Sarmiento de Junín se vuelve a alistar en la élite del fútbol argentino tal como lo hizo en las temporadas 81-82 y en el último período entre 2015 y 2017, esta vez de la mano de Mario Sciaqcua y desde las manos de su nuevo ídolo: Manuel Vicentini, que no sólo tajó un penal clave en la definición desde los 12 pasos, sino que fue absolutamente determinante para que el verde se sostenga en juego después de unos 45 minutos arrolladores de Estudiantes de Río Cuarto.
“San Vicentini”, lo bautizó la cuenta oficial al arquero que quedará inmortalizado en los corazones juninenses, ese mismo que espero hasta los 24 para irse de Boca (“de esa clase de clubes a veces no querés irte nunca”) y que en Sarmiento se formó a la sombra de apellidos como los de César Rigamonti, Emanuel Trípodi, Julio Chiarini, Javier Burrai y Fernando Pellegrino.
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El empate 1 a 1 en los noventa iniciales llevaron al partido a la definición desde los 12 pasos que terminó con una caravana interminable desde Córdoba hasta Junín donde los jugadores se reencontraron con la gente que fue a recibirlos pese a las restricciones sanitarias “El cemento es un carnaval”, se leía en una de las banderas gigantes del micro descapotable que llevó al plantel hasta su tierra natal.
Hoy Vicentini es símbolo, porque ese penal atajado, el último de la tanda, entró en la historia de Sarmiento. El arquero surgido de Boca no había podido adivinar ninguno de los remates anteriores: en el que adivinó se encontró con la gloria: “Son sensaciones encontradas. A varios se nos venía negando hace mucho y parecía que no era para nosotros, que iba a ser imposible. Encontrarnos perdiendo el partido y sacar los huevos para empatar y ganarlo en los penales me llena de orgullo”, explicó el arquero
En cuanto a la actuación en el segundo tiempo, donde el Verde tuvo una clara mejoría, Vicentini reconoció que hubo una charla clave en el entretiempo. “Había que salir a poner la cara y revertir esto. En el segundo tiempo quedó reflejado lo que es Sarmiento. Hace mucho se nos venía negando y merecido lo teníamos”, cerró el nuevo ídolo del Verde de Junín.
En la segunda parte se invirtieron los roles, y fue Sarmiento quien apretó a Estudiantes y estuvo cerca de ganarlo. Algunas buenas intervenciones de Luis Ardente (el arquero que luego fallaría en la ejecución de su penal) y malas definiciones se lo impdieron. fue, al cabo, un partidazo, coronado por dos expulsiones -una por lado- sobre el final: las de Lucas Suárez en Estudiantes (a los 36 minutos) y Maartín García en Sarmiento (un minuto después).
Dirigido por Mario Sciaqcua, el Verde de Junín sube por tercera vez a la máxima categoría, luego de un primer paso en las temporadas 1981 y 1982, y luego entre 2015 y 2017.



