HISTORIAS BONAERENSES

Las perras terapeutas que asisten a niños con autismo en La Plata

Lucía, Valentina y Adriana formaron un equipo interdisciplinario y entrenaron a sus perras para asistir a niños con autismo en La Plata. Conocé su historia. 

Lucía Sierra es psicóloga, egresada de la Universidad Nacional de La Plata y oriunda de Neuquén; Adriana Castro y Valentina Pelli son terapistas ocupaciones nacidas en La Plata, graduadas en la Universidad de Quilmes. Las tres entrenaron a sus perras, Uma, Nala y Charo, para asistir a niños con Trastornos del Espectro Autista (TEA).

Las profesionales se conocieron en 2016, realizando un curso introductorio para el trabajo de intervenciones terapéuticas con perros. Gracias a esta formación, se interesaron en el tema y lo investigaron en profundidad. Tras ello, comenzaron a trabajar con los perros y, hace cinco años, formaron Meraki, su actual equipo de trabajo situado en la ciudad de La Plata.

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Cada mini equipo, el perro y su guía, se denomina binomio. Lucía es la dueña de Uma, Valentina la de Nala y Adriana la de Charo. Previamente, las tres entrenaron a sus perras para que se encuentren capacitadas para asistir a niños y adultos con distintas discapacidades. En primer lugar, recibieron asistencia de un veterinario etólogo y una adiestradora, quienes les dieron las instrucciones para iniciar el proceso.

"Desde que son cachorras fueron entrenadas. Se las selecciona y, al principio, se realiza más una estimulación que un entrenamiento. Por ejemplo, se las hace caminar por un piso con diferentes texturas, entre otras cosas", contó Valentina en diálogo con INFOCIELO.

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Meraki es un equipo interdisciplinario que realiza intervenciones terapéuticas con perros en La Plata.

Meraki es un equipo interdisciplinario que realiza intervenciones terapéuticas con perros en La Plata.

A pesar de que Uma y Nala sean unas Golden Retriever, según las especialistas la raza no es relevante. De hecho Charo es mestiza. Sin embargo, los perros seleccionados deben cumplir con ciertas características para trabajar en un equipo terapéutico.

Estos perros deben ser equilibrados y sociables, sobre todo teniendo en cuenta que están permanentemente en contacto con personas y olores distintos. A su vez, se tienen adaptar a cualquier ambiente, ya que pueden trabajar dentro del consultorio, en un lugar muy grande o pequeño, o en domicilios, donde puede haber otros animales.

¿CÓMO FUNCIONAN LAS TERAPIAS?

Aunque la mayoría de sus pacientes son niños con TEA, las intervenciones terapéuticas con perros son para personas de todas las edades y con cualquier tipo de discapacidad. Cualquier persona puede acceder al tratamiento, salvo que padezca algún problema respiratorio o contraindicación médica.

"Hemos trabajado en una clínica neuropsiquiátrica de adultos, en un centro de día y en un taller protegido, donde fuimos a hacer alguna actividad recreativa. Es amplio. Pero según la necesidad de los pacientes es lo que trabajamos", comentó Valentina.

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Lucía y Uma.

Lucía y Uma.

"De hecho en el consultorio llegaron casos de niños con miedo a los perros que les dificultaba ir a la plaza, ir a la casa de alguien que tenga un perro o ir a cumpleaños. Luego de seis meses de tratamiento, la mamá de una nena nos mandó un video de ella jugando su perro, cuando antes ni se podía acercar", agregó Lucía.

El principal aporte que realizan los perros a las terapias es la espontaneidad. Gracias a su participación, los niños pueden adquirir habilidades sociales que les son más difíciles aprender mediante los humanos.

"Obviamente al niño le tiene que llamar la atención y le tiene que gustar. A un niño con miedo no le vamos a poner el perro, o a un niño que no pueda registrar al perro no le va a ayudar mucho. Si los ayuda más cuando aparece el interés al perro, ahí está la motivación y las ganas de participar", aclaró Valentina.

"Trabajamos en la Fundación E.I.C.E de forma grupal con adolescentes y preadolescentes y con ellos laburamos mucho la empatía. Por ejemplo, un día el perro puede ir desganado y les decimos: 'Charo hoy no tiene ganas de venir: ¿Por qué te parece a vos que no tiene ganas de venir?' La idea es que puedan pensar en un otro, proyectarlo en su vida cotidiana y eso es gracias a la espontaneidad del mismo perro", explicó Lucía.

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Valentina y Nala.

Valentina y Nala.

Por otro lado, las especialistas destacan que las tres perras tienen personalidades distintas, lo cual los impulsa a incorporar nuevas habilidades. "Los chicos ya saben y registran que a Uma le gustan más las pelotas, que a Charo le gustan más los peluches y que cuidados hay que tener o con que se sienten cómodas y con que no", añadió.

De esta manera, los chicos aprenden a trabajar sobre el bienestar animal y ese aprendizaje lo llevan hacia sus hogares, donde lo aplican con sus mascotas. "Si el perro está durmiendo no lo molestamos porque se puede asustar y ahí puede morder. Le enseñamos que al perro le gusta y que no. También les enseñamos que el perro tiene que ir a veterinario, comer y salir a pasear", contó Valentina.

Por otro lado, las profesionales remarcan que los perros al ser seres no verbales pueden generar una mayor conexión con los niños, ya que muchos de ellos también son no verbales. Por lo tanto, desde lo corporal generan mayor identificación.

"Se evoluciona en historia clínica como en cualquier terapia. Se da el alta si se piensa que los objetivos principales se han cumplido y que ya tienen las herramientas para no continuar con ese espacio", dijo Lucía.

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Adriana y Charo.

Adriana y Charo.

LA AUSENCIA DE NORMATIVAS

Las obras sociales y prepagas no cubren este tipo de tratamientos, como así tampoco lo contempla el sistema de salud público provincial y nacional. A pesar de que se han presentado varios proyectos de ley para regular esta actividad, ninguno todavía fue aprobado. Es decir, quienes quieran realizar intervenciones terapéuticas con perros deben realizarlo en consultorios particulares como Meraki.

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires funciona el Programa de Terapia Asistida Con Animales (T.A.C.A.), a través del cual animales aptos y supervisados participan en tratamientos terapéuticos dentro de hospitales públicos. El Hospital de El Cruce, del partido de Florencio Varela, también incorporó este tipo de terapia mediante el "Protocolo de actividades asistidas por mascotas".

Una de las resistencias del sistema de salud para sumar este tipo de terapias es la transmisión de enfermedades. Al trabajar con personas inmunodeprimidas, existe un gran prejuicio de que los perros pueden contagiar algún tipo de afección.

Por esta razón, el equipo de Meraki hace hincapié en la importancia de los cuidados en la salud de los perros para otorgar seguridad a los pacientes. Al no haber ningún tipo de regulación, permite que las personas no se ocupen de este tema o trabajen en terapias sin ningún tipo de formación.

"Nosotras creemos que la persona que va a intervenir tiene que tener formación en salud si trabaja con personas con algún tipo de discapacidad. Para nosotras es un tratamiento para mejorar calidad de vida de las personas, no un juego", concluyó Lucía.

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