martes 11 de enero de 2022
UN INDISPENSABLE

Alejandro Sabella: el tipo que nos mostró todo en cinco años

En 2010, apenas conseguido el Torneo Apertura, Alejandro Sabella dio su definición de éxito. Fue el que más expuso la solución al problema eterno de los bandos.

Andrés Caviglia

Por Andrés Caviglia

La muerte de Alejandro Sabella nos deja de cara a una situación que incomoda y es, ni más ni menos, la de haber tenido delante de nuestras narices las herramientas para terminar con discusiones de antaño sobre estilos, miradas y posiciones que poco tienen de futbolísticas. Es un hecho tan concreto que pocos le han hecho tanto bien al fútbol como César Luis Menotti y Carlos Salvador Bilardo como que nada le ha hecho tanto mal como los fundamentalistas de ambos.

La discusión entre los del flaco y los del narigón lleva casi 50 años y es cada vez más tóxica, inservible y agotadora. A Sabella, que vivió lejos de esos berretines, le alcanzaron apenas cinco años para dejar delante de millones de narices las herramientas para arreglar esa maldita costumbre de enfrentar todo con todo a cualquier precio, con gritos altos y argumentos bajos.

Luego de sus años de esplendor como futbolista profesional, Alejandro Sabella tuvo una extensa carrera como ayudante de Daniel Passarella. Lo acompañó desde 1990 hasta el 2009 y se sentó al lado de su amigo en River, en la Selección Argentina, en Parma, en la Selección de Uruguay, en Monterrey, en Corinthians y en su último paso por River. De allí saltó a Estudiantes, donde estuvo entre 2009 y 2011 cosechando la Copa Libertadores 2009, el subcampeonato intercontinental en el mismo año y el Apertura 2010, para luego llegar a la Selección y perder por la mínima la final del Mundial 2014. Así, fugaz y fantástica, fue la carrera de Sabella técnico.

En medio de esta puja de estilos, en 2010, fue que Norberto Verea le preguntó al bueno de Alejandro sobre el éxito. El respetado Ruso tiene un férreo enfrentamiento ideológico con Estudiantes y su consulta no tuvo nada de inocente: para el ex arquero, el éxito en el club platense es algo que se busca de cualquier forma, y es sabido que para él, el pincha es sinónimo de trampa. Sabella, lejos de cruzarlo, lo dejó despatarrado en el suelo con su respuesta, como cuando ponía la pelota bajo la suela y salía bajando la espalda.

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Dijo Alejandro entonces: "El éxito es ser como Bielsa, ser una persona honesta, ser una persona con principios, ser una persona que trabaja todo el día pensando en su trabajo. Ser una persona que trabaja para que mejoren sus jugadores, mas allá del resultado. Ser digno, ser integro, que los jugadores sean mejores personas y mejores jugadores, eso creo que es el éxito: Dejar una enseñanza ese debe ser el mejor éxito que pueda tener un entrenador".

"Más allá del resultado", dijo el tipo que dijo no saber si había nacido en 1954 o en el ´81 cuando Bilardo lo fue a buscar y lo llevó a Estudiantes. Lo dijo después de ganar todo y lo volvió a decir tras perder la final del mundial. Sabella fue honesto, a Sabella no se lo corre ni con fotos con los militares ni con bidones, ni con órdenes de pisar a nadie. Sabella fue íntegro y su legado, indispensable.

Dijo el Magno antes de los cuartos de final con Bélgica consultado sobre el éxito y el fracaso: "Es un proceso de tres o cuatro años, que se definen en el tiempo, no en el resultado. Siempre hablando de que el resultado es obviamente muy importante y muchas veces los juicios tienen que ver con el resultado. Si ganás sos un fenómeno, si perdés no servís para nada, el que gana hace todo bien y el que sale segundo hace todo mal. Hay una contradicción me parece. El ser humano es contradictorio".

SABELLA CONTRA EL EXITISMO - 04-07-14

Ese que para muchos fue "cagón" por escuchar a sus jugadores y cambiar sobre la marcha tras un arranque con dudas, ese "hijo adoptivo de la escuela de la trampa", ese, hoy nos dejó físicamente y con él un legado de momentos de competencia al máximo rendimiento libre de cualquier vehemencia de ocasión y mucho más alejada aún de la soberbia de los cotorros de paso.

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Sabella quiso cambiar el foco de la discusión sobre el resultado, quiso hacer algo mejor, pero igual fue atacado.

Sabella quiso cambiar el foco de la discusión sobre el resultado, quiso hacer algo mejor, pero igual fue atacado.

A diferencia de Menotti, Bilardo y si se quiere, la tozudez de Bielsa, Sabella fue imposible de denostar, sin embargo algunas bocas osaron ensuciarlo. Ni siquiera criticarlo constructivamente: Sabella fue condenado por el mismo sector de poder mediático concentrado que atacó sin cuartel a Bilardo y hasta le publicó una foto privada en delicado estado de salud.

Lo atacaron sin piedad como se ataca a lo que no se conoce. Lo persiguieron por miedo y no son pocos quienes creen que lo enfermaron. El pecado del que será despedido por dos días fue traer una herramienta de construcción en un mundo de caos, donde soldados de papel se atacan sin piedad por valores que suelen desconocer, por palabras que ni siquiera pueden evocar.

En apenas cinco años, Alejandro Sabella -ese que sintió en el corazón la muerte de Diego Maradona y que nunca volvió a salir- nos dejó la posibilidad de ser mejores, sin casarse con nadie, nomás que con la integridad. Se va un indispensable que deja el camino para ser mejores ya construido, el resto -como dijo su compañero Miguel Russo- son decisiones y están ahí, delante nuestro, delante de cualquier resultado.

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