Judiciales y Policiales Municipios
JUICIO EN QUILMES

Perpetua a imputado por brutal robo y crimen en plena pandemia

Por un atroz crimen ocurrido en agosto de 2019 en una casa de Quilmes en el que robaron y prendieron fuego a una jubilada, dieron perpetua a un joven

Un joven fue condenado en las últimas horas a la pena de prisión perpetua por el crimen de Ángela Chiapello, la mujer de 61 años asesinada en 2020 tras ser golpeada y quemada por delincuentes que le robaron y le prendieron fuego la casa en el partido bonaerense de Quilmes, informaron fuentes judiciales.

Se trata de Braian "Tati" Fleitas (25), a quien el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 4 quilmeño le dio la máxima pena por el delito de "homicidio criminis causa", es decir para ocultar un delito -en este caso el robo- y procurar su impunidad.

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"Estamos conformes con el fallo del Tribunal, era lo que esperábamos", dijo Griselda, hija de la víctima, que al momento de ser asesinada era pensionada por una discapacidad.

Fuentes judiciales informaron que los jueces Alberto Elio Ojeda, Sandra Viviana Fragomen y Edgardo Salatino coincidieron con el fiscal Claudio Pelayo, que había pedido en su alegato que el imputado sea condenado a perpetua y rechazaron el planteo de la defensa que solicitó su absolución.

Por el caso, el TOC 4 iba a juzgar también a otro joven, llamado Juan Manuel Medina, pero un día antes del inicio del debate su abogado particular pidió que sea postergado por un problema de salud de un familiar directo suyo.

De esta manera, el Tribunal continuó el juicio a Fleitas y su presunto cómplice será enjuiciado por otros jueces más adelante.

La fiscalía y los jueces dieron por acreditado que el hecho se registró en la madrugada del domingo 9 de agosto del 2020, en plena pandemia por Covid-19, en una casa situada en Bogotá al 4700, entre Ecuador y Colombia, en la localidad de Ezpeleta, partido de Quilmes.

Todo comenzó cuando la víctima estaba en su vivienda y fue sorprendida por tres delincuentes con barbijos que la golpearon, le robaron y, antes de escapar, le prendieron fuego el inmueble.

Según las fuentes, vecinos de Chiapelo la rescataron y alertaron a los bomberos, que rápidamente acudieron para apagar las llamas.

La jubilada fue trasladada de urgencia al Hospital Iriarte de Quilmes donde quedó internada algunos días en grave estado, dado que sus vías respiratorias fueron afectadas por el humo y sufrió algunas quemaduras.

Para la fiscalía, Fleitas ingresó a la casa con Medina y un adolescente que entonces tenía 17 años, quien también fue detenido después del ataque y quedó a disposición del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil.

La mujer los enfrentó y hubo una pelea en la que recibió algunos golpes en el rostro que fueron marcados en la autopsia.

De acuerdo al representante del Ministerio Público, Chiapello le quitó el barbijo a Fleitas y lo reconoció porque era pareja de una parienta suya, por lo que le dijo "¡sos vos, hijo de puta!", tras lo cual le incendiaron la casa que le provocó la muerte.

Durante el juicio oral, los bomberos que intervinieron en la investigación determinaron que el fuego fue provocado por un agente externo en las cortinas y descartaron todo tipo de accidentes.

Según algunos vecinos que estuvieron frente al TOC 4, previo al asalto, Fleitas había estado pidiendo por el barrio un "encendedor" y luego del hecho ofreció varios elementos que le habían sustraído a Chiapello.

Al respecto, los acusados tenían en su poder el televisor, una heladera, ollas y una campera que fue reconocida por la hija de Ángela y la SUBE de la víctima.

Los pesquisas establecieron que esos elementos fueron sustraídos de la vivienda en un carro, añadieron las fuentes.

En tanto, el fiscal también pidió investigar a la suegra de Fleitas porque estaba enemistada con la mujer asesinada y aparentemente entregó la llave para que ingresara su yerno con los cómplices para cometer el hecho, lo cual fue avalado por el Tribunal para que se le inicie una causa.

En ese sentido, la Policía comprobó que ni la puerta de acceso ni las aberturas habían sido violentadas, por lo que posiblemente los agresores entraron con esa llave.

"Esa mujer tenía un arresto domiciliario por venta de drogas y vivió unos diez meses en la casa de mi mamá. Para ella fue un calvario porque le tomaron la casa, le ponían candados en las alacenas para que no comiera nada", señaló la hija de Ángela.

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