Política y Economía
CASI A LA INVERSA QUE "LA NACIÓN"

Malvinas: Diario inglés llama "Absurda resaca imperial" a su soberanía

El famoso tabloide inglés "The Guardian" sorprende con un artículo que pide negociar Malvinas como se hacía antes de la guerra. Habla de resaca del imperialismo

Como si se tratase de una situación en "espejo" con las habituales posturas del diario "La Nación" en Argentina, que suele defender la posición y posesión de Gran Bretaña sobre las Islas Malvinas, ahora un periódico inglés como " The Guardian" asombra al mundo con un artículo a 40 años de la guerra en el cual reclama el retorno de las negociaciones entre ambos países como se venían llevando antes del conflicto y menciona desde su título a la usurpación inglesa como "Absurda resaca imperialista".

El periodista Simon Jenkins, a quien la Reina en su oportunidad otorgara el título de "Caballero de Gran Bretaña", escribió un artículo que, probablemente, a algunos ingleses les signifique una molestia similar a la que a cualquier argentino puede provocarle leer las notas que escribió Hugo Alconada Mon en La Nación por estos días, defendiendo la postura británica o de los kelpers, en su viaje a Malvinas.

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Porque desde el título hasta la última línea de la nota, Jenkins resalta el sinsentido de mantener como un capricho oneroso y obstinado para los intereses británicos, la soberanía innegociable de las islas Malvinas, además de pedir que se retomen los diálogos que hasta el inicio de la guerra en 1982, según cuenta, iban muy bien encaminadas.

El titular completo del artículo dice: "La soberanía británica sobre las Malvinas es una absurda resaca imperial que debe terminar"

Luego en la ampliación llamada "bajada", agrega un revolucionario pedido: "A cuarenta años de la guerra en el Atlántico Sur, el sentido común exige un arreglo negociado con Argentina"

Ya en el cuerpo de la nota son varias las definiciones que Jenkins escribe en "The Guardian", a las que varios medios argentinos dudarían en suscribir, por ser demasiado favorables a las posturas de los reclamos argentinos, y hasta menciona al actual Canciller Santiago Cafiero como aportando sensatez en sus palabras de las últimas semanas.

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El artículo de

El artículo de "The Guardian" sobre Malvinas que pide rever el tema de la soberanía de Gran Bretaña sobre las Islas, volviendo al status pre guerra

Algunas de las frases más deslumbrantes sobre Malvinas, viniendo de una pluma del Reino Unido, son las siguientes:

GOBIERNO BRITÁNICO IBA A CONCEDER SOBERANÍA ARGENTINA

"Este abril es el 40 aniversario del inicio de la guerra de las Malvinas. Menos conocido es que es el 41 aniversario de un último intento del gobierno británico de conceder la soberanía sobre las islas al enemigo en esa guerra, Argentina.

Se estaban llevando a cabo negociaciones en Nueva York, con el objetivo de asegurar el autogobierno de las islas bajo un contrato de arrendamiento a largo plazo de Argentina.

Si hubieran tenido éxito, podría haber evitado la guerra, resuelto una disputa imperial arcaica y traído a los isleños la paz con sus vecinos".

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Las Malvinas en la post guerra con Gran Bretaña

Las Malvinas en la post guerra con Gran Bretaña

RAZONES ECONÓMICAS HACEN ONEROSA LA SOBERANÍA INGLESA

"La guerra le costó a Gran Bretaña alrededor de 2800 millones de libras esterlinas (9500 millones de libras esterlinas en valor actual) y la defensa de las islas cuesta más de 60 millones de libras esterlinas al año.

En 2012 se estimó que los contribuyentes británicos pagaron más de 20 000 libras esterlinas por isleño solo para la defensa, y aproximadamente un tercio de la población trabajaba para el gobierno.

A diferencia de otras antiguas colonias como Gibraltar, las relaciones con el estado-nación más cercano son débiles. Aunque viven en un territorio británico de ultramar técnicamente autónomo, los isleños dependen totalmente de Gran Bretaña".

DIALOGOS AUSPICIOSOS PREVIOS A 1982

"Las conversaciones previas a la invasión en Nueva York estaban bajo los auspicios de descolonización de la ONU, y habían continuado intermitentemente desde la década de 1960. En 1971 se alcanzó un punto culminante en las relaciones con un acuerdo de comunicaciones negociado por un talentoso diplomático británico, David Scott. Esto abrió un enlace de hidroaviones a Argentina, con acceso a turistas, hospitales, escuelas y comercio. La intención de ambas partes era normalizar gradualmente las relaciones antes de llegar a un acuerdo más formal".

"Inicialmente funcionó. Los isleños obtuvieron becas en las escuelas del continente y cientos de turistas argentinos visitaron Port Stanley.

La confianza no duró.

Una Londres avara objetó el costo de administrar las islas y construir un aeródromo. Argentina se tambaleó hacia un período neoperonista belicoso. Hubo disputas sobre los pasaportes, se produjeron "desembarcos" argentinos en las islas y se exigieron nuevas conversaciones sobre la soberanía".

LA INTERNA INGLESA QUE DESCONOCEMOS

"Los diálogos recayeron en un ministro subalterno en el gobierno de Callaghan, Ted Rowlands. Trabajando intensamente con los isleños, en 1977 los convenció de que se necesitaba algún compromiso, como una concesión de soberanía a Argentina a cambio de un arrendamiento de 99 años o más a Gran Bretaña. Se habló de una garantía de seguridad adicional. Rowlands se ganó la confianza de los isleños".

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Las Malvinas en la pre guerra con Gran Bretaña eran objeto de negociaciones a través de su colaborador Nicholas Ridley

Las Malvinas en la pre guerra con Gran Bretaña eran objeto de negociaciones a través de su colaborador Nicholas Ridley

"Esta iniciativa se perdió con la caída del gobierno laborista en 1979. El subsecretario de Thatcher, Nicholas Ridley, se hizo cargo del informe de las Malvinas, pero careció del tacto de Rowlands. Ya había una intensa presión del Tesoro por recortes. Una revisión de defensa y los planes para retirar al HMS Endurance de su patrulla del Atlántico Sur sugirieron a Argentina que Gran Bretaña estaba perdiendo interés en el área. Ridley todavía estaba decidido a llegar a un acuerdo, pero se encontró con la resistencia del feroz lobby pro-isleño en el parlamento. Thatcher no se opuso a la transferencia de soberanía, pero insistió en que no se hiciera nada sin el consentimiento de los isleños.

DE HABER ESPERADO 3 MESES MÁS PARA INICIAR LA GUERRA...

"Las conversaciones continuaron, pero ninguna de las partes desconocía que la armada en Buenos Aires ya estaba planeando una invasión, el "plan Goa", llamado así por la anexión de la Goa portuguesa por parte de la India en 1961. Esto estaba planeado para junio, a mediados del invierno en el Atlántico Sur, pero fue adelantado por unidades navales que explotaban la ocupación de las vecinas islas Georgias del Sur por un grupo de comerciantes argentinos de chatarra. Temiendo una respuesta británica, Buenos Aires apostó por una invasión total. Si hubiera aguantado hasta junio, es muy poco probable que Gran Bretaña se hubiera arriesgado a una guerra de invierno".

TERQUEDAD INGLESA DE POST GUERRA: UN "MONUMENTO" A THATCHER

En ningún momento de esta saga hubo alguna señal desde Londres de que Gran Bretaña estuviera desesperada por aferrarse a las Malvinas. El costo fue enorme y la disputa estaba arruinando las relaciones con una América del Sur, entonces resurgente.

La maldición fue que Thatcher otorgó un veto a los isleños, que contaban con el firme apoyo de muchos en el partido Tory, sobre cualquier acuerdo con Argentina.

Después de la guerra, la ONU ordenó en noviembre de 1982 que se reanudaran las conversaciones sobre “descolonización” en Nueva York. No lo hicieron y no lo han hecho durante 40 años".

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Las Malvinas en la post guerra con Gran Bretaña

Las Malvinas en la post guerra con Gran Bretaña

Cuando en 2013 Buenos Aires sí intentó reabrir negociaciones con David Cameron, él apenas se atrevió a aventurar una respuesta más allá de repetir el veto isleño de Thatcher. Esto se expresaría en su presencia en la mesa de cualquier reunión entre Gran Bretaña y Argentina. Cualquier idea de progreso era inútil: para los conservadores, las Malvinas se habían convertido en un monumento a la era de Thatcher y todo lo que representaba.

LA CITA A LOS DICHOS DE SANTIAGO CAFIERO

"La semana pasada, el canciller argentino, Santiago Cafiero, se quejó en The Guardian de que Gran Bretaña había estado negociando la soberanía de las Malvinas durante 16 años antes de la guerra. Ahora, 40 años después, ambos países se comportaban “como si el conflicto hubiera sido ayer”.

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¿No podrá Gran Bretaña superar la hostilidad? ¿No podrán los dos países, ambos ahora democracias, volver al menos a los acuerdos de comunicación de las Malvinas de la década de 1970?

LA FALSEDAD DE LA AUTODETERMINACIÓN DE LOS KELPERS

"La forma en que Londres plantea el tema de la autodeterminación es una especie de pista falsa. Los isleños no son autónomos, ya que dependen de la buena voluntad de Gran Bretaña para su seguridad.

Gran Bretaña se deshizo efectivamente de Adén, Diego García y Hong Kong cuando convenía al interés nacional. Scott y Rowlands persuadieron a los isleños de la necesidad de un compromiso. Esto casi se logró. Gran Bretaña ganó la guerra, pero ahora se ve obligada a mantener una base militar en el Atlántico Sur, mientras que todo lo que Argentina puede hacer... es sonreír.

NEGOCIAR MALVINAS O ABANDONAR A LOS ISLEÑOS A SU PROPIA SUERTE

"La solución de arrendamiento buscada por Rowlands, Ridley y otros honra la geografía, la historia, la diplomacia y la economía.

Es sentido común. Más de 60 millones de libras esterlinas al año en defensa militar para las islas no lo es.

Si los políticos de Londres no tienen las agallas para buscar un trato con Buenos Aires, quizás los isleños deberían enfrentar el futuro y buscar uno para ellos", finaliza el artículo.

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