lunes 06 de julio de 2020

Italia 1990

A 30 años del vuelo del Pájaro: Maradona frotó la lámpara y Caniggia hizo posible un triunfo increíble

Por Mariano Quadrana

24 de junio de 2020 · 14:01 hs.

No cabe duda que un Argentina-Brasil es un partido especial para cualquier futbolista, y si se da en una Copa del Mundo tiene un sabor único. Cuatro veces se vieron las caras en citas mundialistas, y la Albiceleste solamente ganó en una ocasión. Hoy se cumplen tres décadas de esa victoria, la más increíble de todas.

Luego de avanzar a Octavos de Final con lo justo, entrando por la ventana, el cuadro deparó quizás al peor rival de todos para un equipo con dudas: Brasil, ganador del Grupo C con puntaje ideal. Eso sí, la Verdeamarelha llegaba con la obligación de sus nombres, de su buen juego y de veinte años sin levantar la Copa.

La Selección de Carlos Bilardo había logrado avanzar de fase a los tumbos, luego de una sorpresiva derrota por 1-0 ante Camerún, de un trabajado 2-0 para doblegar a la Unión Soviética y de un conveniente empate por 1-1 ante Rumania. El favorito era Brasil y en la cancha eso quedó claro, pero los partidos se ganan con goles…

 

TERRITORIO HOSTIL


Aquel domingo 24 de junio amaneció caluroso en Turín, en donde la Selección Argentina quería dar el golpe para seguir soñando con revalidar su título. Para Diego Armando Maradona como capitán era un partido todavía más especial que para sus compañeros: no solo debía luchar contra Brasil, sino también contra la gente y contra su tobillo.

El escenario elegido para aquel encuentro era el extinto Stadio Delle Alpi, ese que abrió paso al actual y moderno Juventus Stadium. Diego, que venía de revolucionar Italia llevando al estrellato al humilde Nápoli, se preparaba para ser más visitante que nunca en la cancha de su archirrival, quizás en el partido que más silbidos recibió en toda su carrera.

Para colmo de males el tobillo izquierdo del Diez, que había llegado sentido a ese Mundial, estaba ya casi destrozado. Inflamado como una pelota, en la previa del encuentro fue tema central en la preocupación de todos los medios periodísticos. Sin embargo Maradona lo tenía claro: nada lo iba a dejar afuera.

 

DIOS ES ARGENTINO


Ese encuentro fue un verdadero suplicio para el equipo del Doctor, sobre todo en la primera parte. Brasil fue ampliamente superior, y tuvo una gran cantidad de situaciones de gol. Sin embargo las dilapidó todas, un poco por la buena actuación de Sergio Goycochea, otro tanto por su floja puntería y también por algo de mala fortuna.

El descanso llegó con un sorprendente 0-0, que ni lo jugadores argentinos terminaban de creer. En la charla técnica, lo contaría el Narigón años más tarde, se mantuvo en silencio durante 14 minutos y solo utilizó el último instante para dar indicaciones: "Si quieren ganar, no se la den más a los de amarillo", fueron sus únicas palabras.

Durante los noventa minutos hubo tres ocasiones en las que el arco argentino tembló, pero pudo mantenerse en pie: en la primera parte un cabezazo de Dunga se estrelló en el palo derecho, mientras que en el complemento un centro cerrado de Careca pegó en el travesaño y, tras el rebote, un bombazo de Alemao se encontró con el palo izquierdo.

Todas las principales estadísticas de ese partido fueron favorables a la Selección de Brasil: tuvieron mayor posesión (61% a 39%), más remates al arco (13 a 6), más pases (350 a 217), mayor precisión (83,9% a 77,8%) e incluso más duelos individuales ganados (55% a 44%). Sin embargo, les faltó la más importante de todas.

 

EL MINUTO 35’


Luego de 80 minutos de partido la Selección Argentina se encontraba mejor dispuesta en el terreno, ante un rival cansado y frustrado por no poder romper el cero, y a los 35 minutos de la segunda parte llegaría la jugada que definiría el partido entre el genio del fútbol mundial y el Hijo del Viento.

Diego Maradona recibió la pelota en el círculo central, todavía en campo argentino, y cuando Alemao le salió al cruce amagó con ir hacia la izquierda pero enfiló hacia el otro lado. Ya en terreno brasileño esquivó una patada de Dunga desde atrás, mantuvo el equilibrio y la pelota, y aceleró rumbo al área grande.

Tres hombres se interponían entre él y Taffarel de manera escalonada, pero el Diez consiguió lo imposible: en el preciso momento en el que Ricardo Rocha le salió al cruce pudo enhebrar la pelota entre las piernas de Galvao con un toque de derecha, para aprovechar una furiosa diagonal de Claudio Caniggia, el Pájaro de Henderson, y dejarlo de frente al arco.

¡Caniggia, ahora o nunca!”, suplicaría en ese momento Marcelo Araujo en su relato, y el delantero no lo defraudaría: cara a cara frente al arquero pensó en pegarle, pero vio el espacio y decidió tocarla hacia afuera. Así lo desparramó hacia la izquierda, y con Diego todavía arrodillado expectante, definió con el arco vacío para que delire toda la Argentina.

 

SÍNTESIS


ARGENTINA (1): Sergio GOYCOCHEA; Pedro MONZÓN, Juan SIMÓN y Oscar RUGGERI; José BASUALDO, Pedro TROGLIO, Ricardo GIUSTI, Julio OLARTICOECHEA y Jorge BURRUCHAGA; Claudio CANIGGIA y Diego MARADONA. DT: Carlos BILARDO.

BRASIL (0): TAFFAREL; RICARDO ROCHA, MAURO GALVAO y RICARDO GOMES; JORGINHO, DUNGA, ALEMAO y BRANCO; MÜLLER, CARECA y VALDO. DT: SEBASTIAO LAZARONI.

GOL: ST: 35’ Caniggia (A).

CAMBIOS: ST: 16’ Gabriel CALDERÓN x Troglio (A), y 39’ SILAS x Galvao y RENATO GAUCHO x Alemao (B).

CANCHA: Stadio Delle Alpi (Turín).

ÁRBITRO: Joel QUINIOU (Francia).

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