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Noviembre de 2019
CIELOSPORTS » Vuelta a 1 y 57 - Estudiantes » 09-11-2019

Estudiantes en UNO: reviví la reconstrucción del estadio

La nostalgia de miles y miles de hinchas de Estudiantes se empezó a transformar en felicidad desde el día que Juan Sebastián Verón anunció la fecha del regreso al estadio de UNO. Ese día llegó y en CIELOSPORTS.COM repasamos la obra que llevó más de 14 años de desarrollo, luchas y que costó 45 millones de dólares.

Hablar de 1 y 55, es hablar indefectiblemente sobre la cancha de Estudiantes, es decir, de una parte muy importante de la historia del club y de la ciudad de La Plata. Los aniversarios de la construcción del estadio de UNO quedaron solo en el calendario ya que hoy reabrirá sus puertas.

 

El 28 de agosto de 2005 el equipo Albirrojo jugó su último encuentro en el Estadio Jorge Luis Hirschi, para luego comenzar un largo camino de espinas en relación a las obras que le permitirán en días volver a jugar en su casa. De aquel día hasta hoy debió peregrinar por varias canchas ajenas.

 

Lo que en principio pretendió ser una remodelación, se transformó en una remodelación que tuvo su inicio con la demolición en el año 2007. Luego vinieron diferentes luchas, la posibilidad de que el León se mude a Ensenada y la revisión de un proyecto que finalmente gracias al aporte de diferentes gestiones y financiamiento externo se convirtió en una realidad.

 

 

 

Dos fueron los proyectos que se materializaron en el camino a lo largo de estos 14 años: el primero viene de la gestión de Eduardo Abadie con Enrique Lombardi como arquitecto, que luego siguió cuando asumió Quique, y el segundo data de la gestión de Juan Sebastián Verón.

 

“Tierra de Campeones” fue el nombre que recibió el estadio original, pensando 1 y 57 a través de la actividad futbolística. El proyecto modificado recuperó el nombre original, “Jorge Luis Hirschi”, y apuntó a un estadio multiuso: que sea polideportivo y tenga zonas comerciales.

 

Varias fueron las posibles fechas de regreso estimado. Con Abadie se habló de 2010, con Lombardi de 2014 y en el inicio de la gestión de la Bruja, de 2017 y 2018. Finalmente hoy llegó el día.

 

 

LA MEJOR DESPEDIDA:


Nadie lo supo ese 28 de agosto de 2005 en el que Estudiantes le ganó a Gimnasia por 1 a 0, rompiendo por última vez la paridad en el historial entre ambos. Aquella jornada finalmente fue testigo del último partido en el estadio de madera.

 

Ese día el Pincha llegaba con el orgullo herido luego de la goleada por 4 a 1 sufrida dos meses atrás en el Bosque, con sed de revancha, además, pensando en volver a pasar al frente en un mano a mano que por entonces tenía 44 triunfos por lado en el Profesionalismo.

 

 

Ese Clásico 138 no se caracterizó precisamente por su buen juego: fue un partido en el que ambos priorizaron más el sacrificio que la pelota, y se terminó definiendo en los detalles. A los 4 minutos del segundo tiempo el León lo tuvo y no perdonó.

 

Luego de un centro bajo de Mariano Pavone el que apareció fue José Luis Calderón, un nombre histórico para el Pincha en las últimas décadas, anotando su nombre una vez más en la historia de 1 y 57 al generar el último grito y la última gran explosión en esas tribunas.

 

 

FICHA DEL PARTIDO:


FORMACIONES:

ESTUDIANTES (1): Martín Herrera; Carlos Arano, Fernando Ortiz, Agustín Alayes y Marcos Angeleri; Rodrigo Braña, Adrián Bastía y Horacio Cardozo; Marcelo Carrusca; José Luis Calderón y Mariano Pavone. DT: Jorge Burruchaga.

 

GIMNASIA (0): Carlos Navarro Montoya; Ariel Franco, Jorge San Esteban y Marcelo Goux; Nicolás Cabrera, Matías Escobar, Elvio Fredrich y Lucas Licht; Lucas Lobos; Gonzalo Vargas y Alejandro Delorte. DT: Pedro Troglio.

 

GOL: ST: 4: José Luis Calderón (E).

 

CAMBIOS: ST: 17’ Sergio Valenti x Delorte (G), 20’ Juan Casado x Vargas (G), 24’ Esteban González x Fredrich (G), 28’ José Sosa x Carrusca (G), 29’ Carlos Araujo x Braña (G) y 34’ José Chatruc x Calderón (E).

 

ESTADIO: Jorge Luis Hirschi.

 

ÁRBITRO: Héctor Baldassi.

 

 

EL DOLOROSO ADIÓS:


A comienzos del mes de septiembre de 2005 el Municipio comandado en ese entonces por Julio Alak prohibió la realización de espectáculos deportivos en 1 y 57, luego del accidente protagonizado en el Clásico del día 28, en el que una mujer cayó al romperse un tablón.

 

Ese episodio solamente adelantó lo que era ya la crónica de una muerte anunciada: en ese mismo mes de agosto el Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires había anunciado que a partir del 1 de enero de 2006 ningún club de Primera podría jugar en canchas de madera.

 

La disputa no era nueva para ese entonces, sino que venía de larga data: desde comienzos de siglo se sabía que la FIFA iba a ponerse firme para impedir la utilización de estadios de madera, y en el Pincha trabajaban desde 2001 en la idea de la remodelación, al frenarse la construcción del Único.

 

 

En aquel entonces, bajo la presidencia de Guillermo Cicchetti, se llegó a afirmar que con los casi 5 millones de dólares que recibirían por la venta de Luciano Galletti al Zaragoza se iba a poder realizar la renovación. Sin embargo, en 2002, el club entró en litigio con la Municipalidad.

 

Después de la suspensión de su cancha el Pincha debió hacer las veces de local en el Estadio de Gimnasia, y a partir de 2006 la historia es harto conocida, ya que inició su largo peregrinar por el Centenario de Quilmes y, una vez que estuvo terminado, por el Ciudad de La Plata.

 

Finalmente, luego de un sinfín de idas y venidas, el 27 de junio de 2007 el club emprendió la demolición del viejo Jorge Luis Hirschi. Meses atrás el Estadio había abierto sus puertas por última vez, para que los hinchas pudieran llevarse una última foto como recuerdo.

 

 

¿QUÉ PASÓ HASTA HOY?:


En septiembre de 2006, durante el mandato de Eduardo Abadie, Estudiantes firmo un acta con las autoridades platenses para construir la nueva cancha, aunque el acuerdo recién se ratificó en julio de 2008 con Pablo Bruera como intendente. Allí, finalmente, retomaron las obras.

 

Para entonces la única estructura establecida en el predio correspondía a la Tribuna de calle 55, que se había empezado a construir durante la gestión de Julio Alegre, todavía con la cancha vieja en pie. Durante el mandato de Abadie finalmente se terminó de emplazar la cabecera local.

 

En 2008 Rubén Filipas asumió como presidente Albirrojo, en una gestión muy exitosa desde lo deportivo, con un título local y uno internacional. En lo relativo al estadio se pudo construir la Tribuna de 115, y se comenzó a pensar también en la cabecera visitante hacia calle 57.

 

 

Para 2011 quien agarró el mando fue Enrique Lombardi, con el Estadio como bandera: había sido el arquitecto del proyecto original de “Tierra de Campeones”, y ahora asumía con la intención de terminar la obra. Con él el Estadio avanzó como nunca antes, ayudado por el contexto político.

 

Durante la gestión de Quique se trabajó en la parte inferior de las cabeceras, se emplazó la Tribuna de 57 y se inició la construcción de los palcos sobre Avenida 1. Ya en época de campaña, en busca de la reelección, se colocó el campo y las butacas cuando todavía faltaba todo lo demás.

 

Finalmente con la asunción de Juan Sebastián Verón en 2014 el Estadio entró en la etapa final de la obra, en la que, con la estructura principal ya establecida, se comenzó a trabajar en toda la construcción interior del Estadio: vestuarios, baños, áreas de servicios, etc.

 

 

 

LOS PALOS EN LA RUEDA


 

Que las obras hayan tomado más de una década no tuvo que ver solo con cuestiones económicas, sino también con varias desavenencias políticas en las que entraron en juego varios actores que retrasaron su consecución. Tres puntos centrales pueden verse dentro de esas demoras.

 

El primer tramo de las obras se vio marcado sin dudas por la tensa relación entre el club y el intendente platense Julio Alak, quien permaneció en el cargo de 1991 a 2007. Su gestión fue una férrea opositora a la construcción de 1 y 57, que prácticamente no avanzó en esos años.

 

Ambas partes estuvieron en litigio desde comienzos de siglo y hasta 2006, con órdenes judiciales que constantemente fueron frenando los trabajos. Uno de los puntos centrales era el tipo de construcción: el Pincha quería una estructura premoldeada, y el Municipio, tablones de cemento.

 

 

En 2007 Alak dejó la intendencia luego de 16 años y asumió Pablo Bruera con promesas de cambio, pero allí creció el segundo escollo: las medidas cautelares de las ONG medioambientales. Si bien habían sido un problema en años pasados, cuando hubo luz verde volvieron a frenar todo.

 

Detrás de todo esto había un problema de fondo, que era que el Pincha no era dueño del espacio. La solución llegó el 29 de junio de 2011, con la firma del convenio por la cesión de tierras, una lucha de años de Estudiantes y de Gimnasia, por parte del entonces Gobernador Daniel Scioli.

 

Con todos los papeles en regla y sin impedimentos políticos de importancia el Pincha se abocó a la construcción de su anhelado estadio, pero allí entraron a tallar otro tipo de problemas, relacionados con la financiación para hacerse cargo de tamaña construcción.

 

 

LO QUE DICE LA BILLETERA


 

En busca de dinero en 2013 se instrumentó la campaña “Socio León”, a través de la cual los socios podían aportar un monto fijo en tres categorías: León “del Mundo”, “de América” y “de la Patria”. El 18 de septiembre se firmó el fideicomiso con el Banco Nación para administrar esos fondos.

 

Un mes más tarde, en la Asamblea del 19 de octubre, los socios aprobaron la venta de 25 lotes recuperados en el predio de City Bell, que se encontraban en desuso. No obstante ese proyecto nunca llegó a materializarse, y el club fue dando pasos pequeños siempre con recursos propios.

 

Con la asunción de la Bruja el Pincha apuntó todos sus cañones a terminar la obra, pero ante la falta de dinero con el cual financiarla, a fines de 2017 se optó por recurrir a un préstamo. Los socios volvieron a dar el visto bueno en Asamblea el 5 de agosto del año pasado.

 

 

Inicialmente iba a ser un crédito de 12 millones de dólares a través de la firma china Gold Max, con una hipoteca sobre la Sede. Sin embargo todo se retrasó y el club optó por otro rumbo: el lunes 6 de agosto del año pasado cerró con el Banco Itaú por 5 millones, sin el inmueble como garantía.

 

La realidad hoy por hoy marca, según confirmó el Vice Martín Gorostegui en CIELOSPORTS, que la construcción total del Estadio le terminó costando al club 45 millones de dólares. Esta valuación, es preciso señalar, no puede pasarse a pesos: porque detrás hay 14 años de devaluación. Peso más o peso menos, la historia le resultó muy costosa pero la satisfacción del regreso se verá hoy.

 

 

 

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