Política y Economía
¿Qué quiso decir?

Un especialista explicó que los gestos de Macri relativizan su supuesta “calentura”

Luego del discurso del Presidente de la Nación en el Centro Cultural Kirchner, Mario Russo, politólogo y especialista en lenguaje no verbal aseguró que “la expresión de la ira tiene características específicas, por eso si estás enojado no sonreís”. Y agregó que “les está costando mostrarse combativos”.

El presidente Mauricio Macri brindó un discurso confortativo en la reunión de Gabinete ampliado en el Centro Cultural Kirchner. “Estoy caliente”, vociferó y continuó: “siempre me calentó la mentira, y otra vez vuelvo a escuchar a los que vienen a proponer ese atajo, esa solución mágica que nos releva de seguir este camino de trepar la montaña con orgullo, con esfuerzo. ¡Es inaguantable, no lo puedo soportar!".

Sin embargo sus expresiones, al ojo de los especialistas, no se condijeron con sus palabras. Mario Russo es politólogo y especialista en lenguaje no verbal y explicó en FM CIELO FM 103.5: “El discurso del Presidente presentó algunas incongruencias que no se vieron en el que tuvo lugar en el cierre de la apertura de las sesiones legislativas”.

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Para Russo, en aquel momento, Macri tuvo un cierre que mostró las características propias de un entrenamiento en comunicación no verbal. “Para mi aquel fue mucho más genuino”, pero esta vez hay dos partes sumamente contradictorias.

Es que, según explicó, la ira se demuestra con el rostro, y cuando el mandatario dice “¡estoy caliente!” es cuando el especialista nota una disfuncionalidad. “La ira tiene características específicas, según el extremo interno de la ceja y descienden por acción del piramidal, que es un musculo que está entre las dos cejas”, detalló y agregó: “Tiene que ver con que nuestras manifestaciones emocionales se expresan por medio de la musculatura: si estás enojado no sonreís, los ojos se ponen vidriosos y apretás los labios, se pierde el color y automáticamente se abren las fosas nasales porque cargamos aire para pelear”.

Pero además, observó que hubo una “microexpresión” donde si pareciera expresar ira, pero de inmediaro sonríe con “orgullo narcisista, que es sonreír de lado, algo  muy característico de los argentinos rioplatenses”.

Por lo tanto, concluye: “ahí no hay un enojo perdura y, por lo menos, tiene que notarse luego de la microexpresión. Ahí no hay enojo.”

Hay otra imagen, cuando dice que “otra vez vuelvo a escuchar a los que vienen a proponer ese atajo, esa solución mágica”, vuelve a repetirse la incongruencia.

Por lo que Russo profundiza: “No se puede actuar la ira, es muy difícil, es una de las expresiones más difíciles de actuar. Se nota mucho, No es tan fácil simular el enojo, nosotros somos simios, tenemos el 98,5 por ciento de la estructura genética de un chimpancé. Y nos expresamos de manera genuina esa emocionalidad que tenemos. Si decimos que estamos de una manera y no se condice con las expresiones del rostro, se nota mucho.

Para concluir, sintetizó: “Desde mi punto de vista, fue bastante notorio que no fue genuino o al menos que no fue congruente. Creo que les está costando mostrarse combativos”.

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