Política y Economía
INTIMIDADES DEL GABINETE

“A poner primera, muchachos”: la cocina del plan post pandemia del Gobierno

La intimidad de las charlas de los martes en Olivos, el detrás de escena de los “gabinetes temáticos”, los intocables del presidente y el único ministro que se le planta a Alberto Fernández.

“Ahora sí, a poner primera muchachos”. Esa fue la consigna que Alberto Fernández le mandó a todo su gabinete. Aunque todavía inmersos en la administración de la pandemia, desde el Gobierno “relanzaron” esta semana la gestión. No sólo se empezaron a dar a conocer –y celebrar aunque con cautela- los índices del leve rebrote económico, sino que se lanzaron de modo oficial los “gabinetes temáticos” que, en términos prácticos, llevan meses trabajando a puertas cerradas desde Casa Rosada.

El encargado de ejecutar la orden presidencial fue Santiago Cafiero. Es, en efecto, quien coordina los encuentros de trabajo y oficia de nexo directo con Fernández, a quien visita a diario en Olivos. Incluso, llega a hacerlo hasta dos veces por día. El miércoles, sin ir más lejos, estuvo por la mañana en la residencia presidencial, llegó a las dos de la tarde a Balcarce y a las cinco para participar del anuncio de que Argentina –junto a México- será la encargada de producir las dosis de la vacuna de Oxford para la región. 

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Además de la agenda sanitaria, el Gobierno avanzó en estos meses en el proyecto presupuestario que se presentará el próximo 15 de septiembre en el Congreso. “Santiago manejó la ampliación del presupuesto y además el presupuesto 2021. Fue el que organizó, junto con Cecilia Todesca y Martín Guzmán, todos los encuentros bilaterales que se tuvieron con cada uno de los ministros”.

Esos encuentros, de acuerdo a lo que pudo confirmar INFOCIELO, tuvieron lugar durante todo el mes de junio; en simultáneo con las reuniones de gabinete en las que ya se trabajaba en la reactivación post pandemia. “Las políticas se cocinan en Casa Rosada y se definen en Olivos”, refuerzan desde la mesa chica del Gobierno.

Desde Olivos, Alberto Fernández piensa en la postpandemia.

En efecto, todos los martes el presidente almuerza con Cafiero, Sergio Massa, Máximo Kirchner y Eduardo “Wado de Pedro”. En esos encuentros, que al comienzo de la gestión se daban en horas de la noche, es el jefe de Gabinete quien “lleva las carpetas” con todo lo trabajado en Balcarce. “Ese es el momento en el que Cafiero lleva los detalles y se terminan de definir las políticas públicas, pero además se toman decisiones sobre los ruidos de algunas medidas o los temas más sensibles de agenda”.

La mano derecha de Cafiero es Todesca, su vicejefa de gabinete. De marcado perfil bajo, la economista trabaja codo a codo y tiene un indiscutido “rol protagónico”. “En principio, es una persona de total confianza de Santiago y es en quien se apoya para la coordinación de todo el gabinete, sobre todo en materia económica por obvios motivos. Funcionan muy bien juntos y se complementan”.

Al igual que Cafiero, Todesca también tiene su propia mesa chica. “Es una obsesiva del trabajo. Está en permanente contacto con Vilma (Ibarra) y con Carla (Vizzotti). Son el ‘trío perfecto’, van en bloque siempre. Cecilia, pese a la percepción que hay sobre los economistas y su narcisismo, es todo lo opuesto: se mueve y trabaja siempre en equipo”.

“Cecilia también es muy valorada por Alberto. Más allá de su calidad técnica, tiene una gran capacidad de comunicación; lo que le valió elogios de todos los sectores”, refuerzan. Es el as comunicacional del gabinete, que sortea sin mayores dificultades la grieta periodística: puede sentarse con Antonio Laje y Roberto Navarro, pasando sin problemas por Luis Novaresio.

La comunicación “para el afuera” no es un dato menor en el marco del relanzamiento de gestión que comenzó esta semana. El último mes, el Frente de Todos sufrió fuertes turbulencias de “fuego amigo” que quedaron aplacadas por intervención directa de Cafiero y Wado de Pedro. “Todos entienden que no hay margen para esas cosas. Si nos dividimos, perdemos. Es así de claro”. Las internas, según la mesa chica del Frente de Todos, “se dan en las terceras líneas y entre la militancia”.

Con las diferencias a un lado, hubo otro llamativo cambio en la comunicación de los principales voceros del gobierno. “Se la volvió a mencionar a Cristina”, destacan, al tiempo que señalan: “El Gobierno no es sólo de Alberto y eso está quedando claro”.

Terminada la “etapa de pandemia”, al menos en términos proyectivos, el rol de la vicepresidenta volverá a ser preponderante en las próximas semanas; pese a que son muy pocos quienes tienen línea directa con ella.

El acuerdo con los acreedores extranjeros trajo un recambio de aire tanto en Olivos, como en la Casa Rosada. “Festejemos, pero hasta ahí. Tenemos que ser cautos, todavía falta el FMI”, reconocen desde el entorno de Martín Guzmán, hoy por hoy uno de los ministros estrella del gabinete. La posición del massismo va en línea con el pedido de cautela, aunque desde las tres patas de la coalición coinciden en que ya es momento de “mostrar gestión” y de “empezar a hablar del futuro”.

Esta semana, Cafiero anunció la creación de los “gabinetes temáticos”, pese a que llevan meses funcionando a puertas cerradas. “La idea del primer gabinete económico, que funciona desde diciembre, fue de Santiago. Lo que se buscó fue replicar el modelo exitoso de las reuniones, que permiten un trabajo transversal de las distintas carteras”.

El lunes fueron recibidos por Cafiero y Todesca Guzmán, Felipe Solá, Luis Basterra, Matías Kulfas, Juan Cabandié y Miguel Pesce. Se inauguró así el “gabinete económico exterior” y se repasaron las opciones para incrementar las exportaciones de cara al 2021. “El objetivo es aumentar las exportaciones para que la Argentina no vuelva a tener el clásico problema de angustia en la balanza de pagos. Si se desbalancea, se necesitan más dólares y no los tenemos; entonces o se escapa el tipo de cambio o empieza el endeudamiento”, sostuvo Solá.

El martes fue el turno del “gabinete de planificación urbana y hábitat”, del que participaron María Eugenia Bielsa, Luis Basterra, Daniel Arroyo, Matías Kulfas, Juan Cabandié, Fernanda Raverta y Martín Cosentino. En concreto, se avanzó en el proyecto de urbanización de cuatro mil barrios populares, un plan que, estiman, llevará diez años de trabajo.

Codo a codo. En la foto, con Fernanda Raverta, titular de ANSES. Pero también con todo su Gabinete.

El miércoles, como todas las semanas, Cafiero y Todesca recibieron al gabinete económico. Al día siguiente, también en el Salón de los Científicos, recibieron al equipo que trabaja en la “promoción integral”, del que participan Wado de Pedro, Mario Meoni, Nicolás Trotta, Tristán Bauer, Matías Lammens y Gabriel Katopodis.

Desde la jefatura de gabinete reconocieron en off que se trató del encuentro más relajado y productivo. “Wado, Trotta, Meoni y Todesca tienen una línea de pensamiento muy parecida. Pudieron coordinar bien y todo fluyó sin problemas”. La agenda fue clave, en especial para el proyecto de país que busca la administración de Alberto Fernández: se trabajó en la rehabilitación de la red ferroviaria en el interior del país, el mejoramiento y trazado de rutas para fortalecer la conectividad y en la vinculación con las provincias para fortalecer las políticas públicas nacionales.

La primera semana de los nuevos “gabinetes” concluyó con el encuentro que reunió a Roberto Salvarezza, Agustín Rossi, Daniel Arroyo, Nicolás Trotta, Elizabeth Gómez Alcorta, Marcela Losardo, Ginés González García y Sabina Frederic. La agenda “ciudadana” abordó, entre otros ejes, la elaboración de un plan de prevención de las muertes violentas.

“También queremos profundizar los programas de lucha contra la violencia institucional, cuestión que nos preocupa profundamente”, advirtió a la salida del encuentro la ministra de Seguridad. De acuerdo a lo que pudo confirmar INFOCIELO, el avance de los casos de violencia institucional potenciados durante la cuarentena es seguido de cerca por gran parte del gabinete y por toda la coalición.

Sin ir más lejos, Máximo Kirchner trabaja con su equipo en la presentación de un proyecto contra la violencia institucional que será presentado en el Congreso en las próximas semanas. “Este no es el gobierno de las desapariciones forzadas”, resaltan desde el Gobierno, al tiempo que siguen de cerca la investigación por la desaparición de Facundo Astudillo Castro. “Alberto se comunicó con la madre y se puso a disposición”.

Quien estuvo detrás del llamado fue el propio Cafiero. “Santiago es el único funcionario de los albertistas puros que se pone duro con Alberto cuando lo considera necesario. Le pide, entre otras cosas, que largue el teléfono y deje de contestarles a periodistas o a la gente. El llamado a Daddy Brieva, por ejemplo, no fue necesario. Cafiero se mantiene al margen del vínculo con los medios, es de los que predican que hay que hacer política y mirar para adelante”.

En el “hacer política”, Cafiero también tiene otra premisa: eliminar la figura hegemónica del jefe de Gabinete y darles más protagonismo a los ministros. “Por decisión propia, nunca aparece en los anuncios”, ejemplifican. “Santiago tiene más poder del que demuestra. Fue, entre otras cosas, un actor clave para la implementación de programas como el IFE, el ATP y las distintas líneas de crédito”.

La idea de la creación del ATP fue de Mercedes Marcó del Pont, algo que señaló públicamente el jefe de Gabinete. El 19 de marzo, cuando el presidente anunció desde Olivos el inicio de la cuarentena, desde el Gobierno ya vislumbraban el impacto económico que tendría la medida. “Lo que se viene va a ser muy pesado, este freno a la economía va a ser duro”, advirtió Kulfas.

“Estaban todos los ministros pensando qué herramientas se podían activar para que el impacto sea el menor posible. El martes, fue ella quien propuso la idea de que sea el Estado el que se haga cargo de parte del sueldo de los empleados privados. Convirtió un ente recaudador como la AFIP, en un banco de desarrollo”, recuerdan quienes presenciaron ese encuentro.

La reactivación post pandemia ya comenzó y tendrá al gabinete como protagonista indiscutido en la toma de decisiones. El objetivo político de “la nueva etapa de gobierno” será el respaldo explícito a los ministros y en eso anda Cafiero. “No tiene miedo de que crezcan. Quiere que se muestren y que expongan todo el trabajo que vienen haciendo desde hace meses. Es él quien los defiende del ala política con el presidente”.

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