Rock Bonaerense
EN EL DÍA DEL ANIMAL

Historias que relacionan al rock con increíbles criaturas

En el Día del Animal, conocé diez historias de mascotas del rock y de artistas que pregonan por los derechos de los más castigados.

En el Día del Animal repasamos las historias de los gatos y perros más emblemáticos que marcaron a sus “rockeros” dueños. Así como también a quienes, dentro y fuera del escenario, defienden los derechos de estos mágicos seres.

Freddie Mercury
En el Día del Animal, repasamos historias como la de Freddie Mercury y el amor por sus gatos.

En el Día del Animal, repasamos historias como la de Freddie Mercury y el amor por sus gatos.

Muchas de las figuras del rock tuvieron o tienen mascotas. Algunas de ellas hasta llegaron a formar parte de sus obras. El recordado Feddie Mercury sentía un amor incondicional por los gatos. Tuvo varios: Tom, Jerry, Oscar, Tiffany, Delilah, Goliah, Miko, Romeo y Lily, a los que les dejó parte de su fortuna.

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Delilah fue su preferida y con la que entabló una relación muy personal. A raíz de eso, le compuso una canción que formó parte de Innuendo, último disco del cantante con Queen.

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Más indicios del fanatismo extremo por los gatos por parte de Mercury se perciben en los primeros segundos de Bohemian Rhapsody, la película que muestra la vida del cantante. La misma, arranca con una imagen de los pies del Freddie caminado alrededor de varios felinos frente a sus platos.

En varias entrevistas, Kurt Cobain insinuó que prefería a los gatos sobre los perros apuntando a su actitud independiente. Se sabe también que el lider de Nirvana, tuvo al menos dos: Quisp y Spina Bifida.

Existen pruebas fotográficas de que Cobain, quien además compartía cumpleaños con el Día Internacional del Gato que se conmemora cada 20 de febrero, realmente se llevaba de maravilla con ellos.

Kurt Cobain
Kurt Cobain y su gato

Kurt Cobain y su gato

Existen dos personajes que sobresalen del resto por su marcado activismo por los derechos de los animales: Morrissey y Paul Mccartney.

Morrisey
Morrissey y su ferviente amor hacia los animales.

Morrissey y su ferviente amor hacia los animales.

Las últimas batallas públicas de Morrissey también guardan relación con los gatos. El ex The Smiths ha llevado hasta el extremo más virulento su compromiso con los felinos de cualquier pelaje.

“Los chinos son una subespecie”, declaró a The Guardian hace un tiempo, irritado por el trato que la cocina de oriente les da a los gatos, ofreciéndolos como carne fresca en mercados y puestos callejeros. El dardo le valió acusaciones de racismo.

Pero sus palabras sólo extendían su histórica defensa de la vida animal y su opción por el veganismo, militancia que ha asumido desde los once años, que ha propagado desde su cuna artística y que ha convertido en trozo esencial de su personaje.

Paul McCartney es otro reconocido defensor de los derechos de los animales. No los consume y junto a su ex esposa, Linda, han llevado alrededor del mundo el mensaje de respeto a las víctimas del humano.

Además, Paul expresó el amor que sentía por su perra en el tema "Martha My Dear". Tiempo atrás, muchos pensaron que se trataba de una canción de amor para una señorita. “Mientras que todo el mundo piensa que es una canción sobre una chica llamada Martha, es realmente sobre mi perra”, describió en una entrevista.

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Según el libro Los Beatles en el final 1967-1970, de Sergio Marchi y Fernando Blanco, Martha fue la primera mascota que tuvo el músico. La adoptó en 1966, poco tiempo después de su nacimiento y lo acompañó hasta 1981, vivieron juntos en la granja de Paul, en Escocia. Uno de sus descendientes aparecería en la tapa del disco Paul is Live, de 1993.

La canción a su perra formó parte del Álbum Blanco de Los Beatles. Se grabó en 1968, en los Trident Studios. George Martin, productor de la banda, se encargó de los vientos y las cuerdas. La canción demostró las habilidades instrumentales de McCartney, que tocó todos los instrumentos, a excepción de los vientos y de la guitarra de George Harrison.

Brian Wilson, mente brillante de Los Beach Boys, tuvo su gran obra maestra, Pet Sounds. Un disco esencial, con arreglos jugados, que marcó una etapa en los años '60, en plena psicodelia, gracias a su encuentro entre los instrumentos tradicionales del rock con vientos, cuerdas, por aquellos días ajenos al género.

Brian Wilson

Entre temas como "Wouldn't It Be Nice", "God Only Knows" o "Sloop John B", aparece la dulce "Caroline, no". En esta canción, con una variedad de ruidos e instrumentación inédita, están los ladridos de Banana y Louie, los dos perros de Wilson.

David Gilmour, sin darse cuenta, convertiría a un perro en una estrella de rock. En 1971, su amigo Steve Marriot, cantante y guitarrista de Small Faces y Humble Pie, le pidió que le cuidara su perro Seamus. Tenía que salir de gira y no lo quería dejar solo en su casa, por lo que Gilmour lo terminó sumando a su vida familiar.

En plena convivencia, el guitarrista notó que cada vez que tocaba, el animal aullaba y ladraba siguiendo el ritmo, por lo que al poco tiempo ya sus aullidos formaron parte del disco Meddle (1971) de Pink Floyd.

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"Black Dog" es un clásico de Led Zeppelin IV, de 1971, editado como simple junto a la canción "Misty Mountain Hop". Aunque el título no está relacionado con la letra, el grupo se inspiró en un misterioso labrador negro que merodeaba afuera de los estudios mientras grababan el disco.

Un año antes, en Led Zeppelin III, el grupo británico incluyó el tema "Bron-Y-Aur Stomp", que estaba dedicada al perro de Robert Plant llamado Strider.

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David Bowie fue otro apasionado de los perros. Por ejemplo, en la tapa de Diamond Doggs, de 1974, se puede ver a un extraño ser, mitad hombre y mitad perro. Está realizado por el artista belga Guy Peellaert y basado en fotografías de Bowie, por Terry O'Neill. Paralelamente, este trabajo trajo polémicas para la época, ya que la portada completa desplegable mostraba los genitales de este híbrido.

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Las mascotas de Taylor Swift son tal vez las más famosas del mundo. En 2019 la cantante sorprendió a sus fanáticos al incluir a su gato, Benjamin Button, en el video musical ‘Me!’.

Está claro que Taylor prefiere los gatos sobre los perros y que no tiene solamente uno, tiene ¡tres! Dos pliegues escoceses llamados Meredith Grey y Olivia Benson y un Ragdoll llamado Benjamin Button. Sus nombres están inspirados en los programas de televisión y películas favoritas de la cantante.

Lo llamativo es que Meredith, Olivia y Benjamin viven una vida más que lujosa son más ricos que su propia dueña. Por ejemplo, el valor de Olivia Benson está valuado en 97 millones, según la lista Pet Rich de 2018. ¿De dónde vienen sus ingresos? De los comerciales que hizo junto a su ama y de las ganancias que obtuvo de los productos con su marca.

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Viniendo al plano nacional, el valorado multi instrumentista Pedro Aznar aprovecha las entrevitas para hablar de su familia felina. “Tuve gatos durante toda mi infancia, así que estoy habituado a que existan gatos en la casa. Son tremendamente compañeros. A los gatos los pasé a entender un poco más, a pesar de lo incomprensible e independientes que son, hace un tiempo. A pesar de que mucha gente los ve como algo caprichoso, yo lo veo como una marcada independencia, ellos viven de la manera que quieren. Hay que aprender a amarlos”, reconocía el músico en una entrevista a La Tercera.

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“Los gatos reconocen las emociones de uno, lo saben, se dan cuenta cuando están tristes, se dan cuenta cuando estás feliz o se dan cuenta cuando estás enojado. Cuando acercarse y cuando uno. Y yo diría que esta última tanda de vivir por mi cuenta, los gatos han sido un disfrute absoluto, porque aprendí a compartir mi casa con ellos. Son almas que laten a la par con uno y te ayudan intensamente a vivir”, completaba Pedro.

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