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DEBATE PLAYERO

Lenguaje federal: ¿Criollitos, libritos, cuadraditos o bizcochitos?

Argentina es tan vasta que a un mismo panificado se lo llama diferente dependiendo en que zona del país sea. ¿Cómo se les dice en "lenguaje bonaerense"?

Se comen tanto en invierno como en verano. Perfectos para las largas horas de estudio de los jóvenes, o hasta para las tertulias de jubilados y jubiladas en el patio o la vereda. En esta época son ideales para el mate en la playa o a orillas de la pileta. Sin embargo, dependiendo de la zona del país en que uno se encuentre, la denominación para este panificado varía. Como si el lenguaje utilizado fuera casi perteneciente a idiomas diferentes.

El debate se abrió en redes y en las sombrillas de las playas. Como siempre surgen las disputas entre porteños y habitantes de provincias, pero en este caso tampoco hay uniformidad para su nomenclatura entre las diferentes regiones del país.

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VARIACIONES "FEDERALES" DEL NOMBRE

Lo que en Buenos Aires parece ser indiscutiblemente "librito", en Córdoba es "criollito", o criollo; en Mendoza una variante del genérico "tortita"; y en el interior bonaerense hasta se lo llama "cuadradito de grasa".

La defensa de cada nombre es pasional, y los que utilizan un lenguaje diferente para pedirlos en las panaderías, son mirados con rostro extraño o hasta se les dice que "de eso no hay" en tono despectivo, obligando al cliente a pronunciar la histórica y salvadora frase "deme uno de esos", señalandolo con el dedo índice.

La realidad es que nadie lleva la razón absoluta, y lo que para uno es un conocimiento casi ancestral, para otro proveniente de una zona del país distinta, no está dentro de su lenguaje habitual llamarlo como se le dice en el lugar donde se está vacacionando, por ejemplo.

El período veraniego en donde la movilidad del ciudadano es mayor, hace que hablar de "bizcochos" no signifique lo mismo que en el lugar del que uno es proveniente. Aunque tal situación no debería provocar semejantes descalificaciones a quien es oriundo de una zona en que le llaman desde "entrerrianito", "cordobesito", hasta "pan grasita".

Alguien, inclusive, elaboró un mapa que intenta clarificar el lenguaje utilizado en cada zona del país para nominar a estos exquisitos bizcochos(?).

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En el lenguaje federal existen diversas denominaciones para estos exquisitos "bizcochos" de acuerdo a la zona del país de la que el cliente sea originario... Y los panaderos bonaerenses lo saben

En el lenguaje federal existen diversas denominaciones para estos exquisitos "bizcochos" de acuerdo a la zona del país de la que el cliente sea originario... Y los panaderos bonaerenses lo saben

Lo que más enojó a algunos usuarios de redes del interior profundo de Argentina es que se lo llame "librito", cuando ninguno de los extremos del panificado sea el sector "encuadernado" del bocado salado.

Las posturas son irreconciliables, y las panaderías de la costa bonaerense también lo saben.

Por eso deben tener la suficiente "apertura mental" para reaccionar con "plasticidad" al pedido de esta delicia bien argentina, pero con tantas variantes de lenguaje en la extensa geografía nacional.

https://twitter.com/pjuans/status/1611201383285374978

SI NO, HÁGALO USTED MISMO

Hacerlo en casa no parece una opción muy práctica, pero por si alguien no quiere dar el brazo a torcer con respecto a aplicar un lenguaje diferente al aprendido desde la infancia, aquí una receta que dice ser de "librito", pero aplica a todos los bizcochos, independientemente de la forma que se le otorgue.

Receta de libritos de grasa o como se llame

Para el amasijo:

500 gr. de harina de trigo normal

20-25 gr. de sal

15 gr. de azúcar

50 gr. de grasa de vaca

1 cucharadita de malta o miel (opcional)

200-220 ml. de agua

Para el empaste de la masa:

75 gr. de margarina

75 gr. de grasa de vaca

1 cucharadita de harina

Para engrasar el librito:

Grasa de vaca

Libritos de queso para el mate

Tradicional masa hojaldrada casera con sus capas de harina y grasa y su empaste de grasa y manteca para darle esponjosidad a una masa muy crujiente.

30 min. cocción + 15 min. preparación Dificultad moderada 8 personas

- Primero el amasijo:

En una mesa echamos la harina, hacemos un hueco grande en el centro, a modo de volcán y en el hueco agregamos la grasa a temperatura ambiente, la sal, el azúcar y la malta.

Añadimos también el agua (empezando por 200 mililitros) y comenzamos a amasar, echando la harina de las paredes en el centro del volcán, poco a poco.

Amasaremos concienzudamente hasta que veamos que tenemos una masa homogénea y durita, que no se pega en las manos y sólo añadiremos más agua si vemos que no conseguimos que toda la harina quede impregnada y no conseguimos una masa homogénea.

Como vamos a hacer una masa hojaldrada no debemos amasar mucho, pues no queremos que el gluten de la harina se active, pues si esto pasa los libritos de grasa no quedarán crocantes.

Dejamos la masa descansar durante unos 30-60 minutos.

-Ahora el empaste:

Mientras la masa está reposando, vamos a preparar la grasa que le dará untuosidad a la masa. Para ello mezclamos en un bol la grasa y la margarina (ambas a temperatura ambiente) con una cucharadita de harina. Lo haremos con un tenedor o una cuchara y mezclaremos hasta que tengamos una crema homogénea.

-Terminamos la masa hojaldrada:

Estiramos la masa de los libritos en forma de rectángulo y repartimos el empaste sobre su superficie.

Doblamos la masa cogiendo uno de los lados cortos y llevándolo hasta la mitad de la masa. Hacemos lo mismo con el otro lado y para finalizar doblamos la masa por la mitad, dejando la unión por dentro. Dejamos reposar cinco minutos.

Giramos la masa noventa grados (veremos las láminas mirando hacia nosotros), la estiramos un poco con el rodillo (puede que necesitemos un poco de harina para que no se pegue) y volvemos doblar como antes. Dejamos nuevamente descansar.

A los cinco minutos volvemos a girar noventa grados, estiramos ligeramente y volvemos a doblar. Dejamos reposar de nuevo y ya lo podemos usar. Hay que hacer tres veces la doblez para que la masa de los libritos de grasa quede en capas, pero sólo la primera vez lleva el empaste.

Damos forma a los libritos de grasa y los cocinamos:

Una vez que tenemos las capas de masa, la estiramos con ayuda de un rodillo hasta que tengamos una lámina finita de unos dos-tres milímetros de espesor.

Cortamos una tira de masa de unos 10 centímetros de ancho (con esto nos saldrán unos libritos de grasa grandes) y untamos un poco de grasa con la mano en uno de los lados largos. Doblamos la masa por la mitad, a lo largo, y aplastamos la masa con las manos un poco... Tendremos una lira de masa de unos cinco centímetros de ancho por cuatro-seis milímetros de espesor.

Cortamos la tira en rectangulitos de unos cuatro centímetros y los ponemos en la bandeja del horno para hornearlos. Cuando llevemos los libritos a la bandeja, presionaremos con dos dedos la parte del centro del librito para unir bien todas las capas y que en el horno se abra como lo que queremos que parezca, un libro.

Dejamos los libritos en la heladera para que la masa se relaje y así se abra bien en el horno. Mientras, encendemos el horno a 200 ºC. Cuando esté caliente, introducimos los libritos de grasa fríos y los dejamos a esa temperatura 5 minutos. Bajamos el horno a 170 ºC y los dejamos que se terminen de cocinar 15 minutos más... Listos para disfrutar.

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