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La Plata: recomiendan "juntar agua" porque el problema "no pasó"

Lo afirmó el secretario de Recursos Hídricos, Guillermo Jelinski, quien advirtió que si cambia el viento las algas pueden volver y la falta de agua persistirá.

Luego del alivio que provocó la puesta en funciones de la planta Donato Gerardi, de Punta Lara, tras la afluencia masiva de algas que impidieron la potabilización de agua para La Plata, Berisso y Ensenada, desde la Provincia advirtieron que el fenómeno no terminó y emitieron recomendaciones.

Así lo explicó el subsecretario de Recursos Hídricos de la Provincia, Guillermo Jelinski, en diálogo con "Todo no se puede". El funcionario señaló que la provisión del servicio depende de algo tan impredecible como la intensidad y la dirección del viento.

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"Las algas no se fueron, por suerte tuvimos un cambio de viento y la planta limpia. Si no cambia esto, nos va a pasar otra vez", advirtió, por lo cual pidió a la comunidad que "guarde agua por un día".
LA PROVINCIA ADVIERTE QUE LOS PROBLEMAS DE AGUA PARA LA PLATA PERSISTIRÁN

Guillermo Jelinski, subsecretario de Recursos Hídricos, advirtió que los problemas de presión de agua en el gran La Plata pueden continuar.

El problema, dijo, "se está solucionando bastante bien" y el viento, por el momento, "ayuda". "Pero si recrudece se nos van a volver a juntar algas", sostuvo.

Jelinski explicó cuál es el efecto de la acumulación de algas en la costa de Punta Lara, y, más concretamente, en la planta potabilizadora que abastece a cientos de miles de vecinos del Gran La Plata.

"Hubo que parar la planta por dos cosas: estábamos potabilizando agua y las algas empezaron a tapar los filtros, porque nuestros sistemas de filtrado no sirven para este tipo y para esta magnitud de algas", precisó.

Pero también las siguientes etapas de potabilización se complicaron: "en el sedimentador tampoco sedimenta, lo tapan; siguen a los filtros y colapsan los filtros, que se lavan habitualmente cada 24 horas y se estaban lavando cada 3 horas", explicó.

Incluso se debieron utilizar las reservas de agua para limpiar los filtros, lo cual funcionó pero sólo por un tiempo: "En un momento ni siquiera lavándolos podían funcionar, hubo que pararlos porque se iban a romper", admitió.

También se debió suspender la etapa de precloración, que es habitual en la entrada a los filtros, ya que, explicó Jelinski, "el cloro es una de las cosas que matan el alga y estas algas cuando rompen su pared celular eliminan una toxina".

Por eso se debió "parar la planta, proveer agua a centros de salud y lugares comprometidos con camiones cisterna". Recién durante la madrugada, cerca de las 3 am y con el cambio del viento, se pudo volver a "poner en marcha la planta, llenar las cisternas, verificar que hubiera cero algas y poner agua en la red".

Claro que todo ese esfuerzo puede esfumarse si cambia el viento, por lo cual se recomendó hacer uso responsable del agua y juntar, por las dudas.

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