Opinión

Estudiantes: el campeón apagado

En cinco meses, Estudiantes jugó 3 finales y consiguió 2 títulos, pero la foto del final le enciende una alarma a Domínguez. Por qué llegó exhausto al parate

Federico Bueno

Por Federico Bueno

Estudiantes cosechó en los últimos meses muchos elogios que empezaron a quedar viejos en la memoria de los hinchas. El reverdecer ganador del Cholo en el 2006, y el sentido de pertenencia acompañado de títulos de la mano de Sabella, constituyeron una época. Fueron 5 años en los que la institución se posicionó entre las más reconocidas a nivel nacional.

Aquellos momentos de alto protagonismo deportivo, fueron dando paso a otros objetivos, como la construcción del estadio, que si bien no lo privaron de participar en competencias internacionales, lo dejaron al margen de las definiciones.

Allí radica el incuestionable mérito de Eduardo Domínguezy su plantel, que en un puñado de meses consiguió disputar tres finales obteniendo dos títulos que marcaron registros pocas veces alcanzados a lo largo de la historia. Al punto que, con justicia, en la discusión futbolera Estudiantes entra con sobrados argumentos a la mesa de debate sobre quien es hoy el mejor equipo argentino.

O si en verdad no cuenta con el mejor entrenador del país. Es que, claro, los títulos estuvieron acompañados de una trasformación radical, de aquel piso en el que estaba con Balbo, al desarrollo de un estilo de juego propio, claramente distinguible, y ganador. Más aún, en los valores que se le asignan al DT, no puede faltar que sacó campeón a dos equipos distintos. Los dos con la misma camiseta roja y blanca. Pero dos equipos diferentes al fin.

El campeón de la Copa de la Liga ya no contó con Andújar, Godoy, Núñez, Corcho Rodríguez, Rollheiser ni Boselli, para subrayar un elemento poco señalado por la crítica general, y que magnifica la tarea del entrenador, que conoce mejor que nadie las dificultades de rearmar un equipo otra vez ganador, al que le sacan piezas tan importantes como las mencionadas.

Estudiantes: de la gloria a la preocupante imagen del final

Todos esos méritos son indiscutibles, pero están en el extremo opuesto de la pobre imagen que Estudiantes dejó en el final. Su eliminación en la Copa Libertadores está naturalmente maquillada por los títulos conseguidos, pero no dejó de ser un fiasco. Y los puntos bajos de rendimiento coquetean con los límites tolerables para un campeón. Llegó con la lengua afuera, pidiendo a gritos el receso, pero eso no lo exime de responsabilidades.

Frente a Sarmiento, pero también frente a Gremio y Huachipato en UNO, por citar otros ejemplos, el equipo mostró una faceta que nada tiene que ver con aquel Estudiantes ambicioso, competitivo, serio y arrollador. Por el contrario, se quedó solo con otros de sus valores: el orden, el natural trato prolijo de la pelota de jugadores de calidad probada, y lo sistemático de sus movimientos, pero que por sí solos, sin los otros atributos, lo transformaron en previsible, cadencioso, y por sobre todas las cosas un equipo narcisista.

Enamorado de sus virtudes. Se mira al espejo y se queda horas disfrutando de sí mismo. Es por definición un equipo que tiene una exagerada admiración de sus dotes o cualidades. Pero no patea al arco. En la tribuna lo llaman jugar sin arcos, o "tiki tiki". Y eso en Estudiantes es un pecado. Es, al menos, un límite a revisar, y que por otra parte, valió ya en más de una ocasión la severa crítica del DT.

Volver a ser y reinventarse cuanto antes, el objetivo del Estudiantes de Domínguez

Jugar finales en simultáneo con la disputa de la Copa Libertadores, le ha generado un desgaste mental (incluso mayor al físico) que sólo los jugadores saben hasta qué punto los llevó. Es una experiencia intransferible a otras tareas, y está probado que ese stress existe. No es cuento.

Pero el valor de los verdaderos campeones no radica únicamente en ganar, sino en seguir ganando. En dejar atrás un título para ir en la búsqueda de otro. La teoría del devenir: tesis-antítesis-síntesis, en donde la tarea es la preparación, la competencia, y el objetivo, ganar, debe transformarse inmediatamente en una nueva tesis. La diferencia escencial entre el equipo que gana, y el equipo ganador. Puede ser una buena meta para el receso...

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