Política y Economía
En distritos peronistas y macristas

Centenares de trabajadores municipales quedaron sin trabajo en la provincia por la no renovación de sus contratos

Centenares de trabajadores municipales padecen los cambios de gestión y los excesivos nombramientos durante los últimos meses de los gobiernos salientes. Pases de factura y recortes en áreas sensibles.

El cambio de gobierno en distritos de la provincia de Buenos Aires llegó con despidos para centenares de trabajadores muncipales por la no renovación de sus contratos. En Moreno y San Vicente, las actuales administraciones culpan al excesivo nombramiento de personal durante el 2019. En La Plata, donde continúa la misma gestión, hubo despidos en la Secretaría de Políticas de Género. Salvador Serenal en Lincoln cerró el año con dos tandas de despidos.

Numerosos municipios bonaerenses se encuentran en serios problemas financieros. Con deudas abultadas y presupuestos que equivalen a casi la totalidad del gasto en sueldos, las gestiones entrantes desarman las estructuras de trabajadores municipales de quienes los precedieron y les endilgan la responsabilidad por los despidos.

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El mayor número de cesantías se produjo en Moreno. La intendenta Mariel Fernández declaró nulos una serie de decretos del su antecesor en el cargo, Walter Festa, y decidió no renovar contratos a unas seiscientas personas, entre quienes detentaban cargos políticos o contratos de planta permanente adjudicados durante 2019.

Según detallaron desde la Comuna mediante un comunicado, “son casi 200 cargos políticos que terminaron sus funciones el 10 de diciembre y que pretendían quedarse en distintas dependencias para seguir cobrando un sueldo”. Por otra parte, adelantaron que “no se renovarán contratos a unas 400 personas que ingresaron a la planta permanente durante el 2019 con la exclusiva labor de trabajar para la campaña política de Festa”.

Al tomar estas decisiones, desde el gobierno de Fernández explicaron que tienen el objetivo de “alcanzar el ordenamiento de la planta municipal” y acusaron a Festa por no cumplir con el Pacto Fiscal firmado durante la gestión de María Eugenia Vidal, el cual prohibía “modificar la planta de trabajadores municipales durante los últimos seis meses de gestión”. Además, aseguraron que “hay casos de nepotismo vergonzosos”.

Por último, aseguraron que “revisaremos cada uno de estos casos para no cometer ninguna injusticia con personal municipal de carrera” y concluyeron que “nuestro compromiso es con toda la comunidad morenense y con sus trabajadoras y trabajadores municipales de carrera”.

Un caso similar pero con menor cantidad de despidos se dio en San Vicente, donde el intendente Nicolás Mantegazza decidió no renovar el contrato de unos 150 empleados municipales. Según informó el Diario Sur, desde la nueva administración no calificaron a las cesantías como “despidos” sino que explicaron que “son contratos que se terminaron este 1º de enero y que decidimos no renovar”.

De igual modo que en Moreno, el gobierno comunal culpó a la gestión del cambiemita Mauricio Gómez, quien gobernó entre 2015 y 2019, por la contratación de más de un centenar de empleados durante el último año.

Hoy también se encendió el alerta entre trabajadores municipales de La Plata por el despido de cinco empleadas de la Secretaría de Género. Si bien fue en un número mucho menor que los municipios anteriores, el hecho dejó expuesto un ajuste en el área.

Las trabajadoras del sector realizarán mañana una asamblea para exigir la reincorporación del personal despedido y denunciar el vaciamiento de la Secretaría. “En La Plata no existen políticas públicas destinadas a la prevención, asistencia y reparación que alojen estas situaciones”, expresaron. Además, detallaron que “durante 2019 se registraron 327 femicidios” y criticaron que “el intendente Julio Garro y la secretaria Carolina Píparo ante esta gravísima situación responden con despidos”.

En la misma línea, otro intendente que renovó su mandato en las pasadas elecciones y cerró el 2019 con dos tandas de despidos fue el jefe comunal de Lincoln, Salvador Serenal. En su caso, tras despedir casi treinta trabajadores, desde la oposición lo acusaron de “persecución política” porque los empleados afectados por la no renovación de sus contratos tienen vínculos o simpatía por la oposición a su gobierno.

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