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“Me está chamullando, quiere un riñón”: una ex intendenta le donó un órgano a su marido y con una humorada se volvió viral

Andrea García, ex intendenta de Ameghino le mandó una foto a su hija minutos antes de entrar al quirófano. Sonrientes ella y su pareja, Alejandro Calcaterra. La publicación tuvo miles de retwits. La intervención fue un éxito. Ahora la recuperación y muchos proyectos. ¿La prioridad? Viajar y escribir un libro sobre la importancia de la donación de órganos.

El trasplante con donante vivo no es una cuestión de dos, somos muchos los involucrados y el amor de la familia y los amigos se ensambla con el de los integrantes del sistema de salud” de esa manera resume Andrea García, ex intendenta de Ameghino la situación, protagonista del gesto de amor más profundo.

La intervención se concretó el 27 de febrero pasado, se extendió durante horas.  Desde hacía meses los dos se prepararon para llegar al quirófano, hoy “Alejandro evoluciona muy bien, está caminado y a la espera del alta” dice ya más relajada aunque con el dolor físico que todavía la acompaña, la herida cicatriza en su abdomen, le retiraron un riñón que hoy se adapta al organismo de su marido.

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La primera alegría llegó a las pocas horas de la cirugía, Agustina, su hija de 16 años, publicó en twitter una imagen con una frase que Andrea le mandó vía whatsapp antes de ingresar al quirófano. Se los veía sonrientes, con un gesto de amor inconfundible, una manera diferente de afrontar la situación, con humor Andrea decía: “Me está chamullando, quiere un riñón”.

Desdramatizar fue una manera de cuidarnos entre todos, máxime cuando pensás que otros que están viviendo lo mismo que vos están más solos, sin obra social o sin  Estado.   Agustina con sus lindos 16 años puso sus emociones en las redes y recibió muchísimo cariño” reflexionó Andrea también sorprendida por la repercusión que tuvo la espontánea publicación.

El posteo tuvo miles de retwits, se volvió viral y sirvió para acompañarlos, a ellos, a su familia y amigos mientras el trasplante comenzaba a dar los primeros signos éxito.

“Era un día difícil para todos pero imagínate para Agus (la hija de ambos). Su mamá y su papá estarían más de 5 horas en quirófano. El miedo y la incertidumbre estaban ahí al ladito de la esperanza por lo tanto había que ponerle humor y contenerla” explica.

Hoy toda la energía apunta a la recuperación plena de los dos. “Es un proceso largo pero con avances diarios” dice Andrea que ya recibió el alta, Alejandro salió de terapia intensiva y todo indica que en no mucho tiempo también abandonará el Hospital Italiano de la ciudad de Buenos Aires para en unos meses volver a su pueblo, Florentino Ameghino.

Ahora, los proyectos, las expectativas, las ilusiones y el agradecimiento, también la necesidad de trasmitir lo que pasaron, dejar un mensaje a todos los que están atravesando una situación difícil. “Escribir un libro para acompañar a los que están pasando por lo mismo que la vida nos puso adelante” dice Andrea agradecida por la contención recibida.

Todo con la expectativa depositada además en su pueblo, en Ameghino, “quisiera cambiar algunas cosas en materia de salud para los que la sufren más que nosotros” dice y agrega: “el trasplante con donante vivo no relacionado -soy  esposa no familiar- es una oportunidad. Hay que difundirlo. La Argentina tiene ley, pero hay que insistir/exigir para que el Estado cuide a los que no tienen obra social.

Una historia de amor con final abierto

Andrea y Alejandro crecieron en el mismo pueblo, él atravesó su adolescencia en Buenos Aires, ella estudio psicología en la Universidad de San Luis. El reencuentro no fue una casualidad, se volvieron a ver en la fiesta de la Autonomía de Ameghino y ya cuentan 24 años de matrimonio.

Fue en 2006 cuando Alejandro llega con presión alta al Hospital Italiano, a través de una biopsia de riñón le detectan una enfermedad renal, el tratamiento con medicamentos se extendió durante 12 años. Un mes antes del cumpleaños de 15 de su hija Agustina todo se precipita, dos días después de la fiesta Alejandro empezó a dializarse.  Hoy, después de la donación, tras una intervención que se extendió por más de cinco horas, los tres juntos, transitan el camino de la recuperación.

 

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