Política y Economía
ANÁLISIS POS ELECTORAL

Elecciones PASO: Enrique Zuleta desglosó los resultados

El analista Enrique Zuleta trazó una profunda evaluación de los resultados de las elecciones PASO, y dijo que son una "revolución de las clases medias".

Los resultados de las elecciones PASO abrieron numerosos interrogantes para el gobierno nacional de cara a las definitivas de noviembre, a la vez que mostraron un nuevo escenario que el analista político Enrique Zuleta Puceiro describió en el aire de Feudale Café por FM CIELO como una "revolución de las clases medias", en la que "la oposición no ha hecho nada por esta victoria, se la ha encontrado de arriba".

"La sorpresa abarcó a 46 millones de personas, es una elección que tiene un significado muy profundo", afirmó Enrique Zuleta, y explicó: "En la política comparada, esto se llama elecciones estratégicas: momentos en que el electorado define los parámetros; estratégico es cuando se habla de misión, visión, metas, no son elecciones que puedan analizarse aritméticamente. Hay que ver la geometría: los volúmenes, los espacios, las dinámicas".

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–¿Qué definieron estas elecciones PASO?

–Me parece que la gente ha votado de una manera que modifica el escenario estratégico, porque si bien no son las elecciones definitivas, han definido rotundamente los pisos y los techos de todos y cada uno de los actores políticos. Es muy difícil que alguien en dos meses o en dos años pueda lograr recuperar el lugar que había construido, la expectativa que había generado. Es como si hubieran tirado las fichas al aire, están cayendo y vamos a ver como caen. Además, esto no es espontánteo, la gente marcó `no me protegan´, `no me quieran´, `no me eduques´, `dejame trabajar´, `dejame cuidar a mis hijos´ y `por favor, dejenme vivir´. Me parece que es una revolución de clases medias, y cuando éstas se expresan los movimientos son mucho más revolucionarios de los que pensamos. Porque es una clase media que dice: `mire, yo la verdad necesito gente disruptiva en el Congreso, ya se que ustedes me hablan de Lopez Murhpy, de Espert, de Del Caño, los quiero en el Congreso, no confío más en ustedes, necesito que haya voces´. Y todo eso fue generando un clima que ha hecho una eclosión en la elección, pero que vamos a tener dos meses muy intensos e interesantes, en un país que busca su identidad y su forma de expresarse, más allá de lo que quieren las polarizaciones que hemos vivido todos estos años.

–¿La clase media a qué le dice que no al gobierno?

–Al discurso de Tecnópolis. El presidente de una manera paternal se dirigió a todos los sindicalistas, y les va diciendo fulano, sultano... Esa visión del poder como un sistema de protección. Yo te voy a proteger, los vamos a cuidar aunque ustedes no lo quieran. Pagenos los impuestos porque es el costo que ustedes tienen para que los cuidemos, los sanemos. Entonces, todas esas cosas, a una sociedad que está bastante empoderada y dueña de sí misma, son cosas que ya le sonaron mal en la época de Macri, por eso la estrepitosa caída de Macri en las clases medias; y por su puesto, en este gobierno, cuando dice hemos vacunado a 12 millones de personas: `ojo, somos 46 millones´. Creo que hay un rechazo a la protección.

2021.09.13 - ENRIQUE ZULETA ANALISTA POLITICO.mp4

–¿De cara a lo que queda con la crisis económica que hay, ¿cuál es la forma que tiene el gobierno nacional para ubicar más o menos las fichas?

–Como ocurre en todas las democracias, tiene que escuchar el voto popular, desentrañarlo, interpretarlo con categorías no dogmáticas, con pensamiento crítico, escuchando voces, incorporando perspectivas. Y proponer un nuevo pacto político. Lyndon Jhonson, que fue un gran teórico de la política además de presidente, decía que el primer deber de un presidente al día siguiente de las elecciones, es dirigirse a la ciudadanía y proponerle un nuevo acuerdo político. Que no tiene que ver con la campaña o con las promesas, tiene que ver con lo que se puede y se sabe hacer, y las responsabilidades que le implican al que va a tomar las decisiones y al que empoderó, el que le dio los votos: voy a seguir lo que me dijiste, pero tomá nota de que a vos también te implican muchas responsabilidades. Porque esto no es gratis. Me parece que ese diálogo es el periodo primero que puede intentar Fernández; lo segundo, es ver cuáles son los núcleos centrales: ¿por qué tenemos 56% de inflación? ¿O el 60% de los jóvenes sin trabajo y sin perspectiva de tener trabajo? ¿O 40% de la economía en negro? ¿O centenares de miles de PYMEs fundidas?

–Tampoco son respuestas que Juntos por el Cambio pudo dar, ¿por qué entonces esa oscilación?

La oposición no ha hecho nada por esta victoria, se la ha encontrado de arriba. Porque los que hicieron el gasto fueron los medios, los periodistas, la gente de pensamiento; ellos son los que enfrentaron la hegemonía y la analizaron. Y se convirtió esta democracia en muy exigente, pero exigente desde la sociedad civil y desde los medios, no de la dirigencia política. Yo no he encontrado ningún discurso opositor medianamente adecuado al desafío que enfrentaban. Más bien, flotaron y trataron de salvarse. No hay ningún líder de la oposición. Horacio Rodríguez Larreta, que es el gran ganador de las elecciones, el crédito que tiene es por una cuestión táctica no estratégica. Acertó, en esa especie de moneda al aire que tiró, con Vidal en la Ciudad y con Santilli en la Provincia. Pero ese es el mérito, ¿o escuchamos algo a Larreta significativo, profundo?

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–¿Este oscilar entre un espacio y otro ¿no obliga a los espacios sentarse a negociar?

–Es una democracia cada vez más exigente, no apta para simplificadores y requiere pensamiento complejo. Pero, además, que exige ética de la responsabilidad, ética de las convicciones y cierto sentido de las proporciones, de que no es todo o nada, amigo-enemigo. Acá estamos todos, y sobre todo hay algo interesante que es que el sistema funciona. Porque no educa, no sana, no da de comer, no representa, no transparenta pero funciona; en Chile dejó de funcionar, en Perú, en Colombia, en Ecuador, en Venezuela, ahora parace ser que en Brasil, no funciona. Está trabado. Aquí funciona, produce cambios y empodera nuevas figuras, incorpora gente a la política. Y eso es un valor.

–¿Cómo ves la fuerza de Milei y lo que representa?

–Vayamos al 1983: no había Boca-River, no era peronismo-radicalismo. La Argentina es un país diverso, plural, con una geografía política como la europea, con pliegues, replieges, izquierdas, derechas, centros. La idea de polarizarlo al estilo norteamericano, es una idea forzada que viene impulsada por el sistema electoral, que lo manejan los grandes partidos, que de alguna manera polariza artificialmente. Lo que emerge es la sociedad. O no tuvimos en Buenos Aires a Álvaro o María Julia Alsogaray, o no tuvimos expresiones políticas gorilas y de apoyo al proceso y todos eso. Buenos Aires es una ciudad sectaria desde 1810, y genera dialécticas que intentan trasladarlas muchas veces al resto del país. Por ejemplo, cuando se habla de que somos un presidencialismo fuerte, en realidad los presidentes que respetamos fueron presidentes débiles, como lo fue Illia, Frondizi, Alfonsín. En cambio, los presidentes fuertes que fueron, Roca y Mitre, básicamente, eran presidentes que desde Buenos Aires organizaban la política y la estructuraban como una arcilla fresca.

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Javier Milei da un discurso tras los resultados de las elecciones PASO.

Javier Milei da un discurso tras los resultados de las elecciones PASO.

–¿De dónde vienen los votos de Milei?

–Hay un movimiento que se llama republicano, que en todo el mundo ha tenido mucha fuerza, son liberales de distinta familias liberales (austriácos, friedmenianos, conservadores). Y esa familia de liberales tiene prestigio en el mundo, de hecho muchos presidentes actuales son liberales: el caso de Macron, por ejemplo, moderado. Lo que pasa es que ese liberalismo político va a buscar una veta, y está vacante en la Argentina. En 2003, lo votaron a López Murphy.

–¿Cómo analiza la izquierda?

–La izquierda hizo buenas elecciones, en Jujuy, Santiago del Estero, lo que pasa es que no tiene una expresión, una representación. El Partido Obrero, el MST no son expresiones de la izquierda, sino de cierta gimnasia política muy militante, pero no tiene un costado cívico, republicano, como existe en muchos lugares del mundo. Creo que la Argentina tiene pendiente una tarea de transparentar mejor la sociedad real en el sistema de partidos, que está artificialmente polarizado y manipulado.

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Alejandro Vilca, descendiente coya y recolector de residuos, quien obtuvo más de un 20% de los votos por el Frente de Izquierda en Jujuy.

Alejandro Vilca, descendiente coya y recolector de residuos, quien obtuvo más de un 20% de los votos por el Frente de Izquierda en Jujuy.

–Hay un porcentaje muy alto que no fue a votar, ¿se va a repetir en noviembre?

–No creo, las PASO carecen de legitimidad, la gente no las entiende, no sabe para qué son. En el peronismo no tuvo sentido, y la oposición aprovechó la interna para cosechar más votos. Las PASO son un invento argentino, sin ninguna ejemplaridad para nadie, y es un intento que le sirvió al peronismo y al radicalismo en una época muy aparatística. Primero, no funcionó; y ahora produjo los efectos inversos a los que pergeñaron sus autores.

–¿Cuál es el paso siguiente para el gobierno?

–Creo que van a tratar de superar la crisis psico física de sus dirigentes, porque había que ver lo que eran esas caras y la situación de ayer. Lo van a tener que hacer, veremos qué sucede; en 2009 no lo lograron hacer. Entonces, Kirchner fue derrotado por De Narváez, una figura casi pintoresca. Y, ¿qué pasó? El grupo A ocupó todo el Congreso, y salieron 9 candidatos presidenciales de la oposición. Todos no hacían uno porque se empezaron a pelear los egos. Cristina les tiró con una andanada de leyes disruptivas (ley de medios, DNU, Matrimonio Igualitario), y dos años después les sacó el 54% de los votos.

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