Política y Economía
Lo que dejó el 17 de Octubre

Unidad Ciudadana 2019, el armado bonaerense para negociar (o enfrentar) al peronismo federal

En Merlo, los intendentes justicialistas y el kirchnerismo duro lograron dar una muestra de que la unidad entre estos sectores está firme. El mensaje fue para extraños, pero también para propios. Ya asoman algunos candidatos.

Con un club de barrio a medio llenar y sin demasiados oradores, quedó en claro que el énfasis para organizar el 17 de Octubre en Merlo estuvo puesto en lograr una foto que demuestre que la unidad entre los intendentes peronistas y el kirchnerismo duro goza de buena salud. Sin ausencias ruidosas y con sonrisas en ambos lados, la prueba parece haber quedado superada.

“Acá no hay ruido ni nunca hubo ruido”, aseguró a INFOCIELO el intendente de Escobar, Ariel Sujarchuk. Hasta se mostró un poco molesto con la pregunta. El jefe comunal local, Gustavo Menéndez, también expresó su enojo con “los periodistas” que habían puesto en duda su capacidad de organización.

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Los nervios de unos y otros se disiparon cuando aparecieron en Ferro las figuritas difíciles: Máximo Kirchner y Martín Insaurralde. Fumata blanca una vez más. El santacruceño además llegó acompañado por toda la cúpula camporista: Axel Kicillof, Andrés “Cuervo” Larroque, “Wado” de Pedro y Julián Álvarez. La posición del lomense se reforzaba con Juanchi Zabeleta y Mariano Cascallares.

Otra cosa que descomprimió tensiones fue que el hijo Cristina Kirchner no haya sido parte de los oradores. Muchos leyeron estos dos gestos como la intención de los ultra K de mostrarse dispuestos a ceder.

“En Ensenada habló Máximo y ellos escucharon, acá hablaron ellos y escuchamos nosotros”, explicó a este medio un integrante de la comitiva de esa agrupación juvenil. Esta misma fuente también habló de la necesidad de reeditar Unidad Ciudadana “dentro de un Frente Patriótico”.

Sin mencionar a los federales que se estaban juntando en Tucumán, varios dirigentes consultados le “dedicaban” a ese espacio el éxito de este encuentro.  “Se tienen que dar cuenta que sin la Provincia de Buenos Aires no van a poder ganar la elección”, advirtió a este portal uno de los asistentes. Un Zanja de Alsina del Siglo XXI.

“Esto es algo bien bonaerense. Es hacernos fuertes para después ver como seguimos con las negociaciones”, agregó la misma persona. Más allá de los nombres, el fondo de la cuestión no se ha modificado desde la última elección: en el justicialismo necesitan la imagen de CFK y viceversa.  

Ante la inquietud sobre los candidatos a la Gobernación, los nombres de Insaurralde y de la matancera Verónica Magario eran los que primero salían. “Martín siempre está y Verónica tiene ganas”, analizó otro de los concurrentes.

Con respecto a los lugares en la lista de diputados nacionales, la hipótesis que pareciera correr con ventaja es la de Máximo como primer candidato a diputado nacional bonaerense. Las chances de Kicillof –por imagen muy ligada a la Ciudad de Buenos Aires- no serían tantas, aunque no habría que descartarlo.

Para los más ultra, dos Kirchner en la boleta serían “imbatibles”. Otros no comparten ese optimismo y se entusiasman con la posibilidad de que este armado pueda encastrar en una ingeniería electoral nacional, lo que podría alumbrar una nueva figura que sume propios, indecisos y desencantados.

La necesidad y urgencia de abroquelarse tiene sus argumentos. Cada vez que los gobernadores alzaron la voz este 2018 fue para sacarle recursos –tema subsidios por ejemplo- a María Eugenia Vidal y, de manera transitiva, a los municipios. En ese sentido, los caciques no han tenido demasiada cintura para generar un acercamiento más amistoso. E.A.

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