La dirigencia de Gimnasia sintió las puteadas de los hinchas, el pasado sábado en el Bosque, cuando el equipo que dirige Sebastián Romero perdió ante Talleres, goleado por 3 a 0, en el debut de la Copa de la Liga Profesional, y en días activaron el mercado de pases como no lo habían hecho hasta el momento. En Santa Fe, se presentó Rodrigo Saravia.
El mediocampista uruguayo fue el primero, de tres negociaciones que mantuvieron los dirigentes en la última semana, y tras arribar el jueves, presentarse en Estancia Chica y entrenar, el viernes se sumó a la delegación que viajó para enfrentar a Colón.
En el segundo tiempo, cuando Gimnasia perdía 2 a 0 ante el Sabalero, Sebastián Romero lo llamó a Rodrigo Saravia, junto a Pablo De Blasis, y lo mandó a la cancha, en reemplazo de Agustín Bolivar.
En pocos minutos, el mediocampista uruguayo se hizo dueño del mediocampo, tomó la voz de mando, levantó el nivel del equipo, y fue la rueda de auxilio en su zona y en la última línea de juego.
Con un puñado de minutos jugados en Gimnasia, y tras 48 horas de haber firmado como refuerzo, Rodrigo Saravia dejó una grata impresión en el hincha y mandó un mensaje al plantel de cómo se debe jugar en este tipo de circunstancias, en la cual el plantel acumula nueve partidos sin poder ganar.
Lejos de estar a desgano y al trote, y fiel a la filosofía de juego charrúa, el mediocampista se caracterizó por la presión, la garra, el esfuerzo y se destacó como el mejor del equipo de Chirola Romero.



