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VISITÓ UNA CÁRCEL BONAERENSE

Conocé a la monja que ayuda a mujeres trans a salir de las adicciones con la bendición del Papa Francisco

Se trata de Mónica Astorga, de las Carmelitas Descalzas, quien tiene un centro de asistencia en Neuquén. El último viernes, dio una charla para las internas de la Unidad 32 de Florencio Varela.

La monja de clausura que trabaja desde hace más de una década en su refugio de Neuquén para brindar asistencia a mujeres trans que buscan salir de las adicciones y la prostitución visitó días atrás una cárcel bonaerense, donde mantuvo una charla con las internas.

Se trata de Mónica Astorga, de las Carmelitas Descalzas, quien llegó a la Unidad 32 de Florencio Varela el último viernes, en el marco del programa de Justicia Restaurativa y el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB).

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"La primera vez que vino a verme el grupo de mujeres trans les pedí que me contaran sus sueños. Una de ellas, Kathy, me dijo que el suyo era tener una cama limpia para morir", relató la religiosa durante el encuentro.

A partir de esa experiencia, la mujer se contactó con un sacerdote y consiguieron una casa abandonada que luego se convertiría en el actual refugio. “ Hoy Kathy lleva adelante un taller de costura y hace tres años que está yendo a alcohólicos anónimos y se está recuperando”, contó Mónica.

Su labor solidaria tuvo muchas repercusiones y hasta llegó a oídos del Papa Francisco, quien la contactó y la alentó a seguir adelante: “Deciles de mi parte que no las condeno, que las quiero, y que desde mi corazón las acompaño en el camino de la vida, rezando por ellas”.

Te agradezco que acompañes a la gente que nosotros hemos abandonado siempre, que hemos dejado afuera de la Iglesia, y te digo que para lo que necesites cuentes conmigo”, agregó el Sumo Pontífice en una charla íntima con la monja.

La visita de Mónica a la cárcel fue posible gracias a gestiones de Mario Massaccesi, quien realiza periódicamente conversatorios con internos de diversos penales. “Sale solo una vez al año del monasterio, viene a visitar a su familiares que viven en la provincia de Buenos Aires, pero se quería tomar un tiempo para visitarlas”, dijo el periodista y coach.

Luego de aplaudir y hacer preguntas, las mujeres presas agradecieron la visita de la religiosa, le contaron sus historias y le pidieron que cree en el territorio bonaerense un centro como el que funciona en Neuquén.  "Quedó el compromiso de que pronto puede ser posible", sostuvieron desde el SPB.

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