Sociedad
De Buenos Aires al mundo

Con tan solo 19 años se convirtió en la primera argentina en graduarse en la Ópera de Roma

A los 16 viajó a Europa para participar de una audición en la Ópera de Roma y hoy, con 19, se convirtió en la primera bailarina argentina egresada de esa prestigiosa escuela de danza

Martina Aita Tagle baila desde que tiene memoria. A los 2 años ya lo hacía jugando, de la mano de su madre, Victoria Campos, que también es bailarina clásica. Hoy con 19, se convirtió en la primera argentina que egresa en la prestigiosa Ópera de Roma

"Yo creo que la vida es muy impredecible y está llena de sorpresas. Una tal vez se imagina teniendo un determinado estilo de vida, pero luego pasan cosas que te llevan a cambiar de rumbo", explicó a Télam la joven bailarina que a los 16 años se mudó desde Buenos Aires a Roma para participar de una audición. 

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La graduación de la bailarina, que en los próximos meses podrá audicionar en los ballets de Europa, se dio una vez que la escuela de la Ópera de Roma retomó sus clases, que debieron ser interrumpidas por la pandemia de Coronavirus que paraliza al mundo

"Increiblemente logré graduarme a pesar de la pandemia. Aunque al principio no se creía posible, porque con el parate dejamos de ir a la escuela durante casi tres meses", recordó la bailarina.

Para poder volver a la actividad, la institución desplegó los protocolos sanitarios requeridos y obtuvo las autorizaciones para recibir a sus estudiantes de nuevo: "Nos fue posible volver y para nosotros, del octavo curso, rendir el examen final", aclaró Aita Tagle.

Martina comenzó a manifestar su pasión por la danza desde muy temprano, a los dos años bailaba junto con su madre, la bailarina clásica Victoria Campos, que fue su primera profesora de ballet; más tarde, comenzó a formarse en Ballet Estudio, fundado por la legendaria Olga Ferri; y de ahí, su talento la condujo a los 12 años a dar el examen de ingreso que la depositó en la carrera del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón (ISATC).

A muy temprana edad, Martina ya tenía claro que se dedicaría al ballet: “Pasó a los 9 años, cuando me di cuenta de que prefería ir a mi clase de danza antes de que ir a un cumpleaños; o comprarme mis zapatillas media puntas y puntas, en lugar de ropa o cosas que una niña de esa edad preferiría tener", rememoró.

En el ISATC, verdadera usina de artistas, tomó clases con Stella Maris Saladino, Néstor Asaff, Raquel Rossetti y Paula Argüelles, que fueron construyendo su destreza técnica e interpretativa, a partir de condiciones naturales y, sobre todo, mucho compromiso con la disciplina.

En 2017, la talentosa bailarina quiso ir por más y participó de una audición en la Ópera de Roma. Para ello y, debido a que el examen de admisión era presencial y no podía completarse virtualmente, como sucede en otras compañías; Martina viajó desde Buenos Aires a Roma con 16 años y algunas nociones muy básicas del idioma italiano: "A las candidatas de mi curso nos dividieron en dos grupos y nos examinaron primero durante una barra. Después de esos ejercicios, seleccionaron a las personas que pasarían al resto de las secuencias del centro", reconstruyó la bailarina.

Tras haber superado el examen, y luego de un periodo de prueba de dos semanas, durante el que participó de las clases con las alumnas internas de la escuela y con la maestra Ofelia González, retornó a Argentina a esperar el resultado, que llegó tiempo después: había sido admitida como alumna regular.

Ahora, siendo la primera argentina recibida en la prestigiosa escuela europea de danza y, luego de años de esfuerzo y persistencia, Martina podrá comenzar su carrera profesional con un futuro más que prometedor.

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