Judiciales y Policiales
QUÉ DICE LA LEY

Villa Domínico: denuncian a una familia que tiene a un zorro como mascota

El zorro fue sustraído de su hábitat natural en Entre Ríos por una familia que lo tiene encadenado en Villa Domínico. Los vecinos reclaman intervención estatal

Una situación angustiante salió a la luz cuando vecinos de la localidad bonaerense de Villa Domínico, en el partido de Avellaneda, denunciaron a una familia de la zona que tiene como mascota a un zorro gris pampeano en pésimas condiciones. A tal punto que el ejemplar se encuentra atado y visiblemente flaco.

El caso es uno de las tantas situaciones donde se registran animales salvajes que fueron extraídos ilegalmente de su hábitat para ser tenidos como mascotas en escenarios urbanos y en pésimas condiciones.

TE PUEDE INTERESAR

En esta ocasión, el hecho se dio a conocer en pleno Conurbano bonaerense: el lugar en cuestión fue identificado por los vecinos como la casa 13 del Pabellón 5 en Teniente Coronel Lafuente y General Pico, a escasas cuadras del Edificio Municipal "Obreros de la ITE", donde está la Secretaría de Seguridad Ciudadana.

Indignación por un vecino que ataca a gatos a balinazos

Según trascendió, una familia trajo al animal cuando era cachorro de un campo de Entre Ríos, pensando que era un perro.

Sin embargo, a medida que el tiempo pasaba, el ejemplar adoptó cada vez más claros sus rasgos de zorro gris pampeano (Lycalopex gymnocercus).

Por si la situación no era lo suficientemente penosa, los vecinos se quejan de que el animal permanece todo el día encadenado, por lo que reclaman la intervención estatal por la salubridad del zorro robado de su ambiente natural.

Además, señalaron que al darse cuenta de que no se trataba de un perro, la familia que tiene al animal mencionó la posibilidad de venderlo.

El mascotismo, definido como la acción de retener animales del ámbito silvestre en estado doméstico, es una práctica que no solamente atenta contra el bienestar del animal, sino también contra toda la riqueza en flora y fauna.

Esta práctica está prohibida en Argentina por la Ley 22.421 de Conservación de la Fauna y por diversas normativas provinciales, debido a los irreparables daños que genera en los animales, en el ecosistema y potencialmente en la salud pública, ya que muchos de estos seres vivos son portadores de enfermedades.

TE PUEDE INTERESAR