Política y Economía
Discurso de asamblea legislativa

Palabra por palabra, el análisis del discurso de apertura de sesiones de Axel Kicillof

El Gobernador empleó 11.800 palabras y 80 minutos para trazar un duro diagnóstico económico de la Provincia. Pero se olvidó de la política y, fundamentalmente, de los ciudadanos bonaerenses.

Según la transcripción oficial del discurso de apertura de sesiones ordinarias, Axel Kicillof empleó ayer unas 11.800 palabras y 80 minutos para dirigirse a la Legislatura y al pueblo de la Provincia. La “pesada herencia” que debe administrar -y que, aclaró, trasciende al mandato de María Eugenia Vidal- se llevó toda la atención del Gobernador.

Esto -se verificará a partir del análisis de los términos más empleados y de los modos en los que lo hizo-, fue en desmedro de la acción política: no hubo anuncios ni propuestas, relegó a los principales actores políticos de la Provincia y mostró un perfil de tecnócrata, que orbita lejos de las preocupaciones de los ciudadanos que lo privilegiaron con su voto.

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En llano, Kicillof habló como economista antes que como gobernador. Incluso bromeó con eso: “yo por suerte ahora no soy Ministro de Economía, tenemos otro”, dijo, en referencia a Pablo López, ministro de Hacienda y Finanzas.

Los términos que más empleó hicieron referencia a la provincia de Buenos Aires, como es lógico, a la que aludió en 130 ocasiones. “Gobierno” apareció 50 veces, ocho de ellas para hablar del “gobierno anterior” y otras ocho para referirse al “gobierno nacional”.  Pronunció la palabra “gestión”, sólo 3, una de ellas para prometer un “shock” para enfrentar la crisis.

No es difícil verificar que Kicillof aprovechó el discurso, antes que para comentar sus planes de Gobierno, para hacer un exhaustivo análisis del punto de partida. Se refirió a la “situación” en 45 oportunidades y habló de lo que “había” otras 37. Esa “situación” que “había”, era de “abandono” según precisó en nueve ocasiones. No obstante, aclaró que no todo lo que cuestionó “es atribuible al gobierno anterior”, que, sin embargo, dijo, “no mejoró” (dos menciones) situaciones que consideró “estructurales” (cuatro menciones) de la Provincia.

La jerga económica fue la vedette: habló de “deuda” 39 veces, de “millones” 27 veces y de porcentajes 70. Dijo la palabra “dólar” en 12 ocasiones y “pesos” en apenas 5. Siete veces condenó al “neoliberalismo”.

Kicillof dice que lo desvela la idea de reactivar la producción bonaerense. Su discurso lo corrobora: habló de producción, de productores y de producir unas 20 veces. De la industria, otras 20. De Servicios, 8 y de comercio 2.

DISCURSO DE AXEL KICILLOF - ASAMBLEA LEGISLATIVA 2020 by Eduardo Médici on Scribd

Pobreza y términos afines aparecen nueve veces; trabajadores y trabajo, unas 18; empleo y desempleo, 6. Habló de niños y niñas 10 veces, pero concentradas en apenas dos párrafos, uno de ellos para citar a Perón: “En la Provincia, los únicos privilegiados son los niños y niñas”, dijo.  Habló de jubilaciones, pero no de jubilados.

Por fuera de la gestión económica, las referencias a la educación tuvieron más peso relativo en el discurso: mencionó el término en 9 oportunidades, a los maestros y las maestras en 6, a los docentes en 2. Se olvidó completamente de los auxiliares, de los padres y de los alumnos, que sí había recordado al abrir el ciclo lectivo algunas horas antes.

En cuanto a salud, hubo 7 menciones específicas, 5 a los hospitales, 3 a los medicamentos y ninguna a los médicos. De IOMA habló dos veces, siempre para referirse a la crisis heredada.

Infraestructura”, tanto para hablar de la gestión del ministerio como para el estado de los edificios escolares, aparece en el discurso 15 veces. “Tarifas” se lee otras 13.

Se refirió a ministerios -nacionales y provinciales, propios y ajenos-, en 14 ocasiones. A los municipios, 9. A la Legislatura, 6. Omitió toda referencia a la Justicia y al Poder Judicial. Sólo habló de Seguridad para explicar el “ajuste” que la administración Vidal aplicó al área y no dijo “policía” una sola vez.

Respecto del sector agropecuario cabe marcar una paradoja: al iniciar su exposición saludó a los “empresarios del agro”, pero durante su relato sólo se dirigió a los “pequeños productores agropecuarios”.

A la hora de hacer nombres propios, nombró a Alberto Fernández en tres ocasiones: dos para comentar su caracterización del neoliberalismo y otra para subrayar el trabajo en conjunto entre Provincia y Nación. En otras seis ocasiones se refirió al Jefe de Estado por su cargo, siempre para retomar tramos de su discurso de apertura de sesiones ante el Congreso.

Dos veces se refirió al ministro de Economía de la Nación, Martín Guzmán; siempre para ponderar su manejo de la cuestión de la deuda. Extrañamente no nombró a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Tampoco a los intendentes -salvo para saludarlos al comienzo de su discurso.

Respecto de los intendentes tuvo dos “gestos”: primero, subrayó que 123 millones del programa que lanzó para reparar escuelas provienen del “fondo educativo de los municipios de la provincia”, con lo cual les dio parte de un crédito político que reclamaban. El otro fue cuando comparó el presupuesto de la Ciudad Autónoma con el del total de las 135 comunas bonaerenses y cuestionó una comparación “odiosa” a la que sus gestiones se someten a diario, frente a la opulencia porteña.

Sólo algunos de sus ministros aparecieron en el discurso: Sergio Berni, de Seguridad; Augusto Costa, de Producción, y a Juan Cuattromo, titular del BAPRO. Y, a pesar de que sus decisiones sobrevolaron todo el discurso, no hizo menciones explícitas a Mauricio Macri ni a María Eugenia Vidal.

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