Sociedad
CERCA DE ORENSE

Recibió una fuerte descarga eléctrica y sobrevivió

El episodio ocurrió en un campo ubicado a 15 kilómetros de Orense. El joven sobrevivió a la descarga eléctrica y sintió que fue "un milagro".

Una escena digna de película tuvo un impredecible final feliz en un campo cercano a Orense: a pesar de haber recibido una descarga eléctrica de miles de voltios, un peón rural sobrevivió y hoy lo puede contar.

Se trata de Agustín Etcheto, quien trabajaba el último miércoles antes del mediodía en el establecimiento Don Bonde cuando tuvo el accidente que, afortunadamente, solo le provocó algunas lesiones en uno de sus pies y uno de sus codos.

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El episodio ocurrió luego de que el hombre de 34 años terminara de fumigar. "Me preparé para lavar la máquina, estacioné con la finalidad de empezar a limpiarla y como la llevo con un tractor viejo, para levantar los dos brazos del fumigador -que son de diez metros de cada lado- tengo que salir e intervenir yo”, explicó en diálogo con La Voz del Pueblo.

Luego de hacer las maniobras habituales, regresó al tractor “confiado de que ya estaba lista la maquinaria". Sin embargo, cuando intentó subir recibió la primera descarga ya que el ala derecha de la fumigadora había quedado tocando una línea de alta tensión.

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Después de la descarga eléctrica, Agustín tiene manchas rojas en sus piernas (Foto: La Voz del Pueblo)

Después de la descarga eléctrica, Agustín tiene manchas rojas en sus piernas (Foto: La Voz del Pueblo)

“La primera descarga me arrodilló. Fueron dos segundos que me quedé pensando qué había pasado, no entendía nada”, contó el protagonista del hecho, y detalló: “Entra por el dedo del medio de la mano izquierda y por el dedo chiquito del pie derecho. Me derritió la zapatilla y la media, me la pegó en el pie”.

Luego, empezó a recibir más descargas. "En todo momento estuve consciente. Empecé a sentir como que mis brazos se salían de mi cuerpo y que se retorcían las articulaciones. Como si parte del cuerpo ya no estuviera”, explicó.

Aunque sentía que no podía moverse, finalmente logró hacerlo y quedar a salvo. "No sé cómo saqué fuerzas, seguramente por mi familia, mi hija, y por instinto de supervivencia", dijo. Por la descarga, además, se reventaron dos cubiertas grandes y una goma chica del tractor.

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Por la descarga eléctrica se reventaron dos cubiertas grandes y una goma chica del tractor (Foto: La Voz del Pueblo)

Por la descarga eléctrica se reventaron dos cubiertas grandes y una goma chica del tractor (Foto: La Voz del Pueblo)

Luego, caminó cerca de 500 metros hasta el casco del campo La Estancia, de su tío. “Me ardía por todos lados, como si tuviera fuego por dentro. Iba gritando porque no aguantaba, es inexplicable”, recordó.

Al llegar a lo de su familiar, Agustín pudo pedir auxilio: “Abrí la puerta, me estoy muriendo, llevame a la salita y llamá a la cooperativa eléctrica de Orense para que corten la energía", suplicó.

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Agustín sufrió quemaduras en manos y pies (Foto: La Voz del Pueblo)

Agustín sufrió quemaduras en manos y pies (Foto: La Voz del Pueblo)

Un caso en un millón

Luego de recibir atención médica en la sala de Orense, el hombre fue derivado a la terapia de la Clínica Hispano ya que había generado una arritmia. "Parecía que me explotaba el corazón, se me salía del pecho”, expresó. Así, permaneció dos días internado hasta que los médicos lograron estabilizar las pulsaciones.

El accidente le provocó a Agustín quemaduras en dos dedos del pie derecho, en el dedo del medio de la mano izquierda y en uno de sus codos. Además, tiene puntos rojos en las dos piernas, desde las rodillas hacia abajo.

El médico no podía creer que estuviera con vida. Le mostré las fotos del tractor y más impresionante era por el estado en que habían quedado los neumáticos. Creo que hizo la descarga final, se cayó todo el enganche y se cortó la corriente. Eso considero que me salvó. Y las zapatillas, tener un buen calzado”, contó.

En ese sentido, agregó: “Si hubiese estado de alpargatas tal vez no la contaba y tampoco en caso de usar botines de punta de acero. Se dio la casualidad que tenía zapatillas justo ese día”.

Para el joven, haber sobrevivido fue "un milagro". "El doctor me dijo que el mío es un caso en un millón. En Orense le pasó exactamente lo mismo que a mí a un chico hace algunos años y falleció”, recordó, y valoró: "Volví a nacer".

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