Política y Economía
ENTREVISTA

José Sbatella: "No hay que asustarse con el cuco del default con el FMI"

El ex jefe de la UIF, José Sbatella, explicó porqué "no hay que asustarse con el cuco del default con el FMI", y desarrolló otras negociaciones posibles.

Luego del acto del Frente de Todos en Plaza de Mayo, en el que el presidente Alberto Fernández llamó a realizar internas en 2023 y remarcó la iniciativa de debatir en el Congreso de la Nación un plan económico como preludio a un acuerdo con el FMI, el economista y docente kirchnerista, José Sbatella, afirmó que "no hay que asustarse con el cuco del default con el FMI".

En diálogo con INFOCIELO, el ex investigador del lavado de activos y la fuga de capitales en su rol como jefe de la Unidad de Información Financiera (UIF), José Sbatella se refirió a otros caminos plausibles de llevar adelante en la renegociación de la deuda que el país mantiene con el FMI, y señaló que "en realidad la situación está para mantener una negociación, entrar en mora y decirles que esperen a que se resuelvan las cuestiones judiciales pendientes con los que fugaron".

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Además, habló sobre el discurso del Presidente, su llamado a realizar internas y contó de qué se trata "Soberanxs", el nuevo espacio dentro del Frente de Todos que comparte junto al ex vicepresidente Amado Boudou, la ex embajadora Alicia Castro y el ex vicegobernador, Gabriel Mariotto, entre otros.

–¿Qué le pareció el acto del Frente de Todos en Plaza de Mayo y, en especial, el discurso de Alberto Fernández?

–En la práctica, es la primera vez que se puede mostrar una movilización que estuvo faltando en estos años, y de alguna manera fortalece la participación popular que venía mirando por televisión todo lo que estaba pasando. Pudo mostrarse, y eso es lo importante tanto para la militancia como para el gobierno.

–Uno de los anuncios más interesantes fue que iba a llamar a internas hacia 2023. ¿Por qué cree que hizo ese anuncio?

–Porque desde el punto de vista de la participación política es una de las causas, entre varias, de los resultados. Yo participé en una lista, Movimiento Federal, que no nos dejaron ni anotarnos en la interna del partido. Y en las PASO también, lista única. Con lo cual faltó un reconocimiento a la historia de la participación, en el sentido de que las internas movilizan. No hacerlas fue una de las limitaciones para poder canalizar todas las opiniones de un frente que es muy heterogéneo. El esquema de las internas engloba posiciones diferentes dentro de una unidad, entonces me parece lo más positivo.

–Viendo la aceleración que le dio el gobierno al acuerdo con el FMI, el hecho de anunciar que el Frente de Todos va a ir a internas en 2023, ¿no es una forma de ahora decir estamos todos juntos para resolver el acuerdo, estamos todos dentro de la misma bolsa?

–Algo de eso va haber porque hasta ahora no se conocen los términos del acuerdo que se estaría negociando. Creo que tienen que pasar dos cosas: primero, la situación en la que tiene que pasar por el Congreso; por otro lado, está claro que la situación por la cual hubo una derrota, incluye en parte una cantidad de promesas que no se cumplieron y que de hecho, no es que vamos a discutir un ajuste con el Fondo, el ministro (Martín Guzmán) hizo ya un ajuste. Que desde el punto de vista de la negociación, por lo que pide el fondo está bien; pero de un déficit del 8% del PBI, estamos a 1,5% de déficit, que implicó un ajuste en jubilados, retiro de asistencia social. Cuando en la práctica esa situación en el mundo fue un dar, incluso desde los economistas más ortodoxos de los países desarrollados que repartían ingresos. Y nosotros, sin hacer ostentación de que estábamos haciendo un ajuste, se estaba preparando una situación para poder negociar con el Fondo.

Y la visión que tenemos algunos es que no se está aprovechando la situación de debilidad que generó el Fondo por este préstamo, en el sentido en que es el préstamo más alto que otorga el FMI en la historia a un país, no controla la solvencia y viola los estatutos del Fondo que prohíben que el destino del dinero sea para la fuga. De eso, teóricamente son invulnerables los funcionarios del Fondo, pero esto implica la posibilidad de concurrir a una Corte Internacional, por ejemplo, para que de acuerdo a los estatutos pueda decirse si eso estuvo bien. Y quitarle legitimidad a toda esta maniobra que se hizo que significó la fuga de toda la plata del préstamo. Hay denuncias penales que están en investigación, pero que lo mínimo que hay que hacer es esperar a que se resuelvan las investigaciones judiciales, como para empezar a devolver.

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–Ahora, si el gobierno va a ir a discutir un acuerdo con el FMI a un Congreso en el que sectores amplios de las fuerzas representadas piden justamente menos déficit fiscal, uno tiende a pensar que va a haber un acuerdo en esa dirección.

–Uno no puede adelantarse. Pero por lo que ha pasado socialmente y el estado calamitoso en el que ha quedado el país por la política del macrismo y por la pandemia, y a eso le tenemos que agregar un FMI que no está modificando sus políticas estratégicas respecto de lo que hay que hacer, entonces esa situación si no se contempla en la refinanciación... Porque hay una particularidad que es que la deuda con los privados, que son los que pueden pedir embargos por default, está negociada y postergados los vencimientos a 4 años. Esa fue la negociación, lo bien que hizo Guzmán en el corto plazo. No es la misma situación que la que habían quedado los Fondos buitre en la época de Néstor Kirchner, que podían embargar con la justicia de Estados Unidos.

En ese sentido, es más riesgoso deberle a los fondos privados que deberle al FMI. El Fondo tuvo 30 defaults en la historia y nunca declaró en default al país. En sus reglamentos, como socios del Fondo, el FMI puede iniciar procedimientos para pedir sanciones. Esa discusión puede durar años. Y mientras tanto se puede postergar los pagos. Porque, en realidad, la situación histórica del Fondo no está mejor. Cuando el banco tiene un solo deudor, el que pierde es el banco. En esta negociación está muy tomado por un solo deudor, y no va a declarar la quiebra. Ya hubo situaciones parecidas en otros países, que se demoraron uno o dos años y se vuelve a renegociar. Entonces, hay una posibilidad de tener este tiempo y no asustarse con el cuco del default con el Fondo. Porque lo que es cierto es que no hay crédito, pero no hay crédito desde 2018.

–Para que quede claro, ¿usted señala que no hubo casos en los que el FMI declare en default a un país?

Lo que declara es en mora, y ahí empieza una larga negociación que puede incluir sanciones. Pero las sanciones, de la misma manera que los préstamos, tienen que pasar por el voto de todos. No quiere decir que la puedan poner. Pueden pedir la expulsión, pero nunca expulsaron a un país por no pagar. Es como el Club de París, que se tardó 30 años en negociar. Porque no es la misma situación; el Estado argentino es socio de esa situación. Entonces, acá hay un cuco con el que están asustando a medio mundo con la tesis de Naomi Klein para meter miedo. Pero en realidad la situación está para mantener una negociación, entrar en mora y decirles que esperen a que se resuelvan las cuestiones judiciales pendientes con los que fugaron y, en todo caso, esa es parte de la plata que se podría pagar. Pero esa es una negociación sin la urgencia que tuvimos con los privados, que sí ellos por la Justicia de Nueva York pueden pedir embargos, y eso es lo que lo hace peligroso. En este caso, el default no se declara, se declara en mora.

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–Pero te dirían que Argentina quedaría fuera del mundo, sin poder comerciar con nadie, y viene ese otro cuco.

Pero ya lo tenemos el cuco. Es el mismo que en 2001 que entramos en default y le tocó a Néstor Kirchner hacer una quita y una negociación, que hubiera sido impensada. No había crédito y esa falta de crédito realmente hizo desendeudar a la Argentina. Aparece la famosa frase de Aldo Ferrer de vivir con lo nuestro. Que en la práctica, si hay una geopolítica amiga, que es lo que hay en este momento, porque hay un mundo multipolar donde Estados Unidos no es el dominante absoluto, está China, Rusia, los Brics, países latinoamericanos. Hay que cambiar el eje de que es pelearse con el papá, digamos.

–En el periodo de gracia que se abriría en el caso de que el gobierno haga algo semejante, dice que se podría investigar la fuga de capitales. Pero la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF), de la que usted conoce mucho, hoy se encuentra paralizada.

–Lo que hizo el macrismo, con premeditación y alevosía, fue desguazar todo un sistema de contralor del sector financiero, que estaba centrado en la UIF hasta 2015, que para la investigación concreta de hasta las operaciones diarias, coordinaba el Banco Central, la AFIP, la UIF, la Comisión Nacional de Valores e, incluso, los sectores financieros del INAE. Eso era un núcleo en los que la información estaba al día, y uno podía hacer, como pasó en su momento con las últimas corridas cambiarias que quisieron hacer, allanamientos y usar el poder de policía.

Lo primero que hicieron cuando asumieron, además de poner de vicepresidenta a la apoderada del HSBC -que es la que yo tenía adelante cada vez que teníamos una multa que aplicarle; y le levantaron todas las multas-, fue desguazar a la UIF. Quedó en el Ministerio de Economía que se la llevó Dujovne; la parte de coordinación de todos esos organismos quedó en el Ministerio de Justicia, o sea imposible de coordinar y quedó de adorno; y la Cancillería se llevó la representación internacional. Eso que que se tendría que haber hecho a los dos días de asumir en diciembre, no se hizo. Entonces, se perdió un instrumento de uso de poder de policía del Estado que está desguazado y sigue así. Espero que se vuelva a juntar todo eso.

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–¿Por qué este gobierno no tuvo la iniciativa de volver a armar la UIF?

–Yo creo que la visión de origen en 2019 era una de no hacer conflictos, esperando que la dulzura motivara el no ataque de la oposición y un respeto de la gobernabilidad de los medios que no estuvo presente en la cabeza de la oposición ni de los medios. Entonces, fue una ilusión que para mí es parte de la explicación de no haber tomado medidas de ayuda más directas en el caso de la crisis de la pandemia. Se puedo arreglar muy bien todo el tema de salud, con las vacunas y demás, pero la parte económica y la parálisis requería de una acción directa sin pensar en tener buena conducta con el déficit fiscal. Cuando los sectores poderosos ven esa buena conducta, en realidad ven debilidad y se ponen más duros todavía. Ya se vio esto en Argentina, y así han volteado gobiernos.

–¿Cree que hay cierto consenso dentro del Frente de Todos para avanzar en una posición frente al FMI como la que plantea usted?

La negociación implicaría no frenar la actividad económica ni disminuir la posibilidad de los salarios. Hay axiomas que fueron dichos en la campaña, que el salario tenía que ir por encima de la inflación, que el resto de los sectores sociales, jubilados y pensionados también. Esas cosas serían muy difícil que pasaran de largo en una discusión en el Congreso en función de haber acordado con el Fondo. Yo creo que el Fondo también lo sabe. Lo que puede decir en estos casos, yo he participado en negociaciones con el FMI, y ellos lo que quieren es cobrar. Y lo que dicen a veces es: ¿por qué no le cobran a los ricos que en Argentina pagan muy poco de ganancias? Esto en la negociación que estuvo yo, en la salida de la hiperinflación, ellos decían que Argentina tenía que cobrarle a los ricos para pagarle a ellos, por su puesto. Ahora lo pueden volver a decir, y de hecho está la posibilidad de volver a ampliar el impuesto a las grandes fortunas, algo que se está discutiendo en el mundo. Pongámosle que la negociación vaya hacia dónde va a salir el dinero: entre los que fugaron, los que ganaron muchísimo durante la pandemia, entonces hay para discutir, presentando negociación y no asumiendo la política cruda del Fondo, recurriendo a bajar el gasto social, bajar el gasto en salarios.

–Lanzan "Soberanxs", un espacio nuevo dentro del Frente de Todos, ¿de qué se trata?

–Es un espacio nuevo que no es partido político, es un punto de encuentro de una cantidad de sectores que no han podido participar con posiciones críticas a algunas cuestiones. Pero lo que más se critica es la falta de haber podido expresar lo que se piensa en el esquema de representación política. Hay faltantes de un programa con metas concretas, en relación a los objetivos del movimiento popular, a las cosas que se hablaron en la campaña. Y sectores muy críticos de qué pasa también con los precios, se tardó mucho tiempo en tener una política activa, conociendo que el gatillo más fuerte que tiene la estructura de poder en la Argentina es manejar la inflación y jaquear con el dólar. Entonces, eso no puede quedar a la expectativa de que se porten bien.

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