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Cena real en palacio de Versailles: Contraste entre opulencia y crisis

El palacio más famoso del mundo fue sede de una cena real lujosa ofrecida por Emmanuel Macron al rey inglés Carlos III y otras figuras. Contrastes con la crisis

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ofreció una cena de gala en el palacio de Versailles al rey Carlos III de Gran Bretaña, quien se encuentra de visita oficial en el país galo.

El evento contó con la presencia de más de 200 invitados, entre los que se encontraban personalidades políticas, empresariales y culturales de ambos países, como la actriz Carole Bouquet, la modelo y también actriz Emma Mackey, la directora, actriz y cantante franco-británica, Charlotte Gainsbourg, el actor Hugh Grant y el cantante de los Rolling Stones, Mick Jagger.

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La cena se celebró en la Galería de los Espejos, uno de los salones más emblemáticos y lujosos del palacio, que fue construido en el siglo XVII por el rey Luis XIV, conocido como el Rey Sol. El menú estuvo compuesto por platos típicos de la gastronomía francesa, como foie gras, langosta y cordero, acompañados de vinos y champán de las mejores cosechas. La decoración y el servicio estuvieron a la altura de la ocasión, con vajillas de porcelana, cubiertos de plata, candelabros de cristal y flores frescas.

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Toda la pompa y la ostentación generaron repudio debido a la cena real ofrecida en el palacio de Versailles de Francia, en tiempos de crisis, por Emmanuel Macron al rey inglés Carlos III y centenares de figuras del espectáculo

EL CONTRASTE Y LA CRÍTICA

Sin embargo, esta muestra de esplendor y refinamiento contrasta con la situación económica y social que atraviesa Francia en los últimos años. El país sufre una alta tasa de desempleo, que supera el 10%, una elevada deuda pública, que ronda el 100% del PIB, y una creciente desigualdad, que afecta especialmente a los sectores más vulnerables de la población. Además, Francia ha sido escenario de numerosas protestas y manifestaciones contra las reformas impulsadas por Macron, que han generado malestar y descontento entre los trabajadores, los estudiantes y los jubilados.

Así pues, la cena real en el palacio de Versailles ha sido criticada por algunos sectores como un acto de ostentación y desconexión con la realidad, que evidencia la distancia entre las élites políticas y económicas y el pueblo francés. Otros, en cambio, han defendido la importancia de mantener las buenas relaciones diplomáticas entre Francia y el Reino Unido, así como de preservar el patrimonio histórico y cultural del país. Lo cierto es que la imagen de Macron y Carlos III brindando con copas de oro en medio de una estética palaciega digna de otra época y otro siglo genera un fuerte contraste entre la opulencia y la crisis.

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