Política y Economía
SE VIENEN ABAJO

Escuelas en estado crítico a horas del inicio de clases

En varios distritos hay preocupación por el estado de los edificios escolares. En promedio, dos de cada diez no abrirán sus puertas mañana.

A pesar de que el Gobernador Axel Kicillof anunció, ni bien asumió el poder, un plan de emergencia para ponerlas en condiciones, y luego de haber permanecido cerradas durante todo 2020, el estado de las escuelas de la provincia de Buenos Aires deja, a horas del inicio de las clases presenciales, mucho, pero mucho que desear.

Si bien se trata de un problema recurrente año a año, que tuvo su punto crítico con la explosión de Moreno, en la que fallecieron dos trabajadores, la necesidad de contar con protocolos para evitar contagios de coronavirus y el abandono de algunos edificios en el último año, lo agudizó.

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Según distintos relevamientos realizados por este portal, son numerosos los establecimientos educativos que no retomarán la actividad este lunes. En La Plata, se habla de 36 escuelas primarias y 12 jardines de infantes -sobre un total de 96 y de 88 establecimientos, respectivamente-, que hoy no están en condiciones de empezar.

Algunos casos tomaron relevancia pública. Hay dos escuelas históricas que se vienen abajo. El viejo ENET 1, Albert Thomas necesitó hasta una desmalezadora, a pesar de que no tiene superficies verdes, en tanto que el Normal 1 muestra su peor cara en años y genera preocupación en la comunidad educativa.

ESCUELAS: PROTESTA DE PADRES DE ALUMNOS DEL NORMAL 1.mp4

Preocupación de la comunidad educativa de la Escuela Normal 1 ante el reinicio de clases

En la coqueta City Bell, otro edificio histórico, el de la primaria Número 12, también hay preocupación. Las lluvias del fin de semana de carnaval mostraron caídas de cielorrasos, espacios anegados y paredes llenas de humedad.

Esto se debería a la falta de mantenimiento de los desagües pluviales, que no fueron revisados en el último año y quedaron tapados de hojas y suciedad. En la Municipalidad tiraron la bronca contra los directivos, contra los responsables distritales y, obviamente, contra las autoridades provinciales, encabezadas por la ministra Agustina Vila.

“No se hicieron las tareas mínimas de mantenimiento”, fue el veredicto de distintas fuentes consultadas por INFOCIELO. Otros distritos, no sólo de la oposición, tienen la misma mirada sobre la falta de obras.

En Bahía Blanca, por ejemplo, se sabe que comenzarán las clases en 52 jardines y 49 escuelas primarias, aproximadamente el 85 por ciento de los establecimientos del distrito. En el sudoeste bonaerense hay un problema de infraestrctura que se agrava por la falta de provisión de agua potable, como viene relatando este portal.

Uno de los funcionarios más apuntados es el Subsecretario de Infraestructura Escolar, Ariel Lambezat -un funcionario que “puso” Jorge Ferraresi, exintendente de Avellaneda-, por la falta de voluntad para articular el trabajo y poner en condiciones las escuelas.

Es que los municipios -todos- reciben fondos nacionales y provinciales para ejecutar obras en escuelas. Para eso deben articular con la Dirección General de Cultura y Educación, en función de señalar prioridades. La Subsecretaría de Infraestructura da “recomendaciones vinculantes” que los municipios ejecutan.

A Lambezat le reclaman que ordene las prioridades y haga esas recomendaciones para poder ejecutar los fondos. Los municipios no tienen la facultad de hacerlo de oficio y sin la intervención de la autoridad provincial.

Más allá de las situaciones puntuales, hay preocupación por la falta de auxiliares, cuyas designaciones están frenadas o retrasadas. Se trata de personal esencial para retomas las clases con seguridad, ya que deben extremarse los protocolos de limpieza e higiene dentro de los edificios.

Hay más dificultades. Por ejemplo, la provisión de mascarillas. En Olavarría esperaban que llegara un contingente esta semana, pero las clases deben comenzar con sólo la mitad de las necesarias.

La aplicación de los protocolos dictados por la Provincia no se condicen con las condiciones mínimas que muestran los edificios, pero además chocan con la superpoblación de alumnos. En algunos colegios, los grados se dividen hasta en tres grupos, que concurrirán alternativamente cada semana. Esto lleva a que un alumno pueda sumar, como máximo, ocho días de clases por mes, si es que no lo agarran feriados puente o algún otro tipo de dificultad.

Se trata, en suma, de una situación que revela un grado alarmante de improvisación, a pesar de que hubo todo un año para planificar un regreso ordenado a las clases presenciales.

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