martes 24 de noviembre de 2020

Exclusivo CIELOSPORTS

Cellay armó un club de cero en Andorra

Cristian Cellay habló desde Andorra.

La historia de Cristian Cellay que comenzó en Huracán, pasó por Boca y Estudiantes, tuvo un giro inesperado en el final.

Cristian Cellay como jugador supo salir campeón de América junto a Estudiantes en 2009 y subcampeón del mundo en diciembre de ese año, también fue compañero de Riquelme y defendió los colores de la Selección Argentina en 2011.

Sin embargo, su carrera avanzo, y luego de un paso por el fútbol de Chile y Ecuador, comenzó con un exótico desafío en el fútbol de Andorra, donde llegó en 2015 para jugar en el Unió Esportiva Sant Julià de la Primera División, luego paso al Unió Esportiva Engordany para terminar otra vez en el Sant Julià.

Allí, Cellay comenzó un nuevo camino como jugador tuvo lugar esta particular historia que relató en diálogo con CIELOSPORTS, y que en el último lapso lo tuvo como jugador y Director Deportivo del club con responsabilidades que lo excedían.

Teniendo en cuenta esto, comenzó relatando: No me imaginaba en estas funciones. No lo dudé, acepté el desafío y empecé a gestionar un club con 37 años de vida en los cuales no había peleado nada importante”.

A la hora de enumerar todo de lo que tuvo que hacerse cargo, Cellay detalló: Primero tuve que contratar al Cuerpo Técnico, empleados y jugadores. La cara visible de los clubes es el presidente y después los que integran la junta directiva son amigos y familiares. Traté de profesionalizar el club con pequeños detalles”.

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Pensando en el aspecto deportivo, analizó: Creo que el torneo lo perdimos nosotros porque perdimos puntos claves. Perdimos al final con el cual fue el campeón. El campeón entra a pre Champions y el segundo a pre Europa”.

Al referirse al por qué lo eligieron en el cargo, Cellay explicó:Me han elegido a mí porque vieron donde jugué y la trayectoria que tenía de profesionalismo. Además, yo me interioricé en profesionalizar el club y en gestionarlo. Confiaron en que podía hacer un buen trabajo”.

Por último, y luego de haber dado un paso al costado por motivos personales, Cellay completó diciendo: “Acá los clubes son particulares y peculiares. Hay muy poca gente trabajando. Son asociaciones sin fines de lucro. En lo económico no es atractivo, pero siempre hay alguien que, apuesta por el fútbol, el equipo, y ayuda”.

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