Preso de sus palabras

¿Dónde quedó el amor de Tapia por Sampaoli?

Son pocos los que pueden resistir un archivo, y si no habría que preguntarle a Chiqui Tapia, que hace algo más de un año llenaba de flores a Sampaoli cuando buscaba su contratación. En ese momento, el máximo dirigente de la AFA era un devoto del técnico y pagó una fortuna para sacarlo del Sevilla. Hoy, la realidad es otra.

Las declaraciones lo dejaban en evidencia, el mismo presidente de la Asociación del Fútbol Argentino reconocía que Jorge Sampaoli era el “mejor técnico del fútbol Mundial”. Ya una vez que tenía todo arreglado, declaraba: “Los jugadores necesitaban alguien del carácter de él”.

El contrato en su momento lo ligaba por cinco años, y Sevilla se quedó con 1.5 millones de euros por la salida repentina del conductor. Parecía un capricho, que después con el diario del lunes se convirtió en una tortura para los dirigentes.

Hay algo cierto, Tapia a Jorge Sampaoli le dio todo lo que pidió, se rindió a sus pies y los resultados a pesar de que no fueron favorables, le jugaron en contra. Ese contrato hasta fines del mundial de Qatar quedó largo. Hay algo que a su vez le juega a favor al técnico, agarró la selección cuando nadie quería por el mal momento que transitaba.

Después de eso, no fue lo que esperaban todo color de rosa, fueron 15 partidos que dejaron sin trabajo al técnico. Cuatro de ellos fueron en el mundial de Rusia, en donde se despidió en octavos, y cuando pensaba que podía comenzar su proyecto, le frenaron el carro.

Idas y vueltas en su salida, Tapia no lo quería ver por Ezeiza y él solamente quería rescindir arreglando un número que le convenga. Finalmente, del amor al odio, y luego de eso al despido. ¿Cuánto quieren para irse? Fueron las palabras del Chiqui al abogado, borrando cualquier tipo de pensamiento que tenía antes sobre él.

El amor del presidente de AFA se terminó, y duró poco. Se llenó la boca hablando maravillas de quien había ganado la Copa América con Chile, para después romper su palabra y un contrato largo con un proyecto a cuestas. La culpa no es de los resultados, es de quien manejan el fútbol argentino.

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