sábado 8 de enero de 2022
Silva exclusivo en FM Cielo

Los dos polos del Tanque: el fastidio con Riquelme y el elogio a Ortega

A los 37 años, Santiago Silva hace un repaso de su carrera y son varios los clubes en los que ha estado gritando goles, con diferentes colores y por diversos países. En diálogo con Tiempo de Fútbol hizo un repaso por su carrera, hablando de su paso de Banfield a Lanús, y su relación con Riquelme y el Burrito Ortega. 

El Tanque, con varios traspasos en su carrera explicó: “Al principio cuando era chico me tocó ir de un lado para el otro, con muchas expectativas y muy poca experiencia. Los representantes buscan su mejoría, no la del jugador, pero siempre sume experiencias buenas y malas. Me tocó lograr cosas importantes, soy un agradecido al fútbol y a las instituciones donde me tocó estar. Me mantengo con las mismas ganas que cuando tenía 25 años”.

De Argentina son ocho los clubes que lo tuvieron en su plantel, pero el más recordado es su paso por el clásico del sur. El uruguayo remarcó que hoy “se hace difícil por lo que es la sociedad, pero a mí me tocó ir a Vélez, me fui a Banfield donde tuve un año muy lindo con una estrella y después volver a Vélez y volver a salir campeón. La rivalidad de Banfield y Lanús, cuando me llamó Guillermo me preguntó si me molestaba jugar ahí. Yo a Banfield le tengo un cariño enorme, pero es laburo”.

Es groso jugar en Boca, es hermoso. Es hermoso estar en la Bombonera, pero tenes que ser 500% profesional, porque vas al kiosco y te está mirando todo el mundo. Hay veces que no podes salir al shopping porque donde hay mucha gente la pasas mal. Después de mi salida cambiaron las cosas, volvió Bianchi, Román, yo esperaba un equipo que me quiera”, dijo sobre su experiencia en el Xeneize.

La relación con Riquelme, no fue lo mejor de su carrera: “En aquel momento Román había hecho algunas declaraciones que no fueron afortunadas, en el sentido que él tenía que escuchar que Somoza o Silva eran capitanes en Boca. Él estando afuera, vacío como había dicho, de repente se llenó a los dos meses y volvió. No soy nadie para perdonar nada, volvió y fueron cambios muy rotundos. Si soy dueño de mi casa trataría bien a las personas, pero no significa que sea mi casa y haga las cosas que se me cante el culo”.

Por otro lado, con Ortega “para nada. El Burrito es muy relajado, estaba todo el día contento, tenía sus problemas pero entrenaba como un animal, cuando iba.  Una clase de persona humilde, siempre hablando con los más chicos. Si hoy los pibes captarían más de los más grandes, positivamente, sería mucho más rápido el proceso de los chicos. Hay que aceptar que vivimos en otra sociedad".

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