lunes 8 de agosto de 2022
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Flandria, 'el Equipo de la Fábrica': su cuna flamenca, el otro Don Julio y el Peronismo antes de Perón

Conocé la peculiar historia de Flandria, el rival de Gimnasia en Copa Argentina, que tiene un vínculo singular con su localidad y con su fundador.

Mariano Quadrana

Por Mariano Quadrana

El fútbol argentino está cargado de historias que van más allá de la pelota y trascienden el deporte. Un caso entre tantos es el del Club Social y Deportivo Flandria, el próximo rival de Gimnasia en la Copa Argentina, que cuenta con un pasado singular que se amalgama con el de una localidad y una empresa, pero por sobre todo tiene su génesis en un nombre propio.

La localidad en cuestión es José María Jáuregui, un pueblo ubicado a casi 80 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires. La empresa es la Algodonera Flandria, que rigió el día a día de cada uno de sus habitantes durante varias décadas. Y quien hizo que todo eso fuera posible fue el belga Jules Steverlynck, ‘Don Julio’ para la memoria colectiva del lugar.

Hablar de ‘Don Julio’ en Argentina parece casi una referencia inequívoca a Julio Humberto Grondona, pero en este caso la historia pasa muy lejos de la ferretería de Avellaneda y del edificio de calle Viamonte. Varias décadas antes de su irrupción en la escena pública, ese apodo sencillo fue sinónimo de un empresario diferente a todos los de su época.

Etablissements Steverlynck fue una empresa familiar creada por Alfred Steverlynck en Bélgica alrededor del 1880, que a comienzos de la década del 20’ desembarcó en Argentina con el inicio de las políticas de industrialización por sustitución de importaciones. Jules, uno de sus hijos, fue designado por su padre para liderar la filial.

El otro ‘Don Julio’: ¿Quién fue Jules Steverlynck?

Nacido en 1895 en la localidad belga de Courtrai, en 1924 llegó al país y puso la piedra fundacional para la Algodonera Sudamericana Flandria S.A. en la localidad de Valentín Alsina, en el partido de Lanús, pero finalmente en 1928 se radicó en el lugar en el que escribiría su historia: el pequeño pueblo rural de José María Jáuregui.

Por entonces aquel paraje contaba con poco más que un molino y una estación de ferrocarril. Allí Steverlynck adquirió 28 hectáreas junto al Río Luján y comenzó a proyectar una pequeña usina hidroeléctrica, con la cual proveer de energía a su fábrica. La expansión de la empresa fue meteórica y en poco tiempo pasó de 45 empleados a merodear los 3.000 trabajadores.

Luego de incorporar una tintorería y una hilandería en el transcurso de la década siguiente, en 1941 Steverlynck fundó también Lineras Bonaerenses S.A., expandiéndose al lino, un material que conocía bien por el trabajo de su familia en Europa. Finalmente en 1947 sumó Fabril Lineras S.A., para fabricar tejidos de fibras mezcladas con materiales sintéticos.

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El monumento a Jules Steverlynck en la Plaza Flandria (Fotos: mispueblosqueridos.blogspot.com).

El monumento a Jules Steverlynck en la Plaza Flandria (Fotos: mispueblosqueridos.blogspot.com).

Villa Flandria: la búsqueda de una identidad colectiva

Hablar del Reino de Bélgica en el Siglo XIX, luego de su independencia de Francia primero y de los Países Bajos después, es hacerlo sobre una nación con conflictos de identidad. Fruto de ese contexto, Steverlynck consideraba que el sentido de pertenencia era algo fundamental y por eso trabajó en pos de que sus empleados se sintieran parte de La Flandria.

Aprovechando el auge inmigratorio, la algodonera le abrió las puertas a un gran núcleo de trabajadores europeos que habían dejado sus raíces y encontraron allí mucho más que un empleo. Su proyecto trascendió la dimensión productiva e involucró el desarrollo de la fábrica, del pueblo y de sus trabajadores como parte de una unidad. No fue casualidad que, por aquel entonces, la localidad de Jáuregui se hiciese conocida como Villa Flandria.

En poco tiempo se edificaron dos instituciones educativas, una clínica, dos templos religiosos, una biblioteca pública, una oficina de correo y el Círculo Criollo Martín Fierro, siempre en terrenos cedidos por el empresario. Además se constituyó una banda musical, Rerum Novarum, que al día de hoy continúa vigente, y se fundaron otros cuatro clubes además de Flandria: Náutico El Timón, Club Defensores, Club Ciclista El Pedal y Club San Luis Gonzaga.

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La Algodonera Flandria en épocas de su mayor esplendor en Argentina (Foto: Elcivismo.com.ar).

La Algodonera Flandria en épocas de su mayor esplendor en Argentina (Foto: Elcivismo.com.ar).

Villa Flandria y “el peronismo antes de Perón”

En 1948 ‘Don Julio’ fue convocado por Eva Perón por un conflicto sindical que se resolvió sin mayores inconvenientes. “Don Julio, hay una sola cosa que el General y yo no podemos perdonarle. Y es que usted hizo peronismo antes que Perón”. Esas fueron las palabras de Evita para el empresario al momento de la despedida, según consigna el periodista Fernando Soriano en uno de sus libros.

Además de colaborar con la construcción de los principales edificios de la vida pública del pueblo, Steverlynck posibilitó el desarrollo de cooperativas obreras, sociedades de fomento y varios comercios. Sin embargo lo que lo hizo verdaderamente revolucionario para su época y generó las palabras de la primera dama no fue nada de todo eso sino su política laboral.

Años antes de que Juan Domingo Perón ascendiese al poder, la Fábrica enarboló la bandera de una serie de derechos sociales por entonces inéditos: ocho horas de trabajo, vacaciones pagas, licencia por casamiento, etc. Del mismo modo les ofrecía a sus empleados la posibilidad de acceder a una vivienda propia y contaba con sueldos por encima de la media.

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De Bélgica a Argentina: una bandera que muestra la huella que dejó 'Don Julio' en Jáuregui y en el Club Flandria (Foto: Agencia Paco Urondo).

De Bélgica a Argentina: una bandera que muestra la huella que dejó 'Don Julio' en Jáuregui y en el Club Flandria (Foto: Agencia Paco Urondo).

La muerte de ‘Don Julio’ y el ocaso de La Flandria

Después de cinco décadas al frente de la fábrica y del pueblo, Jules Steverlynck falleció los 80 años de edad en noviembre de 1975 y su emporio se dividió entre sus 16 hijos. Desde la dictadura en adelante la compañía vivió un período de declive que desembocó en su inevitable disolución. El Menemismo terminaría marcando el punto final de una era.

En 1989 la Algodonera Flandria entró en convocatoria de acreedores, luego de dos inundaciones que condicionaron su capacidad productiva, y finalmente en 1996 cerró sus puertas de manera definitiva, acorralada por las políticas del Menemismo. Sus instalaciones quedaron abandonadas hasta 2001, cuando fueron adquiridas por la empresa Algoselan y reconvertidas en el actual Parque Industrial Villa Flandria.

Hoy por hoy el espacio cuenta con un total de 21 empresas de diversos rubros (alimentos, textiles, químicos, electrónica, etc.) funcionando de manera cotidiana en el corazón de lo que supo ser la algodonera. Además, a algunas cuadras de distancia, se inauguró un segundo polo denominado Parque Industrial y Logístico Villa Flandria II.

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El Parque Industrial Villa Flandria se constituyó en las instalaciones que dejó atrás la empresa de Steverlynck.

El Parque Industrial Villa Flandria se constituyó en las instalaciones que dejó atrás la empresa de Steverlynck.

Simbología flamenca: nombre, escudo y colores

Casi cincuenta años después de su partida las raíces de Jules Steverlynck siguen siendo una parte fundamental de la identidad de la localidad de Jáuregui y también del Club Flandria. Su pasado belga se entrelaza de manera ineludible con los principales rasgos representativos con los que cuenta el modesto equipo que hoy milita en la Primera Nacional.

El nombre heredado de la algodonera tiene que ver con la región en la que su creador nació, ya que Flandria significa Flandes en latín. Su estadio lleva el nombre de Carlos V y es quizás uno de los más curiosos del fútbol local. Se trata de una unión entre sus orígenes y los de la República Argentina: quien fuera Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico nació en Flandes y falleció en España.

Los colores tampoco son fruto de la casualidad, dado que el amarillo y el negro son justamente los dos tonos de la bandera flamenca. Claro que entre los dos se observa un marcado predominio del amarillo y eso también tiene una explicación: es el color que comparten las insignias de Flandes y Valonia, las dos grandes regiones belgas.

La excepción a la regla puede que sea el escudo original, cuya génesis es de pluma eslovaca: Josef Hronsky fue quien lo diseñó, al igual que las insignias de todas las instituciones del pueblo. Desde 2004, sin embargo, el club adoptó también como emblema el tradicional León flamenco para continuar honrando su pasado.

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La simbología flamenca en Flandria, el rival de Gimnasia en Copa Argentina.

La simbología flamenca en Flandria, el rival de Gimnasia en Copa Argentina.

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