Sociedad
Bibliotecas futboleras

¿Qué jugador, pretendido por Boca y por River, fundará siete bibliotecas en su pueblo?

Se trata de un hábil volante que fue buscado en el último mercado de pases por los dos equipos más poderosos de la Argentina. En las últimas horas compartió un video donde habló sobre su solidaria decisión. ¿De qué se trata el proyecto?.

En los últimos dos años comenzaron a inaugurarse, a lo largo y lo ancho del país, bibliotecas que llevan el nombre de destacados futbolistas. En Quilmes Oeste, más precisamente en la Escuela Nº 26 Patricias argentinas, funciona, por ejemplo, la biblioteca Jorge Luis Burruchaga. Este llamativo hecho tiene que ver con una idea innovadora que fusiona a los futbolistas y la cultura con sus escuelas de origen.

La particularidad de estas bibliotecas es que la mitad de ellas contiene literatura vinculada con el fútbol, desde distintos ángulos y perspectivas, más las letras orientadas hacia la escritura juvenil e infantil. La idea es, básicamente, recuperar los hábitos de lectura.

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Ignacio Irigoyen es el director de Bibliotecas futboleras y explica que “las temáticas que más los atraen hacia la lectura tiene que ver con el fútbol”. La primera fue la de Burruchaga, pero se abrieron muchas más.

Diego Maradona, Ricardo Bochini, Oscar Ruggeri, Carlos Bilardo y José Luis Brown tienen sus bibliotecas, pero no sólo los campeones del ´86 tienen las suyas sino también César Luis Menotti, el Pato Fillol,  Amadeo Carrizo y otras figuras como Gabriel Batistuta, Roberto Abbondanzieri, Fernando Belluschi y Ignacio Scocco.

Ahora quien se sumó fue Walter Montoya, el ex Rosario Central que actualmente juega en México, que anunció la inauguración de siete (sí, siete) bibliotecas en Machagai, su pueblo natal en Chaco.

A través de su cuenta de twitter Bibliotecas Futboleras anunció el histórico hecho que tiene como protagonista al volante que supo ser pretendido por los equipos más importantes de Argentina.

Los jugadores se sienten muy emocionados y honrados de que una biblioteca lleve su nombre. Habitualmente, eso es impensado” cierra Irigoyen.

 

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