabras en simples elucubraciones propias para provocar y congraciarse con sus lectores, los cuales mayoritariamente en los foros de La Nación se expresan a favor de que las islas Malvinas continúen siendo propiedad inglesa.

De hecho, Alconada reproduce los dichos del 'gobernador saliente' de Malvinas, Nigel Phillips, en una entrevista con el canal local "Falkland Islands TV (FITV)" , que según cuenta el periodista, se repitió varias veces durante el jueves 24.

Pero también aclara que el funcionario usurpador le declinó la posibilidad de realizarle él mismo una entrevista.

Sin embargo no es hasta más avanzado el artículo que pueden develarse las más profundas intenciones de su incursión a las Malvinas.

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El diario La Nación reproduce esta imagen tomada en las islas Malvinas por el fotógrafo que acompaña a Hugo Alconada Mon y coloca como epígrafe

El diario La Nación reproduce esta imagen tomada en las islas Malvinas por el fotógrafo que acompaña a Hugo Alconada Mon y coloca como epígrafe "Británicos hasta la médula".

Por supuesto que no se trataba únicamente de reflejar la mirada de los "pobres e indefensos" kelpers, sino que el plan del viaje era golpear a la política llevada adelante por su archienemiga y villana predilecta: Cristina Kirchner (¿quién más?).

"En la actualidad, los isleños ponen especial énfasis en el 'maltrato' que les propinó la Argentina durante las últimas dos décadas, desde que el kirchnerismo cortó el diálogo, aumentó los controles sobre la explotación petrolera y pesquera y, de acuerdo a los isleños, fomentaron las mentiras". Nuevamente el escriba platense pone su eje y convalida lo que en realidad él sostiene por sus propias ideas, con la "ayuda de un historiador" a quien describe como "el que más ahondó sobre las islas", de nombre Federico Lorenz.

Nuevamente apela a la inversión de los adjetivos para transformar a la víctima en victimario y viceversa.

Llama a los argentinos maltratadores, acusa al gobierno argentino de "cortar el diálogo", y de "controlar la explotación pesquera y petrolera", como si se tratase de medidas autocráticas y extemporáneas, además de desmedidas.

Por supuesto que también reproduce lo que él cree que los isleños llaman "fomentar las mentiras", poniendo en sus bocas lo que no consiguió que le digan en su grabador.

Más adelante relata Alconada lo que un kelper le mandó a su habitación de hotel a lo que refiere como que le dijo era "un trabajo de investigación muy serio".

"En la misma línea, la Falkland Islands Association envió al hotel donde se hospeda LA NACION en esta ciudad el libro “Hechos y falacias sobre Falklands. Las islas en la historia y el derecho internacional”. Allí expone la posición británica, y brega por la autodeterminación de los isleños.

'Lamentablemente', su autor, un kelper llamado Gerald Cheek de 81 años, también prefirió no responder preguntas al redactor de La Nación, en donde tal vez (o no) hubiera podido Alconada refutar alguna de sus afirmaciones.

Pero el párrafo que no tiene desperdicio es aquel en que el oriundo de La Plata se pone abiertamente en la piel de un habitante de las islas, y se compenetra con sus reclamos por no poder explotar más "libremente" los recursos naturales de la región, por culpa de las limitaciones impuestas por los sucesivos gobiernos kirchneristas, cuando sostiene: "Desde las islas marcan como un punto de inflexión –entre tantos otros- el ascenso del kirchnerismo al poder, que casi de inmediato endureció la posición oficial en relación con Malvinas y reforzó un discurso más tradicional en relación con la disputa. En la práctica, rompió los acuerdos de cooperación pesquera y prohibió que aviones fletados en dirección a las islas volaran sobre el territorio argentino. Eso complicó las actividades pesqueras y turísticas en las islas, con su consiguiente impacto en el ingreso de divisas".

Otro episodio que narra casi con indignación Alconada, es cuando la entonces presidenta Cristina Kirchner "fastidió" a los kelpers, por haber mencionado unos misiles instalados en las Islas qué los habitantes afirman "no tenían el alcance qué la ex presidenta había manifestado".

Lo que les molestó a los ingleses (y que subraya Alconada) fue que la ex mandataria haya obtenido el apoyo de organismos internacionales en su reclamo, perjudicando los intereses de los habitantes ingleses de Malvinas.

Ya finalizando la nota, el enviado de La Nación también critica una medida del actual gobierno de impedir el vuelo ida y vuelta desde las islas Malvinas a Chile, por "razones humanitarias de ciudadanos chilenos" como serían 'comprar medicamentos y renovar papeles y visas'.

Ante esta decisión argentina de impedir ese vuelo sobre territorio nacional, Alconada cita a uno de los perjudicados chilenos en esa suspensión aérea cuando repite: "Prohibir un vuelo ‘humanitario’ no aporta nada; al contrario, retrocede mucho la situación. ¿Qué beneficio saca la Argentina de algo así más que generar el fastidio de todos?”.

EN "LA NACIÓN" NO HAY CONTRAHISTORIA

Quizás habría que apelar a algún diario irlandés o escocés que pueda viajar a las islas Malvinas en este aniversario para que cuente la misma historia pero con perspectiva favorable a la República Argentina.

Porque en La Nación, ya eligieron de que lado pararse.

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