A 25 años del motín de Sierra Chica

El presente influencer de uno de los 12 Apóstoles

25 años después del motín más sangriento de la historia carcelaria argentina, uno de sus protagonistas es un influencer de la libertad.

Hace exactamente un cuarto de siglo, la Unidad Penal 2 de Sierra Chica comenzaba a recuperar la calma después de ser escenario del motín más sangriento de la historia argentina. El sábado 30 de marzo de 1996, la banda de los 12 Apóstoles, (que no eran ni doce ni apóstoles) había tomado la cárcel tras un intento frustrado de fuga. Se entregaron 8 días después, dejando un saldo de 8 muertos y el doble de heridos. Hoy, uno de sus integrantes devino en influencer.

Ariel “Gitano” Acuña fue uno de los condenados a 15 años de prisión por el motín. Hace 5 años que recuperó su libertad y en la actualidad vive en Mar del Plata donde atiende un negocio de accesorios para celulares. “Mi nombre es Ariel Acuña conocido como Gitano Acuña soy juez y abogado de mi propia causa y soy un integrante de los 12 Apóstoles del motín de Sierra Chica. Hago videos en YouTube donde cuento la realidad carcelaria Argentina”. Así se presenta en la red social en la que ya tiene más de 13 mil suscriptores y videos que pasan las 100 mil visualizaciones. Es un influencer de la vida carcelaria.

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“Las personas saben cuándo alguien habla con sinceridad, humildad y respeto y no arma una obra de teatro”, explica Ariel en diálogo con INFOCIELO. En su canal cuenta sus vivencias durante los 28 años en los que estuvo preso. Tiene dos objetivos: que la juventud no caiga en la delincuencia y que se respeten los derechos de las personas privadas de su libertad. “Un día vi un video que se llamaba El Patotero de Batán, de un muchacho muy desubicado moviendo dos facas, bailando y vi mucha gente mostrando el penal como si fuese un colegio. Le mienten a la sociedad”, recuerda sobre el origen del proyecto que tiene junto a un sobrino hace poco más de un año.

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Tras 28 años privado de su libertad, Ariel Acuña vive en Mar del Plata y es influencer. Foto: @gitano.acuna_oficial.

Tras 28 años privado de su libertad, Ariel Acuña vive en Mar del Plata y es influencer. Foto: @gitano.acuna_oficial.

Ariel habla sin filtros, mezcla refranes populares con jerga carcelaria y términos jurídicos y repite como un mantra: “hay que soñar y hay que soñar en grande porque mientras haya vida hay esperanza y si hay esperanza hay libertad”. Este concepto le quiebra la voz. En el local que atiende en Mar del Plata abre la puerta y el viento le golpea la cara, camina hasta la plaza junto a su perra y disfruta el olor a pasto, el ruido de los pájaros y ver los autos pasar. “Hoy nadie se detiene en eso, están todo el día con el celular”, asegura antes de recomponerse y recuperar el histrionismo.

El Gitano Acuña tiene 49 años y casi 30 los vivió institucionalizado. Estuvo en la cárcel de alta seguridad de Melchor Romero. “Fui el tercer preso en esa cárcel. Había inaugurado la unidad 24 también, cortó la cinta el gobernador y entramos”, recuerda. Estuvo también en Bahía Blanca, Alvear, Batán, Mar del Plata, Dolores, San Nicolás y los 24 años lo encontraron en Sierra Chica, protagonizando el motín que salió en todos los canales de televisión, que tiene películas, libros y documentales. “No me jactó de nada. Es una cruz que voy a llevar toda la vida”, afirma hoy con todas las causas judiciales resueltas. “El Gitano Acuña cambió. Crean o no crean, no me importa”, sentencia.

El enemigo más temido de los 12 apóstoles “Agapito lencina”

En 2007 Ariel tuvo un hijo con Vanesa. Se habían conocido en la cárcel y tuvieron su historia de amor dentro y fuera del servicio penitenciario. Hoy están distanciados, pero el Gitano dice que es su gran amiga y que la paternidad fue uno de los sucesos que lo alejaron definitivamente del delito. No quiere que la vida de su hijo sea igual a la suya. “A un hijo no hay que darle todo lo que es material, sino que también hay que darle amor y creo que al Gitano le faltó eso: amor”, reflexiona.

Al influencer de la cárcel hoy le cuesta caminar por el disparo que recibió de la policía la última vez que lo detuvieron. Tiene tatuajes tumberos en su cuerpo y conserva algunos movimientos involuntarios de la época de juventud. Pero ya no es el Gitano, es Ariel. El que responde preguntas de sus seguidores en vivo desde Instagram, el que sube videos a YouTube, el que recibe regalos, saludos e invitaciones a comer por el contenido que ofrece en internet. El que advierte que no quiten las visitas ni las salidas transitorias porque va a haber motines. El que avisa que la libertad “es lo más lindo que hay”.

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