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FIESTAS BONAERENSES

Daireaux: el homenaje de un pueblo a las mujeres en zonas de frontera

El Festival de la Fortinera deroense surgió en 1981, en Daireaux, para promover un hecho poco conocido en la historia: la presencia de las mujeres en fortines.

Desde el viernes 14 hasta el domingo 16 de enero, el municipio de Daireaux llevará adelante la edición número 41 del “Festival de la Fortinera deroense”, en el parque Ingeniero Martín.

Daireaux es la cabecera del partido homónimo, localizada en el oeste de la provincia de Buenos Aires. Fue fundada por el emprendedor italiano Pablo Guglieri en el año 1910 y bautizada de tal forma por los hermanos ganaderos y agricultores franceses Emilio Daireaux y Godofredo Daireaux, personalidades cuya labor resultó clave para el desarrollo de la zona.

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Este fin de semana celebrará los valores de la mujer, inspirados en el rol que las fortineras llevaban a cabo. Los fuertes y fortines fueron en muchos lugares los primeros asentamientos del Estado Argentino y el antecedente de localidades bonaerenses y patagónicas, muchas de las cuales llevan sus mismos nombres.

El Festival de la Fortinera deroense surgió en 1981, a partir de un concurso de belleza con jóvenes mujeres de entre 16 y 22 años que desfilaban en traje de baño. “Desde sus inicios hasta la actualidad la fiesta fue espejo de los cambios sociales y culturales. Hoy dejó de ser un certamen de belleza, los criterios de elección son el arraigo, las labores comunitarias, los valores humanos y otras características de la personalidad de la mujer”, detalló Fabián Sierra, director de Turismo municipal.

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Llega el 41° Festival de la Fortinera Deroense: el homenaje de un pueblo a las mujeres en zonas de frontera en Daireaux

Llega el 41° Festival de la Fortinera Deroense: el homenaje de un pueblo a las mujeres en zonas de frontera en Daireaux

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Llega el 41° Festival de la Fortinera Deroense: el homenaje de un pueblo a las mujeres en zonas de frontera

Llega el 41° Festival de la Fortinera Deroense: el homenaje de un pueblo a las mujeres en zonas de frontera

Con un considerable cambio de perspectiva, para homenajear a las fortineras deroenses, las postulantes en esta celebración son sugeridas por instituciones sin fines de lucro. A diferencia de los concursos superficiales, en esta ocasión no hay obligación de subir al escenario y la franja etaria para las postulaciones es a partir de los 18 años y sin límite de edad.

Durante el evento habrá diferentes espectáculos artísticos. El viernes tocarán Campedrinos y el dúo integrado por Roberto y “Cuti” Carabajal. El sábado 15 de enero, el Festival de la Fortinera deroense recibirá a Grupo Folclórico Peñi-Huén, Brisa Luengo & su Banda en Fuga, la música ciudadana de Marcos Tamborenea, Alex Freidig, Suyán, El Reja y un imperdible cierre con Chano.

Durante el domingo 16 de enero, última jornada del Festival de la Fortinera deroense, actuarán Huellas de Tradición, “Los Amigos”, Mariela Mansilla, Los Escandaleros, se llevará a cabo la Elección de la Fortinera y cerrarán el festival Cruzando el charco y Estelares.

El Festival de la Fortinera deroense promete un fin de semana de viaje por las historias y las tradiciones de los pueblos bonaerenses. Además los visitantes podrán recorrer el paseo de los artesanos y degustar delicias en el patio de comidas.

Y cierto que comprende un verdadero viaje por las historias de los pueblos bonaerenses ya que hecho poco conocido en la historia de las fronteras es la presencia de las mujeres en los fortines. El ejército las llevaba consigo, al igual que ocurría con otras expediciones civiles o militares. El rol de las mujeres que durante el siglo XIX habitaron en los fortines fue tan importante como olvidado, al menos hasta hace un tiempo.

Para aquellos sitios, la presencia de las mujeres era imprescindible. Autoras como María Cristina Ockier, han podido investigar a fondo sobre tal contexto y acabaron por entender que parte de su participación en dichos ámbitos tenía que ver con políticas represivas que existían tanto para hombres como mujeres que no cumplieran lo que para aquel entonces se entendía como su rol como ciudadanos/as. Al igual que los varones, podían ser castigadas por “vagas” o por ser mujeres de “vida pública”, y como consecuencia, ser enviadas a la frontera.

Para algunas otras, la "suerte" venía adosada al deber ser y/o dependencia por ser esposas: "¿Qué podía hacer una mujer de la campaña que quedaba sola a su suerte cuando su marido era enviado a la frontera? Dado los escasos recursos de los que disponían, formar parte del regimiento era su mejor opción", concluía Ockier en el texto "Fortineras, mujeres en las fronteras. Ejércitos, guerras y género en el siglo XIX".

Según los escasos relatos de época o registros que bien han sabido trascender, muchas de esas mujeres provenían de distintas regiones del país, eran blancas, mulatas o de tribus de pueblos originarios. Algunas fueron llevadas a los fortines a la fuerza, otras iban junto a sus compañeros a ocupar esos lugares. Las fortineras, así como se las ha conocido, cocinaban, arreaban caballos, atendían partos, curaban enfermos y peleaban en las milicias al lado de los hombres.

En ocasiones, hicieron lo posible por alivianar a los enfermos o heridos con el conocimiento que tenían sobre hierbas curativas o a través de la “cura de palabra”. Según relatan desde el Museo Roca e Instituto de Investigaciones Históricas, en muchos casos estas mujeres fortineras pelearon a la par de los “milicos”, como les decían a los hombres. Y existen ciertos ejemplos en el interior de la provincia de Buenos Aires que dan fe de ello.

Mamá Carmen”, quien llegó al título de Sargento Mayor, dio defensa al Fuerte Paz (actual partido de 9 de julio) atacado por un malón indígena cuando se encontraba ausente de hombres. Por otro lado, Carmen Funes, conocida como “La Pasto Verde” -apodo otorgado por su gran belleza-, participó activamente en la Guerra del Paraguay y en las fundaciones de Carhué, Trenque Lauquen y Puán. Hoy su tumba yace en Neuquén y fue declarada como Lugar Histórico Nacional bajo la ley nº 12.665.

En Carhué, vivió Domiciana Correa, quien llegó al fortín junto a su esposo, el sargento Antonio Contreras. Residió en un ranchito levantado al lado del paredón del fortín. Fue partera y curandera y allí vivió hasta el momento de su muerte a los 103 años. Su casa se convirtió en el museo “Casa de la última fortinera”, donde una de las habitaciones se encarga de contar la importancia de las mujeres en los fortines.

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Domiciana Correa: Su casa se convirtió en el museo “Casa de la última fortinera”.

Domiciana Correa: Su casa se convirtió en el museo “Casa de la última fortinera”.

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