Rock Bonaerense
A 17 AÑOS

Cromañón y el rol del rock después de la tragedia

A 17 años de la tragedia de Cromañón: ¿Cuáles fueron las trabas que sufrieron las bandas para volver a tocar en vivo y qué pasó con el público "bengalero"?

Se cumplen 17 años de la tragedia de Cromañón en la que perdieron la vida 194 jóvenes que habían asistido al boliche del barrio de Once para ver en vivo a Callejeros. Inmediatamente, las bandas quedaron rezagadas y sin lugares para tocar. La responsabilidad del Estado y las divisiones dentro del circuito rockero, los públicos y las bandas de “bengalas”.

Cromañón
Todo cambió después de la tragedia de Cromañón. Por la falta de controles habían quedado de manifiesto la cantidad de peligros a los que el público de rock estaba expuesto.

Todo cambió después de la tragedia de Cromañón. Por la falta de controles habían quedado de manifiesto la cantidad de peligros a los que el público de rock estaba expuesto.

Las bandas y sus públicos

Todo cambió después de la tragedia de Cromañón. Por la falta de controles habían quedado de manifiesto la cantidad de peligros a los que el público de rock estaba expuesto. En esa época La 25, una de las bandas más convocantes del país, prefirió no hablar ni opinar demasiado “porque había mucha gente dolida y preferimos no decir nada en público. Es delicado”, se excusó ante el suplemento No Rodríguez, bajista de la legendaria banda nacida en Quilmes.

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Las bandas rolingas, barriales, bengaleras, y de rock chabón, quedaron susceptibles, dolidas y muy esquivas a declarar en público después de Cromañón. Entre ellas se encontraban Los Piojos, La Renga y La Mancha de Rolando, entre otras. Distinta actitud tomó Toti, voz de Jóvenes Pordioseros. “Tomamos una postura de hablar sobre lo que pensamos, porque nos podría haber pasado a nosotros, pero no nos ponemos en jueces de nadie. Desde un principio dijimos que nos hacemos cargo, nosotros estábamos entre los que gustaban del color de la fiesta, con todo incluido”. El “todo incluido” se remonta a la fiesta que por aquellos años armaba la gente cuando asistía a un recital, sintiéndose más que simples espectadores, y transformándose en los protagonistas principales de cada evento.

Jóvenes Pordioseros fue la primera banda en reanudar la actividad rockera después de Cromañón. Luego de suspender algunos shows, tocaron en Balcarce –“donde demostramos que las cosas podían ser correctas”, sostuvo Toti– y luego en Azul y en GAP de Mar del Plata. “Nos pusieron muchos ojos encima, como si todos fueran jueces de bandas, por los lugares, en donde incluso no pudimos tocar porque los intendentes o funcionarios temían perder el cargo si pasaba algo. Si no tocamos no comemos ni nosotros, ni los pibes del sonido, ni los del flete, ni los que cargan los equipos. Es posta: perdimos el laburo para tocar y muchos pibes que trabajan con nosotros tienen una familia que mantener”, siguio descargando el cantante al suplemento de Pagina 12, dejando en claro la difícil situación por la que estaban pasando las bandas a raíz de la tragedia.

Jóvenes Pordioseros
Jóvenes Pordioseros fue la primera banda en reanudar la actividad rockera después de Cromañón.

Jóvenes Pordioseros fue la primera banda en reanudar la actividad rockera después de Cromañón.

Males de época: Cromañón y pandemia

Cuando se consultaba desde este portal a algunas bandas de la actualidad con qué situación se les ocurría comparar las restricciones impuestas para tocar en vivo y con público que acarreó la pandemia de coronavirus, sin pensarlo demasiado, respondían: Cromañón.

Y es que 17 años después, por situaciones totalmente diferentes y sin puntos de comparación, los músicos tuvieron que frenar con, quizás, su mayor fuente de ingresos: tocar en vivo todos los fines de semana y las giras. Post Cromañón, las bandas se quedaron sin lugares para tocar y armar fechas era casi imposible. Los músicos más independientes del circuito sufrieron directamente los efectos colaterales de la peor tragedia no natural de la historia argentina.

De hecho Cemento murió con Cromañon. Uno de los lugares más emblemáticos de Buenos Aires, en donde subieron a tocar desde Sumo hasta Los Redondos, murió tras el incidente en Cromañón. Se aplicaron controles mucho más rigurosos a los locales y este no volvió a abrir sus puertas al público.

Las misas y el fantasma de Cromañón

Quizás la última tragedia relacionada a estas irregularidades por falta de controles en eventos de rock sean las dos muertes con las que carga el Indio Solari, tras su misa de Olabarría. El músico, en su afán de lograr “el pogo más grande del mundo”, sumado a escasos controles en una ciudad que no estaba preparada para un evento de esa magnitud, logró que sobrevolara el fantasma de Cromañón.

A Patricio Rey y los Redonditos de Ricota, a fines de los años ochenta, comenzó a visitarlos otro público; transformándose así, en emblema del rock “chabón” en una curiosa y radical operación de transformación de una banda por su público. Allí reinaban las barras que con trapos y banderas acompañaban al grupo musical “aguantando la parada”, transformándose en los protagonistas indiscutibles del show. Las previas eternas, con acampe incluido, y el ingreso sin entrada con autorización de la banda, siguen siendo hasta hoy resabios osados de la cultura rockera argentina.

El under, más hundido que nunca

Post Cromañón el gobierno de la ciudad de Buenos Aires exigió una serie de condiciones que excedían lo necesario para que un lugar pueda funcionar; aniquilando todo un circuito de lugares chicos, en donde frecuentaban las bandas más nuevas y del under. Ésta serie de requerimientos, obligó a los lugares a cerrar o a cambiar de rubro.

En relación al circuito de rock platense previo a Cromañón, la mayoría de las bandas tomaron a los clubes barriales y centros culturales como los principales lugares en donde realizaban sus shows. La organización estaba a cargo de las bandas; ellas administraban tanto la venta de entradas, como la barra. De esa manera, pudieron arreglárselas y mantenerse en pie.

Está claro que Cromañón, como la pandemia, perjudicó a las bandas de rock más pequeñas, porque por un lado, el circuito se vio claramente reducido por la política de inspecciones. Por otro, los lugares que permanecieron abiertos o reabrieron sus puertas luego de realizar reformas, no se convirtieron en una alternativa viable para las bandas de menor magnitud, debido a los altos costos económicos que deberían enfrentar si deseaban acceder a ellos.

Cuando todo parecía estar en pie para el rock, tras pasar 17 años de la tragedia de Cromañón, levantó la mano la pandemia de Covid-19. Volviendo todo el esfuerzo para atrás, como si se tratara de una maldición de la que se hace difícil escapar.

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