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Abril de 2020
CIELOSPORTS » Coronavirus - Gimnasia - Estudiantes - Informes - Fútbol » 18-03-2020

Pandemia y fútbol argentino, un siglo después: de la Gripe Española al Coronavirus

El fútbol decidió parar la pelota, en medio de una alarma global. Hace prácticamente un siglo sucedió algo similar, aunque en ese caso el contexto y la letalidad del virus ocasionaron una de las peores pandemias de las que hay registro, sin comparación posible con la actualidad. ¿Qué sucedió en Argentina? ¿Qué pasó con el fútbol?

La pandemia de Coronavirus que vive hoy el planeta Tierra movilizó a todos, y el deporte no fue excepción. El fútbol fue suspendido en Argentina, como en todo el mundo, algo que ni la devastadora gripe que tuvo lugar hace un siglo había podido conseguir.

Durante el último siglo el mundo vivió cuatro grandes pandemias, uno en 1918 con la mencionada Gripe Española, otra en 1957 con la Gripe Asiática, una más en 1968 con la Gripe de Hong Kong y finalmente la última en 2009 con la recordada Gripe A.

No cabe duda que la más letal de esas cuatro fue aquella que ocurrió hace poco más de cien años. En nuestro país estalló entre 1918 y 1919, pero en el mundo comenzó varios meses antes. A nivel global se estima que generó entre 25 y 50 millones de muertes.

La situación hoy, está claro, se encuentra lejos de esas cifras. Las medidas de seguridad, las vacunas y los sistemas de salud modernos posibilitan que la virulencia de cualquier brote pueda ser mitigada a gran escala. Hoy, además, hay mayor conciencia de los riesgos.

 

LOS INICIOS DEL BROTE


La Gripe Española surgió a la sombra mediática de la Primera Guerra, con las principales potencias abocadas de lleno al final de la misma.  Sin cuarentenas ni planificaciones, la gran mayoría de los países subestimaron la situación hasta que resultó incontrolable.

Curiosamente no surgió en España, sino que se llama así porque la primera en comenzar a informar al respecto fue justamente la prensa española, al no ser parte del conflicto bélico. Se estima que los brotes iniciales se dieron en Estados Unidos y desde allí se propagaron hacia Europa.

Los primeros casos masivos de la epidemia comenzaron a verse a fines de 1917, y entre marzo y agosto de 1918 comenzó volverse un fenómeno global. Justamente la guerra fue un factor clave en su propagación a lo largo y a lo ancho del planeta.

Dos oleadas tuvo el brote ya en Europa, donde se nutrió de las pésimas condiciones sanitarias propias de un continente en guerra. La primera se desarrolló en mayo y afectó mayormente a los principales centros urbanos, y la segunda, a fin de año, atacó los espacios rurales.

 

LA LLEGADA A ARGENTINA


Fue a mediados de 1918 que los medios nacionales comenzaron a divulgar noticias sobre lo que estaba sucediendo en España. Si bien había confianza en que la gripe no llegaría del otro lado del globo, la escalada de la enfermedad terminó siendo incontenible.

El rol de los inmigrantes europeos que arribaban a Argentina escapando de la miseria fue fundamental, aunque se cree los primeros casos del virus en el continente se dieron en Brasil, en la ciudad de Recife, por un contingente de marineros provenientes de Dakar.

En octubre de 1918 la pandemia se instaló finalmente en Argentina, en donde también tuvo dos oleadas: la afectó a región central y generó cerca de 2.300 muertes. La segunda fue meses después, en el invierno de 1919, y devastó en especial al norte, con más de 12 mil fallecidos.

La puerta de ingreso principal para el virus fue lógicamente el puerto de Buenos Aires, y desde allí se expandió al resto del país. La primera oleada, por el momento del año en el que se desarrolló, fue relativamente benigna. La segunda, en cambio, aumentó su letalidad.

 

LAS MEDIDAS DE AYER


La confianza le abrió paso rápidamente a la paranoia, tanto en la opinión pública porteña como en los medios de comunicación, y por eso el Estado se decidió a actuar. Ninguna de las medidas que tomó consiguió evitar la segunda ola del año siguiente en zonas más carenciadas.

El 26 de octubre, en medio de una alarma cada vez más grande, el Gobierno ordenó la limpieza del Riachuelo, y dispuso que se sometiera a examen a quienes arribaban en barco desde Europa. Además quienes llegaran con síntomas serían internados en la isla Martín García.

Por su parte, como sucede hoy, se aconsejó evitar las reuniones en lugares cerrados, y se dispuso el cierre de escuelas en todo el país y la clausura de los principales lugares de diversión con aglomeración de gente como cines, teatros y circos.

Curiosamente en aquella oportunidad el fútbol, que todavía estaba a doce años de convertirse en un actividad profesional, no se detuvo por ser una actividad al aire libre. En medio de la expansión del virus, la pelota siguió rodando con “normalidad”.

 

EL FÚTBOL SIGUIÓ SU CURSO


El curso del campeonato de 1918 no se vio afectado más allá de la llegada de la Gripe Española. Racing consiguió su sexto título de manera consecutiva por amplia diferencia, en un certamen que finalizó sin inconvenientes el 17 de noviembre.

Más allá de que a la competición le jugó a favor el hecho de que la explosión de la enfermedad se diera en la etapa final de la competición, 22 partidos fueron programados entre octubre y noviembre por el certamen de Primera División, y todos se disputaron sin suspensiones.

En la Copa de Honor se consagró Independiente ante Platense (1-0) en la Final el 1 de ese mismo mes, y en la Copa Competencia festejó Porteño ante River (2-1) dos días más tarde. En ambos casos las Semifinales se disputaron en el mes de octubre.

Por su parte en diciembre ambos equipos, Independiente y Porteño, caerían en las finales internacionales de cada competición ante los campeones de Uruguay, frente a Peñarol (0-4) y Montevideo Wanderers (1-2) respectivamente.

En la segunda oleada de la gripe, en cambio, sí se vivió una etapa de crisis en la vieja AFA, pero lo irónico es que nada tuvo que ver con la pandemia: a mediados de 1919, con el torneo ya en marcha, una disputa interna generó una escisión por la cual se creó una liga paralela.

13 de los 19 participantes abandonaron la Asociación Argentina de Football y fundaron la disidente Asociación Amateurs de Football. De un lado Boca, Huracán y Estudiantes; del otro, Racing, River, Independiente, San Lorenzo y Gimnasia. Recién en 1926 se volvieron a unificar.

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