Política y Economía
"Señal de desesperación"

La estrategia del Banco Central para controlar el dólar que despertó al “fantasma del Bonex 89”

El dólar tuvo su tercera caída consecutiva y lejos de traer calma, especialistas advierten sobre la posibilidad cada vez más grande de atestiguar una escalada sin precedentes motorizada por la medida anunciada por la entidad monetaria que permite que los bancos comerciales invertir el 100% del dinero que reciben en plazos fijos en Leliqs. La diferencia con el "corralito".

La divisa norteamericana no deja de tener todas las miradas y ayer lunes primero de abril el minorista se alejó de los 45 pesos calientes a los que llegó la semana pasada. Un poco ayudado por el contexto internacional favorable con recuperación de las monedas emergentes ante el papel verde y porque el Banco Central confirmó que la tasa de referencia no bajará del 62,5% a lo largo de todo el mes.

Pese a esta ligera calma, especialistas sostienen que hay chances cada vez más altas de ver una escalada del dólar de gran importancia que termine por ubicarlo cerca de la banda superior en los 51 pesos. ¿Por qué? ¿Qué elementos podrían disparar el tipo de cambio?

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Según el CEO de Carta Financiera, el economista Miguel Ángel Boggiano si el FMI empieza a demorar la entrega del dinero pactado, podría subir el valor del dólar. Como también que los productores decidan vender sólo una parte mínima de sus granos y que en consecuencia entren muchos menos dólares de lo que se espera de la cosecha.

Pero además, si aquellos que están colocados hoy en 1,14 billones de pesos en plazos fijos, deciden no renovar una parte y empiezan a pasarse al dólar también dispararía la divisa, que también tiene un factor que puede llegar a inflar su precio: el año electoral: en 2011 y 2015 hubo una fuerte dolarización antes de las elecciones. “Con que el 20 por ciento se decida pasar a dólares, esto significa una demanda extra de 5000 millones de dólares”, explica Boggiano.

Pero hay un elemento fundamental que despertó preocupación el jueves pasado: la Comunicación A6661 el BCRA que eleva del 65% al 100% el límite de tenencia de Leliqs sobre los depósitos privados, o la Responsabilidad Patrimonial Computable (RPC), el que sea mayor de los dos. En concreto: el Banco Central permitió que los bancos comerciales puedan invertir el 100% del dinero que reciben en plazos fijos en Leliqs. En los hechos, esto implica que cada peso que se deposite en los bancos, será a su vez entregado al Banco Central. 

Así, especialistas y consultoras señalan que la medida es “señal de una tremenda desesperación del Gobierno”. Pero, además, las estimaciones de Carta Financiera a las que pudo acceder INFOCIELO son alarmantes, “la situación es similar a la que vivimos en 1989 antes del Plan Bonex”.

El Plan Bonex fue un plan económico impuesto por el gobierno de Carlos Menem en diciembre de 1989 que consistió en el canje compulsivo de los depósitos a plazo fijo por títulos públicos denominados "Bonex 89". Bonex es la abreviación de BONos Externos y fue uan de las medidas más polémicas del menemismo. Una situación similar a la que se vive con los Leliqs.

De igual manera la movida se jugó luego de una corrida cambiaria y financiera donde los bancos no tenían dinero para pagar en ventanilla ya que le Banco Central los había tomado. En total, los depósitos canjeados por bonos sumaron unos 3000 millones, cifra 15 veces inferior a la del corralito de 2002. Los que pudieron resistir al plan de Menem recuperaron buena parte de sus ahorros, sin embargo los encerrados en el "corralito", no pudieron vender en el mercado secundario sus certificados de depósito.

Es decir, el "corralito" es en los hechos un plan Bonex muchísimo más duro y dañino porque la gente no pudo retirar ni siquiera una parte de sus ahorros.

Claro que hoy día la situación está algunos cuantos pasos atrás. Pero el Gobierno, según especialistas, está atrapado en una difícil dinámica: "si el dólar se escapa, disminuyen las chances de reelección de Cambiemos. Para evitar que eso pase, suben la tasa. Esto afecta negativamente a la economía, lo que reduce nuevamente las chances de Macri y que vuelve a hacer que suba el dólar".

Sumado a esto, se espera una inflación superior al 4%. La suba de precios se está descontrolando y la mitad del gasto público (jubilaciones y programas sociales) está ajustado por inflación. “Esto hace que el gobierno se verá obligado a imprimir pesos para cumplir con estas indexaciones. Lo que implica más aceleración de la inflación”, explica Boggiano quien concluye: “Por todo esto, insistimos, hay grandes chances de que veamos una devaluación violenta”.

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