Judiciales y Policiales
"ESTOY EN LA RUINA"

Parricidio de Vicente López: el mal momento de la empleada

María Ninfa "Nina" Aquino, la empleada del matrimonio Del Rio, asesinado hace más de cinco meses en su casona de Vicente López, volvió a pedir su sobreseimiento

María Ninfa "Nina" Aquino, la empleada del matrimonio Del Rio, asesinado hace más de cinco meses en su casona de Vicente López, volvió a pedir hoy su sobreseimiento en la causa en la que está imputada como "entregadora" del doble parricidio, reiteró que es "inocente", que lo que ocurre con ella es "muy injusto" y que está "arruinada", sin trabajo ni dinero.

La presentación fue realizada en las últimas horas por su abogado, Hugo López Carribero, ante el juez de Garantías 1 de San Isidro, Ricardo Costa, a cargo el expediente que tiene como principal imputado a Martín Santiago Del Rio como presunto autor del doble homicidio de sus padres José Enrique Del Rio (75) y María Mercedes Alonso (72).

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Aquino, quien actualmente está procesada pero excarcelada, se lamentó por la situación que está viviendo y dijo a Télam que siente que "todo es muy injusto".

"Estoy muy triste y no es para menos. La injusticia es lo que me pone mal. Yo ese día fui a trabajar y después me mandaron presa. Todo es muy doloroso porque yo no hice nada", afirmó en declaraciones a Télam.

Y recordó: "Yo tenía buena relación con toda la familia y como iba hacer eso que no tiene nada de sentido."

"Me largaron sin un peso y no entiendo por qué tengo que soportar todo eso siendo una persona muy grande. No quiero llegar a tomar la decisión de matarme, pero todo lo que me pasa es muy feo. No tengo trabajo y no me alcanza la plata para vivir porque me acusaron de algo que no hice nunca en mi vida", señaló la mujer de 64 años.

Para Nina, su situación es "gracias a Martín", respecto de quien, ella no entiende por qué le "hizo eso".

"Espero que algún día me den el sobreseimiento porque yo soy inocente. Nadie de la justicia se pone en mis zapatos. Estoy arruinada", añadió la mujer, quien adelantó que en caso de ser sobreseída volverá a Paraguay, su país natal.

Y reiteró: "No quiero matarme, pero estoy sin nada".

Por su parte, el juez Costa tiene ahora cinco días hábiles para resolver el pedido de la defensa, pero fuentes judiciales aseguraron que, como Aquino no está detenida, el plazo se puede extender y el magistrado podría correr vista a los fiscales para den a conocer un dictamen.

Parricidio en Vicente López: "Es Martín Del Río"

El 3 de noviembre pasado, el juez Costa ya había rechazado un planteo similar presentado por la defensa de Aquino para que sea sobreseída.

En aquella oportunidad, los fiscales que investigan el caso, Marcela Semería, Martín Gómez y Alejandro Musso, se habían opuesto a la libertad de Aquino, la mujer de nacionalidad paraguaya que trabajaba hace 12 años en la casa de las víctimas y estuvo 13 días detenida acusada como "entregadora".

En su resolución de aquel momento, el juez consideró que era "prematuro" dictar el sobreseimiento de la empleada doméstica: "No se adquiere la certeza necesaria para desvincular a la imputada definitivamente de la presente investigación", señaló.

Del Rio padre y su esposa Alonso aparecieron asesinados -él de tres balazos y ella de uno- el pasado 25 de agosto en el interior de su automóvil en el garaje de su casona de la calle Melo 1101, de Vicente López.

Si bien la empleada "Nina" Aquino fue la primera detenida, el juez de la causa la liberó por falta de pruebas y el 7 de septiembre los fiscales detuvieron al hijo menor de los fallecidos, Martín, como supuesto autor de un doble parricidio.

En base a prueba fílmica, tecnológica y testimonial recopilada por la fiscalía, el juez Costa dictó la prisión preventiva de Del Rio como autor de un "doble homicidio calificado por alevosía, por el vínculo, por el uso de arma de fuego y por ser criminis causa" (matar para lograr la impunidad), delito que prevé como única pena la prisión perpetua.

Para los fiscales, el móvil fue económico y está vinculado a la frustrada operación inmobiliaria por la cual las víctimas pensaban que ese mismo día iban a mudarse a un lujoso departamento del barrio porteño de Núñez, valuado en más de un millón y medio de dólares, y que Del Río hijo nunca pudo concretar.

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