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La pandemia de la inseguridad

Un ladrón muerto, un jubilado “justiciero” detenido y un reclamo de libertad

Un hombre de 71 años fue reducido por cinco delincuentes en su casa de Quilmes. Lo golpearon hasta que agarró una pistola. Puso en fuga a los intrusos. A uno, indefenso, lo habría asesinado de un tiro en el pecho

Cinco delincuentes irrumpieron en la casa de un jubilado en un robo. La víctima, un jubilado de 71 años, fue reducido y golpeado, hasta que logró sacar una pistola y se defendió a los tiros. Los intrusos escaparon corriendo y uno de ellos rengueado, a unos 50 metros de la casa se sentó en la vereda. Las cámaras de seguridad mostraron que el hombre asaltado se puso al lado y lo mató de un tiro en el pecho. Esa prueba clave hizo que el fiscal ordenara la detención del anciano.

Todo eso ocurrió en el Barrio Parque Calchaquí en la localidad bonaerense de Quilmes. Y para esta mañana a las 11 hay anunciada una marcha a los tribunales penales para pedir por su libertad.

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Los abogados de la víctima del asalto pidieron su excarcelación a pesar de que sobre el jubilado pesa la imputación de homicidio agravado por el uso de un arma de fuego, debido a su salud. El hombre detenido sufrió golpes y cortes en el rostro, la cabeza y un antebrazo.

El acusado por el exceso en la legítima defensa se negó a declarar en la indagatoria a la que lo citó el fiscal Ariel Rivas.

Para el representante del ministerio público el jubilado no debió matar al ladrón, identificado como Franco Moreyra, de 26 años, ya que no estaba armado y se encontraba herido en una pierna. De todas maneras eso lo determinará con exactitud el resultado de la autopsia.

El caso se produjo el viernes pasado a la mañana en una vivienda ubicada en calle Ayolas al 2700 cuando cinco ladrones saltaron un paredón y sorprendieron al jubilado desde el patio trasero.

De acuerdo a lo que pudieron reconstruir los investigadores, a partir del análisis de las imágenes de dos cámaras de seguridad, cinco delincuentes ingresaron minutos antes de las 5 de la madrugada, luego de trepar la medianera de un vecino.

El jubilado fue sorprendido mientras dormía por los asaltantes y fue golpeado e intimidado con un destornillador, mientras le exigían dinero.

En esas circunstancias, el hombre asaltado extrajo una pistola Bersa Thunder calibre 9 milímetros de su propiedad y les efectuó al menos seis disparos a los delincuentes, quienes huyeron de inmediato.

Dos de los ladrones quedaron registrados por las cámaras mientras huían a la carrera, mientras que un minuto después se observa al último de los delincuentes, Moreyra, quien escapa rengueando por una herida en una de sus piernas y luego de doblar la esquina, ya a unos 60 metros de la vivienda del jubilado, se sienta en el suelo.

Siempre según la misma secuencia, el ladrón se encontraba desarmado cuando entra en escena el jubilado portando un arma de fuego, quien forcejea con el asaltante hasta que éste deja de moverse, informaron fuentes de la investigación.

Esto les permite inferir a los investigadores que fue el momento en el cual el jubilado le disparó en el tórax, ya que de las imágenes se desprende que Moreyra no tenía previamente una herida en el pecho, por la forma en que escapaba “a los saltos”.

Además, al momento de peritar la escena del crimen se hallaron tres vainas servidas de calibre 9 milímetros, que fueron levantadas para cotejarlas con la pistola secuestrada al imputado.

Una fuente con acceso al expediente explicó que el ladrón fue baleado “en un estado de total indefensión, cuando ya no representaba ningún peligro”.

Asimismo, los pesquisas sospechan que la herida en la pierna que tenía Pereyra pudo habérsela provocado mientras trepaba la medianera, en la cual fueron encontradas huellas que también serán peritadas.

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