Sociedad
Juan y Diego

John Lennon, a 40 años del anterior velorio universal

La última muerte llorada en cada rincón del planeta antes de la de Maradona, sucedió hace hoy 40 años en el edificio Dakota de Nueva York al dispararle a Lennon

Hoy es 8 de diciembre. Exactamente 40 años del día en que como inmortalizara Fito Paez "mataron a Lennon de pie en Nueva York".

Es, tal vez, el antecedente más inmediato de la muerte de un ídolo de proyección cósmica al estilo de Diego Maradona.

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Aunque parezcan vidas diversas, extrañas, no contemporáneas en años y ni siquiera comparables, trataremos de trazar un vínculo que nos sorprenderá como bastante más cercano entre sí a lo que a primer repaso imaginativo podría preverse.

Lo más bobo quizás sea notar un detalle numerológico que sólo los especialistas podrán interpretar.

John Winston Lennon, tenía 40 años en el 80, habia nacido en el 40 del siglo 20.

Diego Armando Maradona tenía 60 años en el 2020, habia nacido en el 60 del siglo 20.

Sus muertes están separadas por 40 años de diferencia y ambos habían nacido en Octubre, el mes 10 del año.

Lennon y Maradona parecen estar designados en sus vidas y muertes por los números redondos.

Pero aquí recién comienza este viaje de coincidencias, similitudes y diferencias.

Sus personalidades también tenían muchas cosas en común.

Eran ricos, pero a la vez eran antisistema, con esa contradicción que los vuelve intolerables para el stablishment que siente que les permitió convertirse en estrellas y así, ellos les pagan: nadando contra la corriente del capitalismo que, según el poder y los poderosos, les permitió triunfar y llenarse de oro para ellos mismos y varias generaciones de hijos, nietos, bisnietos y quizás más.

Fueron vistos como ingratos por los dueños del mundo.

La lógica crítica de quienes mueven los muñecos del planeta les endilgará que pensaban con la izquierda y vivían con la derecha.

Jamás le reconocerán que no olvidaban sus orígenes.

Siempre les cuestionarán, como a rebeldes sin causas, que hablan de hambre con la panza llena.

Porque a ambos les gustaba hablar. Y nunca se callaban. No se limitaban a lo que mejor sabían hacer y nada más. Tenían que boquear y tener opinión formada sobre todo aquello que le preguntaran y más aún si se trataba de temas que interpelaran a la época que les tocó vivir.

La paz, las injusticias, el odio, la fama, la violencia, los líderes políticos, la concentración económica el amor libre o cualquier cosa que un micrófono delante les consultara como si fueran gurúes, ellos no le hacian asco, y respondían.

Y además lo hacían con ironía, siendo mordaces, improvisando frases de antología y metiéndose con mitos religiosos que a muchos ofendían.

La incorrección política de decirse "más famoso que Jesús" o llamarle la "mano de Dios" a su propia extremidad y luego aceptar ese apodo, aunque sea con variantes ortográficas, habla de una postura que no le temía a las grandes provocaciones.

Ser únicos en el talento de lo que mejor sabían hacer cada uno, también los iguala.

La música y el fútbol son expresiones artísticas tal como le dijo el presidente Macron la misma noche del día de su muerte a Maradona, comparándolo con un bailarín con botines. De llamar arte a lo que hacía Lennon, nadie jamás lo pondría en duda.

John era inglés, de cuando serlo no era sinónimo de usurpador para un argentino. No porque no lo hubieran sido desde siempre, sino porque la toma de Malvinas de 1833 quedaba todavía demasiado lejos de 1982, y para esta fecha (el 8 de diciembre de 1980), el 82 aún era un futuro desconocido e incierto. Por esos años los ingleses, gracias al rock tal vez, hasta nos caían bien. Las invasiones, el aceite que no fue aceite desde los balcones, y la Vuelta de Obligado los habían puesto en caja, a pesar de conservar las islas para ellos.

Por lo tanto aquel día en medio de una sangrienta dictadura en Argentina, no pasó desapercibido para nadie.

Los chicos y las chicas no podían concentrarse del todo en sus casi obligatorias primeras comuniones, aquella mañana de punta en blanco en que hasta en las iglesias se corría el rumor de que mataron a Lennon de pie en Nueva York.

Y las analogías y los paralelismos entre John Lennon y Diego Maradona no acaban.

Sólo que a uno el mundo lo lloró como quien llora a un santo. Tuvieron que pasar muchos años para que la historia se anime a destapar ciertos aspectos oscuros de su vida privada que estaban guardados bajo 7 llaves.

Al otro, quizás por odio de clase, no dejaron ni que su cuerpo se enfríe e iniciaron a descargar su ira y recordar su costado de humanidad más oscura para denostarlo a pesar del dolor popular.

Hoy ya se sabe que los dos consumieron sustancias de a cientos de kilos, que ambos fueron reticentes y retaceantes en algunos momentos de sus paternidades, no reconociendo (o ninguneando) a alguno de sus hijos por mucho tiempo.

Tanto Lennon como Maradona maltrataron a alguna de sus mujeres en mayor o menor número de veces, y se comportaron otras tantas de un modo que hoy sería denominado "machirulo".

Sin embargo a Maradona ya se le endilgaban estas miserias en vida y John gozó de cierto encubrimiento de su costado más inaceptable por varias décadas... post mortem inclusive.

¿La causa? imaginémosla o hagamos suposiciones.

Liverpool no es Fiorito.

La flema inglesa no es la sangre caliente argentina,

Nueva York no es un country en Nordelta

Una muerte violenta a los 40 no es igual que una a los 60 durmiendo por la noche.

Las razones reales de por qué estas diferencias en los tratamientos a ambos ídolos no las sabemos, pero a Lennon le permitieron gozar de cierto aura de santidad por muchos años, solo cortado por una frase, en el calor de algún celo todavía vivo de Paul Mc Cartney antes de ser SIR, que dijo con ironía de él, que se había convertido en Martín Luther Lennon.

Maradona del 86 no le quitó brillo a Imagine.

No le robó sus discos de oro.

No fue su pata de lana con Yoko Ono.

Pero consiguió devolverle a un pueblo algo de ese plato que se come frío.

Y no lo logró haciendo la guerra, quizás haciéndoles el amor.

Vale repetir que a la muerte de Lennon todavía nuestro país y nuestro pueblo no se había enemistado con el otrora Imperio devenido en caricatura de sí mismo.

Hasta un muy joven Maradona, unos meses después, en 1981,se fotografiaría junto a Queen con una remera de la bandera británica.

En 1980 faltaban todavía Tatcher, Reagan, Galtieri, el Papa Wojtila, Lech Wallesa, La Perestroika de Mikhail Gorbachov y la caída del muro.

El mundo en esos años era aún bipolar, pero los velatorios universales fueron parecidos.

Mark Chapman sigue preso. La cocaína, el alcohol y los barbitúricos aún se venden.

Lennon, con los años, se transformó en símbolo de paz.

Maradona siempre será el héroe de los rebeldes.

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