Política y Economía
HALCÓN

Fernando Iglesias: "Nos dicen golpistas los que formaron el club del helicóptero"

El diputado de Juntos por el Cambio analizó el presente del país en un zigzagueante mano a mano con Infocielo.

Amado u odiado. Con Fernando Iglesias no hay puntos medios. El diputado de Juntos por el Cambio, que se define como un “halcón al cien por ciento”, analizó la actualidad política en un mano a mano con Infocielo y respondió a las acusaciones de "oposición golpista".

-¿Cómo toma las acusaciones que sostienen que Juntos por el Cambio como oposición busca desestabilizar al Gobierno?

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-Mirá, es muy raro que quienes fueron incapaces siquiera de entregar el bastón de mando cuando perdieron las elecciones nos acusen a nosotros de golpistas. Fueron ellos los que armaron el club del helicóptero. Hemos vivido episodios absolutamente indignos, como lo que sucedió cuando se trató la Reforma Previsional. Tiraron toneladas de piedra en la plaza, mientras los diputados buscaban romper la sesión por todos los medios. Estamos en una situación que en términos económicos se parece muchísimo al 2001, pero nosotros como oposición no organizamos saqueos.

-Durante la transición post elecciones, Alberto Fernández llamó públicamente a no “salir a la calle” para preservar la gobernabilidad. ¿Le reconoce eso?

-Alberto Fernández hizo muchas cosas. Mantuvo una reunión con el FMI y dijo que hablaron de un ‘vacío de poder’, algo que fue desmentido absolutamente. Paralelamente, él y varios de los que integran su sector político quisieron instalar que se venía un corralito. Habló del precio del dólar y lo fijó en los mercados. En ese momento, en ese tramo final, nosotros hicimos un montón de cosas que iban a contra mano de lo que creemos desde el punto de vista económico, como el primer cepo.

-Una de sus propuestas es la creación de la CONADEC, una “Comisión Bicameral de Investigación de los Delitos cometidos por el Estado durante la cuarentena”. ¿A qué delitos se refiere?

-Ha habido de todo en estos meses de cuarentena. Hubo desaparición forzada de personas, como la de Facundo Astudillo Castro y Luis Espinoza. Se impidió la libre circulación. Hubo personas que fueron presas por pasear al perro. Actitudes típicas de una dictadura y no de una democracia. Creo que será muy importante investigarlas, que una Comisión Bicameral pueda recibir las denuncias de la gente y que el Estado no pueda mirar para otro lado.

-¿Cómo cree que están hoy las instituciones en la Argentina?

-Absolutamente destruidas. Tenemos un poder judicial que funciona a cuenta gotas. Tenemos un simulacro de Congreso. La semana que viene vamos a tener otra vez una sesión virtual. Las dos últimas fueron horrendas. Una fue la de los fantasmas, que no nos contaban a los que estábamos en el recinto pero sí a los que estaban online. Y la otra fue la de las escenas porno del diputado Ameri.

-Muchos podrían plantearle que el falso fondo de pantalla de Esteban Bullrich fue algo similar…

-Me pareció mal, lo reconozco. Pero no es nada comparado a lo que sucedió con Ameri. La gente cree que los diputados estamos en el recinto durante las sesiones completas y eso es humanamente imposible, porque algunas duran quince horas. Es habitual que, cuando el Congreso funciona, un diputado salga a comer o duerma un rato, en especial si se prolonga el debate durante la madrugada. Lo de Ameri, en cambio, no tiene ninguna justificación y fue una falta de respeto no sólo para con la Cámara y lo que representa, sino para con la sociedad en su conjunto.

-Una de sus propuestas es el recorte del 30 por ciento del salario de los tres poderes

-Sí, hace rato que lo venimos sosteniendo desde el interbloque y, hasta ahora, la respuesta fue negativa. Evidentemente vivimos una situación de emergencia y es necesario. Poca gente recuerda que durante los últimos dos años del Gobierno de Cambiemos, cuando tuvimos la corrida cambiaria, nuestras dietas bajaron. Quedaron un 45 por ciento por debajo de la inflación. Ni hablar si las comparamos con el dólar. El diputado Wolff presentó el proyecto de congelamiento de dietas y lo que hizo el presidente de la Cámara fue copiarlo y presentarlo como propio. Aun así, sabemos que es una situación difícil y creemos que los políticos tendríamos que poner más el hombro.

-¿Cómo analiza la cobertura mediática de las marchas en contra del Gobierno y los ataques que sufrieron algunos periodistas?

-Creo que hay de todo. No quiero generalizar. Están los que hacen una cobertura razonable y también están los que resaltan aspectos absolutamente minoritarios. Hay un grupito de terraplanistas anti cuarentena, que no sé si los manda el Gobierno, la Side o si son locos. Pero es uno, por cada mil que marchan. Cuando un canal hace eje solamente en eso o en que insultaron a un periodista que va a todas las marchas a provocar, creo que es clara la intención que hay detrás. Buscan desvirtuar una marcha legítima y pacífica. Las declaraciones de Santiago Cafiero diciendo que quienes salen a manifestarse no son el pueblo me parecieron lamentables. Creen que tienen el monopolio y una oficina de chequeo para ver quién sí y quien no es parte de esta sociedad.

-En esa línea, podría cuestionarse también el “reto” de Mauricio Macri al electorado el lunes posterior a las PASO

-Macri no dijo que no tenían derecho a votar. Lo que dijo fue que el viernes teníamos un país con una posición económica, con una inflación a la baja y que todo eso cambió con el resultado electoral del domingo. El dólar se disparó, como el riesgo país y las acciones de las empresas argentinas de desplomaron. Lo que marcó Mauricio fue cuáles habían sido las consecuencias de un voto e instó a los argentinos a evaluar cómo votaban. No es desconocer el carácter del voto.

-Después dijo que estaba cansado y que había dormido poco…

-No creo. Fue una declaración genuina que le salió del corazón. Gobernar también es educar. No porque el pueblo sea un niño, pero a veces necesitamos que nos pongan la realidad delante de las narices. EL 48 por ciento que votó a Alberto Fernández y a Cristina Kirchner no le daría la administración de sus bienes. Sin embargo, le damos la administración del Estado. Esa superficialidad, ese voto que tenía cierta irracionalidad, la terminó pagando el país.

-¿Qué autocrítica hace de la gestión de Cambiemos?

-Precisamente en mi libro (El medioevo peronista) le dediqué un capítulo entero a ese tema: se llama “Los errores de Cambiemos”. Creo que fue excesivo el optimismo inicial y que fue un error no haber explicado de entrada la situación en la que nos entregaron el país. La gestión no fue ningún desastre, pero creo que hubo políticas en las que debimos ser un poco más audaces, como en el debate público. Hemos bajado los impuestos y el gasto fiscal, pero no lo suficientemente rápido. También fue un error la política de los planes sociales. Y, desde ya, haber confiado en el peronismo a través de la gestión del Ministro del Interior (Rogelio Frigerio) que fue muy mala.

-¿Le atribuye a Rogelio Frigerio, como el ex presidente, la “traición” de los gobernadores?

-Claro. Durante nuestro gobierno, las provincias pasaron de tener déficit a ostentar un superávit; mientras que todo el gasto lo asumió el Estado nacional. Todos fueron reelectos y jugaron con Cristina Kirchner. Fue y es un grave error confiar en el peronismo.

-Fueron, sin embargo, con un candidato a vice como Miguel Ángel Pichetto.

-Sí y en su momento creo que fui el único del espacio que se expresó en contra. Me sigue pareciendo un error. Sin embargo, he cambiado cierta apreciación por la figura de Pichetto. Creo que se ha integrado bien y que defiende con mucha decisión los valores que representa Juntos por el Cambio. En aquel momento fue un error, pero el aporte que está haciendo ahora es importante y ojalá atraiga a muchas otras figuras al partido.

-¿Más peronistas?

-No, no. No comparto esa obsesión de traer más peronistas. Creo que tenemos que incorporar a aquellos que defiendan con coraje y con decisión nuestros valores. Después, que vengan los que tengan que venir. Tengo una pésima opinión del peronismo. Prefiero gente que aporte currículum y no un prontuario.

En los últimos meses, Iglesias presentó su último libro: “El medioevo peronista y la llegada de la peste”; en el que busca “desmentir la versión peronista de la historia”. Ya estaba escrito cuando se desató la pandemia y, por eso, debió sumar un capítulo adicional contrarreloj.

“Fue difícil. La cuarentena recién empezaba y había todavía muchas dudas con respecto al punto de vista médico y económico. Me parecía bastante aburrido escribir un capítulo diciendo: ‘Vieron, hicieron todo lo que les dije que iban a hacer’. Así que preferí ponerle un poco de humor y escribí un capítulo irónico como es el de la vida en la feudalia peroncha, con el vice virrey Alberto y la Reina Cleopatra”.

-En la tapa del libro incluyó, entre las figuras más vinculadas con el peronismo, a Marcelo Tinelli.

-Claro, porque ya estaba metido en ese artefacto patético que fue la mesa del hambre.

-Pero Tinelli también se ha acercado al Gobierno de Macri. ¿No cree que es más tinellista que peronista?

-Al contrario, creo que es un peronista estructural; lo fue incluso cuando se acercó a nuestro Gobierno. Parte de la estructura del peronismo es no tener identidad. En los 40’ fueron la encarnación argentina del nacionalismo populista y fasistoide. Después, llevaron con los montoneros la bandera de la Revolución Cubana. Con Menem fueron liberales y con (Antonio) Cafiero social demócratas. Tinelli tiene ese gen, además de que le ha hecho un daño enorme a la cultura. Es la cara oculta de la famosa batalla cultural. Mientras se hacían los sofisticados con Carta Abierta, por el otro lado lo tenían a Tinelli; con ese tono patotero, vulgar y chabacano que lamentablemente identifica a muchos argentinos.

-Cuestionó, al igual que Macri, a Frigerio. ¿Qué piensa de Emilio Monzó?

-Es un hombre que ha decidido estar fuera de nuestro espacio. Dijo que Juntos por el Cambio era el pasado, así que intuyo que debe estar armando su propio espacio. No creo que siga con intenciones de construir con nosotros.

-Macri dijo que no será candidato el año que viene, pero todavía no hay un norte claro en el partido. Están Larreta, Vidal. ¿Cuál cree que debería ser el futuro del partido?

-Lo tendremos que ir decidiendo. Hacer cálculos electorales en medio de esta catástrofe es irrespetuoso con la sociedad, que no quiere que en este momento nos ocupemos de eso. De todos modos, no dejamos de pensar en el 2021 porque si queremos ganar en el 2023, necesitamos una buena base parlamentaria para tener la mayoría por lo menos en Diputados. Todavía es muy prematuro hablar de candidaturas.

-¿Halcón o paloma?

-Halcón, ¿cabe alguna duda?

-¿Es cierto que tuvo una adolescencia trotskista?

-(Ríe) Sí, pero no tan cierto. El primer partido al que me afilié en mi vida fue al PRO. Pero he militado y seguro que la side tiene muchas fotos mías en la Plaza de Mayo levantando la bandera de los derechos humanos. Me enorgullezco de haberlo hecho, aunque reconozco que empecé en el año 1981 y fue un poco tarde. Se enojan de los dos lados cuando cuento esto. Pero me siento identificado con las Madres de Plaza de Mayo, las primeras madres. Creo que tuvieron un período de cinco años en los que representaron a la revolución liberal del Siglo XVII. Pusieron en riesgo su vida para defender los valores de los derechos humanos, así que estoy orgulloso de haber participado.

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