La Plata
PARTICIPARON CIENTÍFICOS PLATENSES

El CONICET descubrió un nuevo pez que habita en los charcos que se llena con las lluvias

Se trata del Argolebias adrianae, un pez que vive en ambientes acuáticos efímeros. La descubrieron en Misiones, muy cerca de las Cataratas del Iguazú.

Felipe Alonso del CONICET (IBIGEO, CONICET-UNAs)CONICET (IBIGEO, CONICET-UNAs) autor principal de la investigación, en conjunto con Ignacio García y Jorge Barneche del CONICET La Plata hallaron una nueva especie de pez que pertenece a un grupo conocido como Killi, presente en América y África y cuyas especies se caracterizan por una gran capacidad de adaptación que les permite sobrevivir en ambientes acuáticos efímeros que se secan completamente durante una parte del año.

El pequeño pececito denominado como Argolebias adrianae apareció nadando en un pequeño charco que se llena con las lluvias, dentro de un humedal temporario entre los árboles de la selva en la cuenca del río Iguazú, muy cerca de las famosas cataratas. “Esta pequeña especie es notable por prosperar en un ambiente siempre cambiante y poco predecible, donde el pulso temporal de disponibilidad de agua danza al ritmo caprichoso del clima de la región”, describe el reporte científico de su hallazgo, publicado hoy en la revista Canadian Journal of Zoology.

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Características del descubrimiento

El pez pertenece a un grupo conocido como Killi, presente en América y África y cuyas especies se caracterizan por una gran capacidad de adaptación que les permite sobrevivir en ambientes acuáticos efímeros que se secan completamente durante una parte del año. “En realidad, los que sobreviven son los huevos, que pueden estar meses enterrados en el fondo de charco, que es de arcilla y restos de plantas en descomposición, resistiendo el desecamiento”, señala Martín M. Montes, investigador del CONICET en el Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores (CEPAVE, CONICET-UNLP-asociado a CICPBA) y uno de los autores del trabajo. El hábitat es una pequeña charca de aproximadamente 4 por 6 metros y con una profundidad máxima de 45 centímetros, rodeada de piedras basálticas y árboles de la selva circundante. En los períodos secos, el suelo se cubre de hojarasca, troncos, ramas y permanece constantemente húmedo.

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Según puede leerse, los killis estacionales sincronizan sus ciclos de vida con patrones predecibles de llenado y secado del hábitat que tienen una cierta regularidad. El descubrimiento se produjo durante una expedición científica en la Cuenca del Bajo Río Iguazú, conocida por sus elevados niveles de endemismo de peces, es decir, de especies que solo habitan un lugar determinado.

“La historia de A. adrianae tiene profundas implicaciones en el contexto de la crisis global de biodiversidad. Esta especie recién descubierta nos insta a enfrentar un desafío crucial: la dificultad de identificar y describir la biodiversidad de especies en el mundo antes de que caigan en las sombras de la extinción. Los killis estacionales, en particular, son altamente vulnerables, con cerca de la mitad de sus especies en Sudamérica enfrentando algún grado de amenaza debido a sus tamaños corporales reducidos, sus rangos geográficos limitados y su dependencia intrínseca de hábitats acuáticos que son especialmente vulnerables a modificaciones, drenajes y rellenos causados por actividades humanas como la agricultura y las urbanizaciones”, relató Felipe Alonso.

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