Política y Economía
Segunda mitad del 2020

Las claves del optimismo del Gobierno de cara a la reactivación económica

Se trata de un informe elaborado por el Centro de Estudios para la Producción del Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación que explica que el motor se da en una mejora considerable de la industria y en las ventas con Ahora 12, entre otros factores.

Un informe del Ministerio de Desarrollo Productivo reflejó las mejorías del sector industrial y la evolución del consumo debido a la recuperación de stocks tras elparate inicial por el proceso de aislamiento estricto de abril y mayo, y por el incremento en las ventas de bienes dirables ligados al hogar.

Pero, además, explica el documento elaborado por el Centro de Estudios para la Producción, estos repuntes en durables se explican también porque el precio de estos bienes medidos al dólar oficial (y, particularmente, al dólar MEP) se contrajo sensiblemente, incentivando la demanda de quienes disponen de ahorros en divisas. Asimismo, el agro está traccionando a sus proveedores y la fabricación de maquinaria agrícola también se vio mejorada.

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En detalle, según el ministerio, la actividad industrial registró una mejora importante, pasó de caer un 26,2% interanual en mayo a un 6,6% en junio, cuando la estimación del CEP en base al consumo de energía sugería una baja del 14% para ese mismo mes.

Asimismo, otro de los factores refiere a la producción automotriz, que había caído al 34% interanual en junio, se ubicó prácticamente en niveles prepandemia en julio (-1,5% interanual).

El Índice Construya –que toma la actividad de las principales empresas productoras de materiales para la construcción– experimentó un alza interanual del 13,6%, y se ubicó en el mayor nivel desde abril de 2018, cuando comenzó la crisis cambiaria que derivó en la recesión de 2018-19. Este repunte se debe mayormente a pequeñas refacciones en el hogar más que a la obra pública o las grandes construcciones privadas, que se encuentran todavía con restricciones operativas en parte del país (como el AMBA).

Asimismo, el consumo de energía en la industria (proporcionado por CAMMESA), tras estancarse en la primera quincena de julio, repuntó nuevamente a partir del 20. En las últimas dos semanas, habría vuelto a los niveles prepandemia (incluso con una expansión del 2,5% interanual).

Por otro lado, las industrias esenciales también tuvieron un junio activo. En el caso de la industria alimenticia (que explica alrededor del 30% del PIB industrial), la producción se elevó 4,8% según INDEC, debido a una combinatoria de factores tanto externos como internos.

La elaboración de carne vacuna trepó un 11,3% interanual en junio, mayormente a causa de una elevada demanda china. Algo similar ocurrió con la producción láctea (+12,3% interanual en junio), traccionada por las exportaciones (+38,2%). En el caso de la carne aviar (+6,9%), la expansión se debió tanto a una mayor demanda externa como interna (el aislamiento reforzó el cambio de hábito de consumo desde la carne vacuna hacia la aviar). La producción de vino también se incrementó (+30,8%), tanto por una mayor demanda externa como interna (el consumo interno trepó un 25,5% i.a. en junio según el Instituto Nacional de Vitivinicultura, gracias a las promociones para suplir la baja de la demanda de hoteles y restaurantes). Otra de las principales ramas esenciales, la química, creció 7,6% interanual en junio, en parte impulsada por una mayor fabricación de productos de higiene y limpieza (+15,2%) y medicamentos (+11,7%).

Dentro de las actividades comerciales se observan patrones similares. El rubro más dinámico fue el de venta minorista por Internet: más de la mitad de las firmas del sector duplicó sus ventas en términos reales. Ramas ligadas al comercio de maquinaria agropecuaria y agroquímicos también se expandieron sensiblemente, lo mismo que a artículos del hogar (en los que se destacan, además de muebles, colchones, electrodomésticos y pinturas, confecciones y textiles para el hogar como ropa de cama o mantelería).

A la inversa, los comercios más afectados fueron aquellos ligados a la movilidad automotriz (como lavaderos de autos y equipos de GNC), y aquellos que se asocian a estar en la calle (como kioscos, diarios y revistas, golosinas y paraguas), a las reuniones sociales (como bijouterie y joyería) y al trabajo en oficinas (como muebles para oficinas y panaderías, cuya demanda también depende en parte de las reuniones sociales).

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